Elena Alfaro:‘Las máquinas son muy buenas respondiendo preguntas, pero no haciéndolas’

Hablamos con la CEO Data Analytics de BBVA sobre los retos de la inteligencia artificial.

Es una de las cinco mujeres, frente a cuatro hombres, que conforman una mayoría femenina en el grupo de sabios que asesora al Gobierno en la elaboración de un Libro Blanco sobre la inteligencia artificial (IA). Elena Alfaro, CEO de Data Analytics de BBVA, nos recibe en el Centro neurálgico de Datos en el que la entidad financiera crea sus soluciones y experiencias en las que la inteligencia artificial tiene algo que decir.

No obstante, a Elena no le gusta el término inteligencia artificial. Ella prefiere hablar de traducción, navegación, buscadores o reconocimiento de la voz que utilizan tecnologías de IA como aprendizaje automático o machine learning, aprendizaje profundo o deep learning, y redes neuronales o neural networks. Llamar a algo IA, parece que estamos hablando de Terminator, y nada más lejos de la realidad.

Hay muchos referentes en IA para Elena Alfaro, pero sin duda, para ella, el número uno es Geoffrey Hinton, al que se le conoce como el padre del Deep Learning, y que está dando resultados positivos en algunos aspectos como el reconocimiento de imágenes, la conducción autónoma, o la traducción utilizando procesamiento natural del lenguaje. Hinton trabaja en Google y es profesor de la Universidad de Toronto.

En lo que también es taxativa Elena Alfaro es en que deberíamos tener más miedo a cómo hoy se está aplicando la IA,cuando todavía no se ha llegado a un nivel de avance suficiente, que a lo que nos traiga dentro de 20 años. Hay muchas decisiones que hoy se están tomando a través de algoritmos y máquinas que deberían preocuparnos más que el hecho de que en un futuro las máquinas tengan capacidades humanas.

Dicho esto, la CEO de Data y Analytics de BBVA cree que la evolución de la IA pasa por complementar a las personas. La combinación entre personas y máquinas es lo que nos va a permitir avanzar en muchos ámbitos económicos, sociales, calidad de vida, etcétera. “Y, sinceramente, yo no tengo miedo de esto”, dice Elena Alfaro.

No cree Elena que sea necesario, ni posible, que la IA replique a la inteligencia humana. Considera que cada uno aportamos algo que difícilmente vamos a poder tener del otro. ‘Yo jamás voy a poder hacer el número de cálculos que hace una máquina, o en base a datos pasados identificar patrones, y ninguna máquina será capaz de dar una perspectiva innovadora a un problema cuando está siempre entrenada con datos históricos’. Las máquinas son muy buenas respondiendo preguntas, pero no haciéndolas, y a la hora de identificar el problema que queremos resolver, las personas aportamos y vamos a seguir aportando más que las máquinas.

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