Mi experiencia con la 'inteligencia' del Samsung Galaxy S9+

No hay duda que las soluciones inteligentes del nuevo Galaxy S9+ prometen, pero hay mucho terreno todavía para evolucionar y mejorar.

Hola. Sí. Soy yo. Juan Carlos F. Galindo. O mejor dicho mi emoji animado o avatar, tal y como me representa el Samsung Galaxy S9+ que he estado probando en las últimas dos semanas. A continuación podéis leer mis impresiones acerca de las soluciones inteligentes que integra, entre ellas las de autenticación biométrica o las que aprovecha la cámara para incluir realidad aumentada y crear los emojis o traducir textos utilizando la cámara con la aplicación Bixby Vision.

Todas ellas hacen del Samsung Galaxy S9+ el terminal más avanzado del mercado en estos momentos, mejor dicho a partir del 16 de marzo que es cuando se empieza a comercializar. ¿Por cuanto tiempo será el más avanzado, o uno de los más innovadores? Dependerá de Apple, Huawei o LG, entre otros.

Reconozco que le he puesto en alguna dificultad, por no decir que le puse alguna trampa. Pero os cuento. El primer día configuré el reconocimiento facial en condiciones de luz algo pobres. En la habitación del hotel, en Barcelona, con poca luz, y sin afeitarme ese día. Cuando salí a cenar, a un restaurante de la plaza de España, y también con poca luz, el dispositivo era incapaz de reconocer mi rostro. Y ahí lo dejé. A la mañana siguiente me afeité, y ya con más luz en el restaurante del hotel, intenté encender el S9+ ‘por la cara’, y tampoco.

Entonces decidí cambiar y combinar el reconocimiento facial y el reconocimiento del iris, que también tiene el Samsung Galaxy S9+. Y tampoco. No había manera de que el terminal me reconociera, ni con gafas, ni sin gafas. La huella dactilar, que también integra el dispositivo, funcionó a la perfección cuando viré a esta opción que Samsung tiene más optimizada.

A partir de aquí, decidí dejar de ponerle trampillas al S9+ y configuré de nuevo el reconocimiento facial, únicamente, en buenas condiciones de luz y bien rasurados los dos perfiles de la cara, el bigote y la barba. Y desde entonces nos entendemos, aunque cuando las condiciones de luz se reducen, tengo que introducir el pin para que el dispositivo se vuelva operativo.

Creo que Samsung debe ajustar la autenticación biométrica un poco más, sobre todo en condiciones de luz adversas, porque no es cómodo estar reconfigurando e introduciendo el pin para que el equipo funcione. Quizás, como dicen algunos expertos de Ovum, Forrester o Mckinsey, haya que pasarse al reconocimiento de voz para que la autenticación biométrica sea infalible. O que el software y el deep learning que utiliza la solución biométrica de reconocimiento facial, los sensores y la cámara se entiendan mejor.

Los AR Emojis sí que me han parecido ‘Muy Interesantes’, sobre todo para ese perfil de usuarios que envían y comparten continuamente por sus Redes Sociales imágenes y vídeos. No obstante, la aplicación debe evolucionar en funcionalidades y reconocimiento facial con una mejor definición de la cara para que puede llegar a ser, como dicen los expertos, ‘killer application’.

Para configurar los emojis animados el aprendizaje profundo o deep learning que integra el S9+ analizó mi cara en 2D haciendo un mapeado de alrededor de 100 características faciales, para conseguir con ellas una imagen en 3D. Aunque la idea es interesante, la definición de la imagen, reitero, debe mejorar bastante. Para ello el deep learning tendría que analizar muchos miles de puntos faciales, en lugar de tan sólo 100. Seguro que con próximos desarrollos y actualizaciones de software y del componente de inteligencia artificial en el S9 y S9+ esta solución mejora notablemente.

De Bixby, como asistente de voz inteligente, poco voy a decir. Creo que hasta que la aplicación no funcione en castellano, los usuarios en España no la utilizarán con naturalidad y a diario. Tampoco utilizan en demasía las que ya lo están en otros dispositivos móviles, por no estar afinadas para el lenguaje de Cervantes. Como Xabi Uribe-Etxebarria, CEO y fundador de Sher.pa dice, ‘hasta que los asistentes digitales no sean lo que en realidad deben ser, para ayudar en la vida diaria a las personas, no serán realmente útiles’. Con Xabier hemos hablado un poquito del presente y futuro de los asistentes de voz, y en próximas fechas veréis el resultado de esta charla en la que hablamos de este tipo de asistentes inteligentes en smartphones, hogar y vehículo conectado.

La aplicación de realidad aumentada Bixby Vision, por el contrario, me parece una genialidad. Cuan cómodo sería llegar a Beijing, por ejemplo, abrir la cámara del Samsung Galaxy S9+ y Bixby Vision y ponerla delante de cualquier texto con caracteres chinos y poder entenderlo. De momento he tenido la oportunidad de probarlo esta semana pasada en Londres para traducir al castellano la carta de un restaurante, y reconozco que la aplicación me ha enganchado. Tendré que probarlo también en los próximos días en Paris, por ejemplo, que el francés no lo domino tanto. El sistema Bixby Vision reconoce y detecta automáticamente, según Samsung, hasta 33 idiomas, y tambiémn funciona detectando objetos y recomendando dónde adquirirlo.

De la cámara, y de sus fantásticas funcionalidades que aprovechan el software de inteligencia artificial y el aprendizaje profundo o deep learning, poco voy a aportar a los fantásticos artículos que ya han publicado otros compañeros y entendidos en fotografía. Sólo puedo decir que, gracias a las capacidades de IA de la cámara, y al procesador Exynos 9810, parezco un fotógrafo profesional, eso sí cuando dejo al automático y al chip neuronal trabajar por su cuenta y realizar videos en súper cámara lenta o Super Slow Mo, o cuando tomo instantáneas con Live Focus. Os comparto algunas de estas imágenes para que veáis el fantástico fotógrafo que soy con el modo automático y el S9+ de Samsung.

Juan Carlos F. Galindo

Juan Carlos F. Galindo

Tras dos décadas dedicado a la comunicación de Productos y Servicios, Innovación, Tecnología, I+D, Televisión y Patrocinios de una gran empresa, me embarco en este blog que dedicaré a mi pasión, la tendencia tecnológica que va a protagonizar la 4ª Revolución Industrial: la Inteligencia Artificial.

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