Tecnologías inspiradas en la naturaleza

Sabemos que estos diseños funcionan porque la naturaleza los usa todos los días. Y el suministro de ideas es interminable.

Los avances tecnológicos parecen acelerarse cada mes, especialmente a medida que se afianzan nuevos enfoques de innovación tecnológica. Por ejemplo, en el campo conocido como biomimetismo, los científicos profundizan cada vez más en la naturaleza para encontrar nuevos conceptos de diseño. Y es que, este, como muchos otros campos, atrae a los investigadores porque su potencial es enorme y apenas estamos empezando a rascar en la superficie.

 


Pero, ¿qué es el biomimetismo?

El biomimetismo, o biomimética, es el examen de la naturaleza, sus sistemas, sus procedimientos, procesos y elementos para luego inspirarse en nuevos inventos que ayuden a los humanos a resolver los problemas a los que se enfrentan. El objetivo es que los humanos creen diseños mucho más sostenibles para progresar con la innovación y, al mismo tiempo, tener en mente el futuro del planeta.

Los seres humanos buscamos continuamente nuevas formas de mejorar los diseños ya inventados y, sorprendentemente, la naturaleza está ayudando a los humanos a construir mejores diseños que nunca. Este enfoque a través de la imitación de la naturaleza ha sido la base fundamental de muchos inventos, incluidos edificios y automóviles.

 

Sin ir más lejos, un equipo de investigadores dio con una solución matemática que puede ayudar a minimizar el ruido y maximizar la aerodinámica en el diseño para ayudar a las turbinas eólicas y los vehículos aéreos. Esta tecnología se ha inspirado en las plumas de los búhos.

De manera similar, científicos de Salk y la Universidad de California en San Diego han descubierto que el cerebro de una mosca de la fruta tiene la elegancia y los métodos innovadores eficientes para realizar búsquedas de similitudes. ¿Podrían ser los motores de búsqueda del futuro? El cerebro de la mosca de la fruta podría ayudar a diseñar algoritmos informáticos muy pronto.

El movimiento de las aletas de las ballenas inspiró la innovación en la generación de energía eólica, la circulación de aire dentro de los montículos de termitas, el diseño de edificios más sostenibles como el Eastgate Center en Harare, Zimbabwe, que utilizó simulaciones informáticas precisas de rendimiento térmico, y Council House 2 en el Ayuntamiento de Melbourne, Australia.

Un caso clásico de biomimetismo fue la forma en que se remodelaron los trenes bala Shinkansen japoneses en 1989. Anteriormente, cuando estos trenes entraban en un túnel, empujaban el aire frente a él a tal velocidad que producía una onda de presión y sonido de bomba que se podía escuchar a 400 metros de distancia; algo que suponía un problema de contaminación acústica, especialmente, en áreas residenciales. El director de desarrollo tecnológico Eiji Nakatsu se inspiró en la aerodinámica del pico del martín pescador, pues cuando este entra al agua a altas velocidades, no genera una onda de impacto para no asustar a su presa. El ingeniero rediseñó la parte delantera del tren y consiguió reducir significativamente el sonido.

Y esto es solo el principio. El biomimetismo se está convirtiendo, cada vez más, en una herramienta muy importante. Calentamiento global, estándares de producción agresivos con el medio ambiente, niveles elevados de degradación, desperdicio y disposición, crecimiento de la población: todos ellos ponen bajo control la disponibilidad de recursos naturales y llaman nuestra atención sobre la necesidad de nuevos parámetros industriales y económicos.

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

Continúa leyendo