Muera el Internet de las cosas, viva el Internet de la Gente

Es la conclusión, la mía, del evento al que he tenido oportunidad de asistir la semana pasada en Berlín, con el host de Bosch. Allí, en el Bosch Connect World se han mostrado soluciones que hoy y mañana van a cambiar el mundo conectado, que ya no se llama Internet de las Cosas, sino Internet de la Gente o 'Internet of People'.

Dos dias intensos en Berlín, en el vetusto pero a la vez atractivo recinto ‘Station’ de más de 14.000 metros cuadrados, 5.000 empresas y 80 expositores han mostrado con su anfitrión Bosch cuál es la dirección correcta a seguir en el mundo conectado en el que ya estamos, pero que va a explotar en los próximos años.

“No hablemos ya de Internet de las Cosas o Internet of Things (IoT). Si queremos tener éxito, hay que convertir el IoT en el IoP, o lo que es lo mismo, el Internet of People o Internet de la Gente”. Y para mostrar sus fortalezas, la sexta edición del Bosch Connect World (BCW) ha enseñado desde soluciones de movilidad, electrodomésticos, fabricación o agricultura, todo conectado, para hacer estas actividades más cómodas, seguras y eficientes.

El reto es claro, según señalan los analistas, y mayúsculo, ya que en el año 2050 un 70% de la población vivirá en ciudades; el uso de la energía aumentará hasta un 30% para el año 2035; en 2030 la edad media mundial será de 33,2 años, 4 más que ahora; y habrá nuevas formas de movilidad, cambios en la propiedad del vehículo, y nuevos usos. Vamos a hablar de algunos de ellos, que ya están en marcha o que estarán pronto entre nosotros.

Para la movilidad conectada la solución que descubrimos en Berlín se llama ‘Convenience Charging’, de Bosch claro, que ofrece a los conductores de vehículos eléctricos predicciones precisas sobre la autonomía, planificación de rutas tomando en cuenta las paradas necesarias para recargar, y un cobro y pago sencillo.

Con los nuevos servicios de geoposicionamiento, se ayuda a los conductores a aprovechar al máximo el tiempo de recarga, haciendo que la parada sea toda una experiencia. Así, los conductores pueden, por ejemplo, usar la plataforma de reservas integrada en el software de planificación de rutas para reservar en segundos una mesa en un restaurante cercano al punto de recarga. Una característica exclusiva es que el sistema puede sugerir restaurantes, bares o cafés apropiados en los nuevos destinos, de acuerdo a las preferencias previamente guardadas por el conductor. Convenience Charging incluye también servicios de recarga móviles, lo que permite que los conductores recarguen su vehículo eléctrico incluso si no hay un punto de recarga cerca. Para este servicio Bosch se ha aliado con proveedores como la ‘startup’ Chargery en Berlín, que ofrece un servicio de recarga móvil que utiliza bicicletas de carga para llevar directamente la electricidad a donde está el automóvil.

Para la comunicación directa del vehículo hacia cualquier cosa, que en argot técnico se denomina V2X, Bosch ha desarrollado y mostrado en la ediciñon de 2019 de BCW una unidad de conectividad  inteligente capaz de comunicarse utilizando todas las tecnologías de transmisión basadas en Wi-Fi o en redes móviles. Los vehículos equipados se pueden comunicar entre sí, así como con su entorno, independientemente de la marca del mismo o del país en el que se utilicen. Bosch está cooperando con la empresa portuguesa Veniam para gestionar la compleja tarea de administrar las conexiones de datos. El software busca constantemente la mejor tecnología de transmisión para cada requisito y cambia automáticamente entre las opciones disponibles. Por lo tanto, mantiene una conectividad continua y sin interrupciones en el vehículo, asegurando que los coches puedan alertarse entre sí de manera fiable sobre accidentes, aproximación a un atasco cercano o presencia de hielo en la carretera.

Y si hablamos de la seguridad para el automóvil, las vulnerabilidades de los vehículos conectados y automatizados no se limitan tan solo al coche. Los atacantes podrían, potencialmente, obtener acceso a los datos del mismo, o a claves criptográficas durante su producción. O bien, los ciberataques podrían usar vehículos conectados para apuntar a sistemas back-end. La propuesta de Bosch para solucionarlo es “combinar la seguridad informática en la fabricación, la seguridad informática integrada, y la seguridad informática empresarial”. Y para ello utiliza una solución de ESCRYPT, una filial de Bosch, que integra la seguridad en toda la cadena de valor, desde la fabricación hasta los vehículos conectados, pasando por los sistemas conectados de back-end y los servicios de movilidad.

Para demostrar el sorpaso del Internet de la Gente al Internet de las Cosas, ‘Vivatar’ es el mejor ejemplo. Se trata de un ángel de la guarda digital para las personas en movimiento, ya sea a pie o en coche, que asegura que la ayuda llega rápidamente cuando se alerta. Vivatar detecta accidentes de tráfico y, en caso de emergencia, solicita ayuda de forma automática, ya sea si se circula por una carretera secundaria en el propio país o por Europa occidental. Esta aplicación también se puede adaptar a modelos de automóviles que no están equipados de serie con un sistema de llamada automática de emergencia eCall.

También su liderzgo en la industria conectada lo muestra la compañía alemana en su división de electrodomésticos, que también comprobamos en Berlín. Desde lavadoras y hornos hasta cafeteras o aspiradoras, conectadas con la aplicación Home Connect, los usuarios tienen acceso en cualquier momento a la información relevante y no solo pueden encender y apagar los aparatos, sino también seleccionar programas, ajustar temporizadores o configurarlos al modo de ahorro de energía. Fitbit se ha unido a este ecosistema, y con la aplicación Home Connect para Fitbit los relojes inteligentes Versa e Ionic se pueden usar para monitorizar todos los dispositivos compatibles, además de encender las cafeteras conectadas o precalentar el horno desde los propios wereables de Fitbit.

 

Bosch también quiere ser líder en IA

Y si seguimos hablado de inteligencia, en este caso artificial, Bosch también quiere ser líder en la utilización de la IA para mejorar la calidad de la fabricación y la productividad. ViPAS de Bosch es un sistema basado en inteligencia artificial para el control de calidad visual. Equipado con un brazo de pinza, tecnología de cámara de vanguardia y software inteligente, el ViPAS inspecciona los más diversos tipos de componentes, que engloba desde tornillos hasta bombas e inyectores common rail. Además, compara las imágenes grabadas con la información almacenada y clasifica las partes como "OK" o "no OK" (defectuosas). Gracias al aprendizaje profundo, el sistema puede ser entrenado con imágenes de muestra. 

En este mismo contexto de inteligencia artificial, en este caso para robots autónomos, la plataforma robótica móvil de Bosch, que se pudo ver en Berlín en el BCW, es una solución innovadora de software para desarrollar y operar robots móviles autónomos en aplicaciones industriales. En un corto período de tiempo los robots pueden aprender, por ejemplo, a orientarse, a detectar y navegar alrededor de obstáculos, o a cargar y descargar elementos como palets o cajas. A través de la nube, el operador también puede ver dónde se encuentra el robot y qué trabajo está realizando, y puede asignarle nuevas tareas. Las áreas potenciales de aplicación incluyen limpiadores robóticos, que limpian de forma autónoma grandes instalaciones como estaciones de tren o aeropuertos, robots logísticos para el transporte de productos dentro de grandes almacenes o maquinaria exterior para usos agrícolas o de construcción.

 

Maleza y leche inteligentes

En el terreno de la agricultura, conectada como no podía se de otra manera, pudimos ver una aplicación para el control inteligente de la maleza. En los campos de cultivo, la maleza compite con el maíz y el trigo por la luz solar, el agua y los nutrientes. Para combatir estas plantas no deseadas de manera eficiente, los herbicidas generalmente se aplican en grandes superficies, cubriendo en el proceso tanto cultivos como campos. BASF y Bosch se han unido para desarrollar aún más la tecnología de pulverización inteligente, que utiliza sensores de cámara para distinguir entre cultivos y malezas. Esto permitirá a los agentes fitosanitarios atacar unicamente las malezas y proteger el medio ambiente.

Una solución más, presente en el Bosch Connect World, antes de cerrar este texto: Deepfield Connect, para monitorizar la leche. ¿Por qué? Los gérmenes de la leche almacenada en tanques depende, en gran medida, de la temperatura de los mismos. Deepfield Connect utiliza una aplicación y una luz de advertencia instalada en el tanque para advertir a los ganaderos si surgen problemas. Los sensores de temperatura monitorizan los sistemas de enfriamiento, limpieza y agitadores del tanque. Estos datos se transmiten, a través de la nube, a una aplicación para smartphone, que  proporciona a los ganaderos una visión general de todas las funciones clave del tanque, 24 horas al día y 7 días a la semana, para que puedan dar respuesta a tiempo en caso de fallas y averías.

El viernes os hablaré de Ottobock, empresa que se merece un texto para ella sola.

Juan Carlos F. Galindo

Juan Carlos F. Galindo

Tras dos décadas dedicado a la comunicación de Productos y Servicios, Innovación, Tecnología, I+D, Televisión y Patrocinios de una gran empresa, me embarco en este blog que dedicaré a mi pasión, la tendencia tecnológica que va a protagonizar la 4ª Revolución Industrial: la Inteligencia Artificial.

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