Jesús Cardeñosa: ‘Los robots no harán nunca lo que no se les diga que hagan'

Jesús Cardeñosa es doctor en Computación e Inteligencia Artificial de la UPM.

Dail Software, el spin off de la UPM que dirige Cardeñosa, juega con léxicos enriquecidos inteligentemente que aseguran una precisión extrema en el tratamiento de textos en español; aplica motores de búsqueda para la localización y acceso a la información en medios online de diferentes idiomas y de diversas estructuras; extrae automáticamente información de textos no estructurados; utiliza avanzadas herramientas de Procesamiento de Lenguaje Natural (PLN) para el tratamiento y comprensión automática de textos; gestiona de forma inteligente bases de conocimiento que permiten encontrar relaciones ocultas entre eventos, entidades y personas; realiza análisis de sentimiento con un sistema automático que identifica y define si la información tiene una connotación positiva, negativa o neutra, y clasifica automáticamente la intencióndel usuario; y, entre otras cosas, extrae y detecta automáticamente temas, ideas y tendencias más relevantes en contenido online y offline gracias al análisis semántico.

Y con su experiencia en las herramientas que conducen la inteligencia artificial, no solo académica sino también como desarrollador de lo que él mismo enseña en la Universidad, Jesús nos cuenta que “hace mucho tiempo que se habla de la posibilidad de sacar lo que tenemos dentro de nuestra cabeza, dentro de nuestro cerebro, y podérselo meter a una máquina que lo supiera utilizar como nosotros. Pero esto no lo veo ni siquiera en el largo plazo. Hoy por hoy esto me parece ciencia ficción”.

No está de acuerdo el profesor de la UPM con la gente que dice que la IA va a cambiar nuestras vidas de aquí a nada. “No es verdad”, dice. Las tecnologías más avanzadas, desde que se idean hasta que llegan al mercado pasan entre diez y quince años. Y no hay que olvidar que están llegando ahora al mercado cosas que se diseñaron hace 30 años. “De aquí a 20 años no veo grandísimos cambios. Veo muchos chismes muy útiles en la vida cotidiana. Que nuestro frigorífico hable con nosotros y cosas de estas. Pero esto en los laboratorios de algunas empresas tecnológicas destacadas llevaba ya muchos años. De aquí a 20 años no veo grandes cambios cualitativos. A más tiempo, quizás tampoco”. Y todo esto lo explica por que para él la implantación de las tecnologías en la vida de las personas tarda mucho tiempo, ya que las personas se resisten a cambiarsus maneras de vivir.

 

Por lo que se refiere a la Educación en el campo de la inteligencia artificial, Cardeñosa es claro: “hay que crear masa crítica de investigadores, y favorecer fuertemente la creación de empresas especializadas en el ámbito de la IA. Cuando De Gaulle en Francia decidió hace muchos años que su país debía ser una potencia en Computación y Aeronáutica, 30 años más tarde lo consiguió. Pero metió auténticos chorros de dinero desde la propia Administración Pública”.

 

Para España, en Educación, el profesor de la UPM es pesimista. “Nuestros políticos están en otras cosas. Por mucho que digan que van a favorecer modelos de producción y modelos industriales, no lo veo. Además, la gente buena que había en España, desde nuestra última crisis económica se nos ha ido. Y evidentemente no van a volver. Una persona que gana muchísimo más dinero fuera que aquí, yo veo muy difícil que vuelva. Un investigador, de entre 30 y 40 años, destacado y con un alto nivel de formación, y que están cobrando entre 10.000 y 15.000 dólares mensuales, tráelo a España y págale 2.000. Hay que ser un héroe para volver”.

 

“No creo que la IA pueda igualar nunca a la inteligencia humana”, afirma Cardeñosa. Los sistemas de IA no hacen más cosas que lo que se les dice. Y quien se lo dice es el que tiene la inteligencia humana. Lo que sí hacemos ahora es conseguir información que antes no nos era fácil conseguir. “Una máquina no hará nunca lo que no se le diga que haga”. Echar la culpa a las máquinas de cosas que no debieran hacer es muy fácil, pero lo cierto es que las máquinas hacen lo que se les dice. El problema ético mayor es escudarse en las máquinas para desviar la responsabilidad de las personas que las han creado y programado.

 

Y respecto de la polémica de si las máquinas y los robots acabarán con los empleos y los trabajos, la reflexión del profesor de la UPM es clara: “hoy en día trabaja en el mundo mucha más gente que antes”. La población crece, y el mundo industrial es capaz de asimilar esas personas con otra formación diferente, aunque en el proceso intermedio, mientras que se destruye un puesto de trabajo, hay alguien al que le ha tocado reciclarse. Y probablemente haya gente que no pueda transformarse. Y eso es ya más un problema político o social que de la propia inteligencia artificial.

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