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Sistema de avisos en carretera: tecnología que salva vidas

Probamos junto al ciclista Perico Delgado un nuevo sistema basado en el Internet de las cosas y la conectividad móvil que ayudará a reducir la cifra de ciclistas muertos en las carreteras.

El escritor británico Williams Manners cuenta en Revolution: How the Bicycle Reinvented Modern Britain (Revolución: Cómo la bicicleta reinventó el Reino Unido moderno) cómo la bici ha influido, desde el siglo XVIII, en las constantes mejoras de carreteras y ciudades, y también en la forma de vivir el tiempo libre de hombres y mujeres. La bicicleta ha logrado crear debate sobre movilidad y urbanismo, sobre ocio y actividades al aire libre y también sobre seguridad en carreteras. La bici sigue siendo aquello que decía el escritor H. G. Wells: “Siempre que veo a un adulto en bicicleta recupero la esperanza por la humanidad”. Y, sin embargo, los ciclistas son uno de los colectivos más vulnerables en la carretera. Cada año fallecen en España una media de 70 ciclistas en las carreteras españolas y más de 7.000 resultan heridos. 

Y aunque la bicicleta ocupa gran parte del debate sobre movilidad ciudadana, sigue siendo un vehículo de carreteras secundarias. Aquellas que comparte con los automóviles, aquellas con una estrategia a veces inexistente sobre la seguridad de los ciclistas. Yendo en pos de la idea de que la bici siempre es un elemento innovador, la tecnología se alía de nuevo para salvar las vidas de los ciclistas. Para evitar que todos tengan en su biografía o en la de alguien cercano un accidente que les deje en la cuneta. 

El ciclista Pedro Delgado es el protagonista del vídeo divulgativo sobre este sistema de avisos en carretera y en el que se explica la inseguridad que viven los ciclistas y cómo la tecnología permite solucionar o limitar ese problema que se cobra muchas vidas y muchos recursos cada año.

 

La mayoría de accidentes se produce con la implicación de un vehículo y en carreteras secundarias, en las que los ciclistas son uno de los colectivos más vulnerables. Afortunadamente, la tecnología tiene mucho que decir en cuestión de seguridad vial. Lo hemos comprobado en un piloto del Sistema IoT de aviso de riesgos en carretera, que nos ha dado grandes pistas de por dónde va a ir la movilidad del futuro y que hemos realizado en Robledillo de la Jara (Madrid), junto al ex ciclista profesional Perico Delgado

 

Se trata de una solución creada conjuntamente por la DGT, Telefónica, SEAT, Aeorum y Ficosa para proporcionar a los conductores una conducción asistida que aumenta su seguridad, al recibir de manera anticipada avisos sobre obstáculos en la carretera. Esta solución, basada en IoT (el Internet de las cosas), está diseñada especialmente para los casos de interacción entre un automóvil y un ciclista, en la carretera o el arcén.

Internet de las cosas para la prevención de accidentes

Luis Simón Gómez, jefe de Negocios e Innovación IoT de Telefónica, explica que "se trata de una solución del Internet de las cosas que consta de cuatro componentes: el primero, es un dron con una cámara que permite recoger información e imágenes de carretera; el segundo, el dron conectado a una red móvil que manda la información en tiempo real. Esa información llega a un servidor, el tercer componente, un MEC, donde se procesa y se pueden identificar los riesgos. El cuarto componente es la alerta que envía el MEC a los coches conectados que circulan en la dirección de los ciclistas". 

Alerta en tiempo real 

La inmediatez, el tiempo que transcurre entre la detección del riesgo y la alerta al vehículo, es esencial. Leticia López, experta en Comunicaciones Vehiculares de Telefónica apunta que lo que hace posible esta solución son "los avances en conectividad móvil, tanto en capacidad, especialmente en el enlace de subida, como a nivel de latencias". Leticia nos revela que la clave de la respuesta inmediata en este tipo de comunicaciones críticas reside en el MEC (Multi-Acess Edge Computing) lo que se conoce como computación al borde de la red. ¿Qué significa esto? Acercar los servidores, servicios, contenidos y aplicaciones al usuario. El viaje de los datos es así mucho más sencillo que si el servidor está en la nube. Las latencias se reducen. Y añadimos inteligencia al borde de red, con lo que MEC no es solo un intermediario, también proporciona capacidad de procesamiento. 

 

"Edge computing" vs. "cloud computing"

El concepto de edge computing rompe con la arquitectura actual de las redes móviles, el cloud computing que todos conocemos. Es cercanía contra lejanía. La comunicación en tiempo real no es posible si el dron tiene que enviar imágenes a un servidor ubicado, por ejemplo, en Islandia y el resultado tuviera que viajar de vuelta vía Robledillo de la Jara. En lugar de un solo servidor, en el edge computing los servidores se multiplican buscando esa proximidad. "Vamos a tener servidores distribuidos geográficamente. MEC es uno de los grandes pilares de las futuras redes 5G. La buena noticia es que podemos empezar a desplegarlo en las redes actuales, las 4G", explica Leticia. 

¿Cómo distingue el MEC entre un ciclista, un coche parado o cualquier otro obstáculo? La respuesta, de nuevo, es la tecnología. La capacidad de procesamiento del MEC se basa en un sistema de visión artificial capaz de identificar el tipo de riesgo; el machine learning, la capacidad de la inteligencia artificial de aprender, posibilitan el entrenamiento del sistema para que evolucione y sea cada vez más preciso.

Este sistema, así como el dron, son aportados por la empresa malagueña Aeorum. Luis nos habla de las posibilidades de esta solución: "Los obstáculos que identificamos son ahora mismo un ciclista circulando o un coche averiado, pero se puede entrenar al sistema para identificar animales, peatones o desprendimientos en la carretera. Una gran ventaja de esta solución es que es muy versátil. El dron puede sobrevolar una zona o podemos tener una cámara fija, sobre semáforos o infraestructuras en entornos urbanos, por ejemplo, para identificar situaciones de riesgo específicas de la ciudad". 

Una vez visto cómo se transmiten y se interpretan las imágenes de la carretera, la otra gran cuestión es cómo llega esa información al vehículo. La conectividad C-V2X (Cellular Vehicle to Everything) es la respuesta: "Una tecnología que se apoya en nuestras redes móviles y permite que el coche se comunique con su entorno. Lo que llamamos el coche contestador", explica Leticia López. 

Coches con un sexto sentido

El último eslabón de esta solución tecnológica es el coche conectado, que recibe las alertas enviadas por el MEC. César Marcos, responsable de proyecto 5G de SEAT, utiliza un símil muy ilustrativo: "Desde el punto de vista de la seguridad, se trata de dotar al conductor de un sexto sentido. Le informamos predictivamente de lo que sucede en su entorno para ayudarle a tomar decisiones: frenar, acelerar, parar el vehículo… ante un posible peligro". 

Imaginemos una carretera con curvas en un entorno rural. No veo lo que hay tras la curva, pero el sistema me va a avisar si hay un obstáculo. El coche se conecta al MEC mediante una unidad electrónica incorporada en el vehículo que se llama TCU, siglas de Telematic Control Unit, un dispositivo suministrado por Ficosa. César utiliza de nuevo un símil para explicarlo: "Lo podemos comparar con un teléfono móvil, que tiene una electrónica conectada a la red de telefonía. En el coche hacemos exactamente lo mismo. Dentro del vehículo tenemos una unidad electrónica que también, mediante antenas, se conecta al MEC". 

Así, el coche puede comunicarse con el entorno. Y no solo eso. Como explica Leticia, "además de comunicarse, tienen que entenderse, hablar el mismo idioma. Ese idioma es el que está definido por C-V2X". 

Al conductor le llega la información a través del cuadro de instrumentos, en forma de aviso visual y acústico con un mensaje: "Atención, un ciclista" o "Atención, un obstáculo" (cuando hay un coche aparcado en la calzada). 

"Este tipo de pruebas de concepto que hacemos con el coche conectado, lo enmarcamos dentro de la visión que tenemos en SEAT de 'misión, cero accidentes' y lo vemos como los primeros pasos hacia el vehículo autónomo. Primero se necesita tener la información del ecosistema conectando; a partir de ahí la máquina podrá tomar decisiones", añade César.

Apuesta de la DGT para evitar accidentes

Rubén López, jefe de la Unidad de Medios Aéreos de la DGT, hace hincapié en la implicación de la DGT en este piloto y en la necesidad de proteger a los colectivos más vulnerables de las carreteras: "La DGT espera disponer de un dron capaz de integrar a estos colectivos, como ciclistas y peatones, en esta nube de conectividad que alerte de su presencia a los conductores y otros usuarios de las vías de tráfico". 

El potencial de este dron para la DGT es enorme, nos confirma Rubén: "Tenemos una red de carreteras convencionales de más de 165.000 kilómetros. Allá donde no llegamos con los helicópteros queremos llegar con los drones: a los tramos de riesgo, de concentración de accidentes, puntos negros, zonas protegidas de ciclistas… allí destinaremos un dron. En una carretera convencional de una única calzada, donde se concentran más del 70 por ciento de los accidentes en los que está implicado un ciclista, los drones son la herramienta perfecta para protegerlos".  

Esta solución IoT de aviso de riesgos en carretera está hoy en fase de pruebas pero pronto será una realidad. Son pasos hacia una movilidad conectada y sostenible que salvará muchas vidas en carretera, especialmente la de los ciclistas, uno de los colectivos de usuarios más vulnerables. El objetivo es poder erradicar los accidentes mortales y graves y, para conseguirlo, la tecnología es una de las grandes aliadas.

 

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