Se aprueba en España la edición genética CRISPR para embriones humanos

Una de las herramientas más prometedoras de edición genética empieza sus ensayos en humanos para entender por qué algunos embriones no llegan a desarrollarse correctamente.

Edición genética
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La Generalitat de Cataluña ha aprobado por primera vez en España que un equipo del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) use la herramienta de edición genética CRISPR con embriones humanos. Concretamente, se emplearían 40 embriones para estudiar la importancia de algunos genes en el desarrollo embrionario. 

Desde 2013, el sistema CRISPR/Cas se ha utilizado para la edición de genes (agregando, interrumpiendo o cambiando las secuencias de genes específicos). Comparado a menudo con una especie de tijeras moleculares, este sistema de edición se distingue de otras herramientas por su precisión, que garantiza que los cortes sean justo donde deben ser a lo largo del genoma.

 

Embarazos más seguros

Estos ensayos aspiran a encontrar marcadores genéticos que ofrezcan información sobre la viabilidad embrionaria, es decir, cuáles son los motivos de que ciertos embriones no prosperen en el útero de las madres. Más allá de que estos hallazgos podrían mejorar las técnicas de reproducción asistida, los datos permitirán eventualmente embarazos más seguros en general.

En Reino Unido, desde 2016, ya se están realizando esta clase de investigaciones, como un estudio publicado en Nature para demostrar que el gen OCT4 tiene un papel diferente del que se sospechaba en el desarrollo embrionario. Si se ha tardado tantos años en que en España se inicien estas investigaciones se debe a los dilemas bioéticos que entrañan. Sin embargo, los embriones que se usarán son los no implantados en los procesos de reproducción asistida (que generalmente son eliminados), de modo que no infringirían el convenio de Oviedo, que prohibe crear embriones humanos específicamente para realizar investigaciones científicas.

Así pues, estamos ante un proyecto pionero en España que estará coordinado por Anna Veiga, pionera en España de las técnicas de reproducción asistida, Montse Boada y Ángel Raya. Los embriones humanos que se usarán en el proyecto proceden del Programa de Fecundación in vitro del Servicio de Medicina de Reproducción de Dexeus Dona, cedidos de forma altruista para la investigación por parte de sus progenitores. 

Otra novedad que se llevará a cabo en este proyecto es un método de observación de los embriones en el que se hará uso de la técnica de time lapse (fotografías tomadas en lapsos de tiempo iguales que, posteriormente, se reproducen secuencialmente a gran velocidad), lo que permitirá una observación continua y en tiempo real de los embriones, y en consecuencia de su desarrollo.

CRISPR tiene, además, una historia vinculada a España: uno de los primeros indicios de su funcionamiento y sus posibilidades tuvo lugar en las salinas de Santa Pola, Alicante. Allí, un microbiólogo de la Universidad de Alicante llamado Francisco Juan Martínez Mojica estaba estudiando unas arqueas llamadas Haloferax mediterranei, unos microorganismos unicelulares similares a bacterias. Tras analizarlas para entender mejor cómo el microorganismo era capaz de sobrevivir en aquellas condiciones extremas de salinidad, fue testigo de un elegante sistema de reparación del genoma. Lo que descubrió es que algunas regiones del mismo parecían cortarse en función de la salinidad del medio. 

Varios estudios alrededor de este espectacular mecanismo de defensa permitieron finalmente que, en 2012, un equipo de investigadores dirigido por Emmanuelle Charpentier, en la Universidad de Umeå, y Jennifer Doudna, en la Universidad de California en Berkeley, publicara un estudio en la revista Science el que se demostraba cómo se podía convertir este mecanismo natural en una herramienta de edición genética sin precedentes.

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