Un compuesto común en las velas puede ayudar a almacenar energía para alimentar a la red eléctrica

La fluorenona, que encontramos comúnmente en las velas, podría ser útil para almacenar cantidades masivas de energía con las que alimentar a la red eléctrica cuando surja la necesidad.

Un compuesto común en las velas puede ayudar a almacenar energía para alimentar a la red eléctrica
Foto: Istock

Independientemente de que las utilicemos con una mera finalidad de iluminación, o con la intención de expandirnos de forma espiritual, cada día cientos de miles de personas encienden velas en sus casas. Se trata de una práctica tan común y habitual que se remonta a hace muchísimos siglos. Y que, hoy en día, no solo tiene relación con temas meramente espirituales o religiosos.

Por ejemplo, hay quien disfruta de la llama de un gran velón mientras lee su libro favorito en una noche lluviosa de invierno. O a quien le encanta trabajar delante de su ordenador mientras una vela de soja se quema en el candelabro que tiene a su izquierda. Sea como fuere, además de iluminar, parece que las velas podrían tener muy pronto un uso todavía más útil e interesante si cabe.

Y es que un compuesto comúnmente utilizado en la fabricación de las velas, y que encontramos en su composición, ofrecería la promesa de ayudar a conseguir un auténtico desafío energético, al ser capaz de almacenar cantidades masivas de energía con la que alimentar a la red eléctrica cuando surja la necesidad.

Científicos del Laboratorio Nacional del Noroeste del Pacífico del Departamento de Energía de Estados Unidos, han demostrado que los compuestos orgánicos de bajo costo presentes en las velas podrían ser muy prometedores a la hora de almacenar energía de la red.

Sería el caso de un polvo amarillo brillante, conocido con el nombre de fluorenona común, quien ha demostrado ser un elemento interesante para el almacenamiento de la energía en diferentes sistemas de baterías de flujo, que consisten en grandes sistemas capaces de almacenar energía para la red eléctrica.

Como manifiestan los expertos, el desarrollo de este almacenamiento es, cuanto menos, fundamental, puesto que cuando la red se desconecta como consecuencia, por ejemplo, de problemas asociados con la meteorología, las grandes baterías se activan, minimizando las interrupciones y aumentando la resistencia de la red ante la presencia de un clima severo. 

Además, las baterías también pueden ser utilizadas con la finalidad de almacenar la energía solar y la energía renovable del viento, para usarla cuando el sol no brilla o cuando simplemente no hay viento.

Los resultados de la investigación, la cual ha sido respaldada por la Oficina de Electricidad del DOE, ha sido publicada en la revista Science hace apenas unos pocos días, en cuyo artículo los científicos han demostrado que la fluorenona orgánica de bajo costo sería un candidato viable e ideal en lo que respecta al almacenamiento de la energía.

En las pruebas de laboratorio, que imitaban las condiciones propias del mundo real, la batería PNNL funcionó de manera continua durante un período total de 120 días, tiempo que finalizó únicamente cuando se agotaron otros equipos, no relacionados directamente con la batería en sí misma. La batería, a su vez, pasó por 1.111 ciclos completos de carga y descarga, equivalente a varios años de funcionamiento en circunstancias normales, mientras que solo perdió menos del 3 por ciento de su capacidad energética.

La batería de flujo creada por el equipo de investigadores mide únicamente 10 centímetros cuadrados, y es capaz de producir alrededor de 500 milivatios de energía; aunque esta cantidad no es capaz, ni siquiera, de alimentar la cámara de nuestro teléfono móvil. No obstante, los científicos están muy esperanzados, dado que la densidad de energía conseguida es más del doble que la de las baterías de vanadio que se utilizan hoy en día. Y lo que es todavía más interesante: sus diferentes componentes químicos son mucho más económicos, duraderos y se encuentran disponibles ampliamente.

Referencia: DOI: 10.1126/science.abd9795 R. Feng el al., "Reversible ketone hydrogenation and dehydrogenation for aqueous organic redox flow batteries," Science (2021).

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