Tim Berners-Lee: 'La red no debe tener dueño'

"La red no debe tener dueño"Aunque estudió Ciencias Físicas, este londinense de 53 años vivió la informática desde la cuna; no en vano sus padres se conocieron fabricando un ordenador. Trabajó en el CERN, el famoso laboratorio europeo, y allí, intentando resolver los problemas del intercambio de información entre científicos, creó la World Wide Web en 1990. Hoy trabaja en el Massachussets Institute of Technology y tutela el desarrollo de su criatura a través de un consorcio.

La oportunidad de poner en práctica sus ideas le llegó cuando estaba trabajando como asesor informático en el CERN (Centre Européen de Recherche Nucleaire), el gran laboratorio internacional de física de partículas con sede en Ginebra. Este centro de investigación está dividido en varias sedes, a lo largo de la frontera franco-suiza y, como la investigación sobre los elementos básicos de la materia progresa por el trabajo simultáneo de científicos de todo el mundo, el CERN tiene colaboradores desperdigados por los cinco continentes. "Pensé que sería mucho más fácil si toda la gente que siempre me estaba preguntando cosas pudiera sencillamente leerlas en mi base de datos; y también que para mí sería mejor saber lo que ellos hacían, leyendo su información en su base de datos".

La idea se convirtió en una propuesta al CERN para enlazar a todos sus departamentos y colaboradores por medio del hipertexto. El informe de Berners-Lee ya apuntaba algunas de las que se- rían las dos características clave de la futura World Wide Web: un sistema hipermedia (hipertexto en diversos medios de comunicación) donde la información podría tomar forma de texto, gráfico o vídeo y cuyos enlaces tuvieran un alcance global. A partir de ahí, Berners-Lee programó todos los elementos que dan forma a la Web: su lenguaje informático, el sistema técnico de comunicación y la organización de las direcciones identificativas.

¿Internet te hizo rico?

A Berners-Lee le están preguntando todo el día por qué no se ha hecho rico con Internet. El fulminante éxito de la World Wide Web, que se comenzó a intuir en 1993 con la aparición de los primeros navegadores (nombre metafórico que se da a los programas con los que pueden verse las páginas web) y culminó durante 1995 con la llegada del Netscape Navigator, no parece haberle tocado demasiado. Le ha permitido, eso sí, trabajar en Estados Unidos, en el mítico Massachussets Institute of Technology (MIT). Pero poco más. No tiene un gran coche, arrastra un viejo Volkswagen Rabbit desde hace 13 años, no preside ninguna nueva empresa de éxito, a pesar de los centenares de este formato que han aparecido ultimamente, y su despacho es pequeño.
¿No se dio cuenta, entonces, el padre de la criatura de hasta dónde iba a llegar su invento? Evidentemente resultaba difícil de prever, pero es que, además, ganar dinero con la Web hubiera significado para Berners-Lee sacrificar su espíritu e hipotecar su desarrollo, ya que la empresa propietaria de la tecnología sólo habría estado dispuesta a compartirla previo pago. "Si yo hubiera creado una empresa llamada Web Incorporated, la World Wide Web se habría convertido simplemente en otro sistema con propietario, no habría conseguido universalizarse como ahora.
Sin mencionar nombres, pero apuntando a alguna compañía de software, Berners-Lee pone un ejemplo: "Si la Web fuera propiedad de una empresa, todo el mundo tendría que esperar a que el departamento de investigación de ella produjera la siguiente versión de su navegador, y esto no sería bueno. Para que algo como la Web exista y se expanda, tiene que basarse en estándares públicos y gratuitos. La red no debe tener dueño". 

Con esta filosofía, Berners-Lee se ha convertido en un filántropo de la era digital, que cree en las ventajas de la cooperación mundial a través de la tecnología. Quizá en ello tenga que ver su fe religiosa en la Iglesia Unitaria Universal, a cuyo culto acude cada domingo con su mujer estadounidense y sus dos hijos, y en la que se practica la idea de que "el trabajo en conjunto es necesario para conseguir la armonía y el conocimiento". 
Descartada su carrera en el campo empresarial, Berners-Lee se ha conformado con ser el director del World Wide Web Consortium, que no es poco. Se trata de un organismo internacional que funciona como una especie de foro parlamentario de todos los que desarrollan tecnología web. En él se intentan consensuar especificaciones comunes para los nuevos productos que van surgiendo en este medio. Así, se pretende mantener la universalidad, piedra angular de la Web y causa principal de su vigencia y dinamismo.

Y es que el crecimiento de Internet es impresionante. "Yo mido el tiempo en años Web y cada uno dura sólo 2,6 meses", dice Berners-Lee que todavía tiene sólo 41 años reales aunque, si se sigue su particular calendario y teniendo en cuenta que inventó la Web en 1990, ahora tendría 34 años reales más 32,3 digitales. No pasa un solo día sin que se presente alguna novedad técnica en el gran universo de la red, alguna mejora que permite rizar el rizo dentro de los hipermedia y crear páginas Web que van acercando progresivamente este entorno a una mezcla de revista de diseño, spot publicitario y dibujos animados. Una fusión de los medios de comunicación actualmente más rompedores y llamativos.

 

Millones de usuarios

Nadie puede negar que la Web a la que hoy se asoman más de 50 millones de personas en todo el mundo (un millón de ellas lo hacen desde España) tiene poco que ver con la que inventó un físico preocupado por mejorar la comunicación entre científicos. ¿Le gusta ahora su criatura a Berners-Lee? ¿Cree que se ha vendido descaradamente a los aspectos más comerciales? ¿Sabe a dónde va la red? "Esperaba que fuera más interactiva", se lamenta. "Se ha conseguido que sea fácil acceder a las páginas web, manejarlas y leerlas; pero si quieres crear contenidos tienes que conocer y dominar un lenguaje informático demasiado complicado". Si este desinteresado arquitecto del edificio digital consigue llevar adelante su filosofía, hay algo seguro: la Web será fácil y será para todos.

José Ángel Martos

 

Esta entrevista fue publicada en octubre de 1997, en el número 197 de MUY Interesante.

Etiquetas: informáticainternet

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