Suecia está probando su versión digital de dinero, la e-krona

El dinero físico va a desaparecer en poco tiempo, y países como Suecia quieren acelerar esta transformación gracias al Riksbank, el banco central del país.

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El Riksbank, el banco central de Suecia, ha anunciado el lanzamiento de un proyecto piloto de un año de duración de su propuesta de e-krona, una divisa que usará tecnología de contabilidad distribuida inspirada en las cadenas de bloques o blockchain que ejecutan las criptomonedas como bitcoin.

De esta manera, Suecia podría convertirse en el primer país del mundo sin efectivo, según un estudio que vaticina que en el 2023 las transacciones en metálico supondrán menos de un 7% del total y los comercios dejarán de aceptarlo.

Con todo, el propósito de este proyecto piloto es aumentar el conocimiento de lo que pasaría si existiera una corona digital emitida por el banco central, por ello aún no hay una decisión sobre la fecha de emisión de la e-krona, ni cómo se podría diseñar o qué tecnología se podría utilizar para gestionarla. 

Sin efectivo en Suecia

En Suecia, casi todos los ciudadanos usan ya una aplicación de pago móvil llamada Swish, y se estima que los minoristas podrían dejar de aceptar efectivo para el año 2023. Esto concierne a los banqueros centrales del país por dos razones.

Primero, temen que si la infraestructura de pago se cede completamente al sector privado, ciertos grupos podrían quedar excluidos. En segundo lugar, si las personas pierden la capacidad de convertir lo que está en sus cuentas bancarias en una forma de "efectivo" respaldado por el gobierno, ello podría socavar su fe en el sistema monetario.

Por esa razón, hace unos años, el Riksbank comenzó a investigar la posibilidad de una moneda digital respaldada por el estado que pudiera desempeñar un papel similar al que juega actualmente el efectivo físico.

La imparable digitalización del dinero supone un desafío todo un desafío. Según el economista del Riksbank Gabriel Söderberg, si bien las empresas privadas están motivadas por las ganancias, el banco central se centraría en ofrecer un bien público centrado en hacer un sistema de pago digital que sea fácil de usar y accesible para todos.

El proyecto piloto se ejecutará hasta finales de febrero de 2021. Pero no es la única iniciativa en este sentido. Sus vecinos noruegos también se están moviendo rápidamente: el pasado mes de abril, Jon Nicolaisen, vicegobernador del Banco Central de Noruega, explicaba que apenas se usaba ya el formato físico en las transacciones comerciales: "Según nuestras últimas cifras, contamos con menos de un 3% de dinero en efectivo; menos del 10% de las transacciones, incluyendo la compra de cafés, se realizan en efectivo".

La pregunta central es quién desarrollará y controlará los sistemas de pago electrónico del futuro. La mayoría de los existentes, como Alipay, Zelle, PayPal, Venmo o M-Pesa, están a cargo de empresas privadas. Por ello, son muchos los gobiernos que están buscando desarrollar algún tipo de sustituto electrónico para billetes y monedas. Mientras tanto, los defensores de las criptomonedas apátridas y sin dueño, como Bitcoin, argumentan que estas son la única solución a prueba de vigilancia como el efectivo.

Tendemos a dar por sentado que las nuevas tecnologías funcionan mejor que las antiguas, pero con el dinero en efectivo se está produciendo paradoja: es una tecnología que ya tiene miles de años de antigüedad pero que todavía no se ha actualizado a una versión más avanzada. Suecia, por su parte, quiere cambiar por fin esta inercia

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