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Un robot permite la comunicación entre personas en cuarentena y sus familiares

Se trataría de un robot telepresencial ideal para que personas que padecen COVID-19 o están en cuarentena puedan hablar con sus seres queridos incluso sin tener experiencia en nuevas tecnologías.

Un robot permite la comunicación entre personas en cuarentena y sus familiares
Foto: Istock

Después de la llegada del nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) a nuestras vidas hace más de un año, aunque algunos expertos coinciden en señalar que muy posiblemente los primeros casos tuvieron lugar en China antes de noviembre de 2019, términos como cuarentena o aislamiento han formado parte de nuestro día a día desde entonces.

Así, mientras que la cuarentena significa permanecer en un lugar específico, de forma preventiva, para limitar una posible propagación de la COVID-19 (la enfermedad causada por el nuevo coronavirus), el aislamiento significa permanecer en casa porque estamos enfermos o porque, finalmente, hemos dado positivo en la prueba del coronavirus.

Tal y como coinciden en señalar los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), es necesario ponerse en cuarentena tan pronto como nos sintamos enfermos aunque aún no hayamos dado positivo en la prueba de COVID-19, si hemos tenido contacto de alto riesgo con alguien que sí ha dado positivo, o bajo determinadas circunstancias, mediante medidas establecidas en nuestro país por el Ministerio de Sanidad (por ejemplo, en caso de extranjeros que llegan a España, especialmente de algunos países con un índice mayor de contagios).

En cualquier caso, la cuarentena nos impide seguir nuestro día a día como normalmente hacemos, la cual tiende a durar alrededor de 15 días, lo que nos obliga a permanecer encerrados en casa o en una misma habitación (cuando convivimos con más personas), de manera que no es posible tener un contacto físico directo con familiares y amigos.

En estos casos, a lo largo de toda la pandemia, no hay duda que la tecnología ha vuelto a convertirse en nuestro mayor aliado, al ofrecernos la posibilidad de entrar en contacto inmediato con otras personas, a través de mensajes de texto, chats o videollamadas.

Ahora, investigadores del Grupo de Ingeniería de Sistemas Integrados de la Universidad de Málaga (UMA) se han encargado de diseñar un robot telepresencial que ofrece la posibilidad, a las personas que padecen COVID-19 o están en cuarentena, hablar con sus seres queridos.

Aunque este grupo de investigadores lleva más de una década trabajando en robótica social, dentro del conocido como proyecto ROSI, es ahora cuando han dotado a este nuevo diseño una serie de funciones adicionales con la finalidad de adaptarlo a las diferentes necesidades pandémicas que han ido surgiendo a lo largo del último año, con el objetivo principal de facilitar el trabajo de los profesionales de enfermería tanto en los hospitales como en los hogares.

Así, han posibilitado que personas que se encuentran aisladas (en cuarentena) en una habitación puedan tener una videollamada con familiares y amigos sin ningún tipo de riesgo, sin tener en cuenta su capacidad para utilizar nuevas tecnologías.

¿Cómo funciona este procedimiento?

Para utilizar este servicio, un familiar o amigo de la persona aislada o en cuarentena reserva una hora para una videollamada, todo ello mediante una interfaz web muy sencilla. El robot es capaz de arrancar de manera autónoma, y, según protocolo, pasa al mostrador para ser desinfectado. Luego, se dirige a la habitación e inicia la videollamada a la hora programada. Cuando esta finaliza, vuelve al área donde es desinfectado, y pasa finalmente a su lugar de reposo.

El robot dispone de una altura de poco más de un metro. Cuenta con un cuerpo cilíndrico o en forma de pedestal y tiene una capacidad expresiva simple, capacidad de comunicación audiovisual y puede moverse de manera autónoma en escenarios comunes propios de nuestra vida cotidiana.

Pero también dispone de otras funciones muy interesantes. Por ejemplo, podría ser capaz de anunciar eventos diarios en áreas comunes de las residencias de ancianos, de la misma forma que lo haría un “pregonero”, o incluso ofrecer a los mayores la posibilidad de compartir y ver fotografías.

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