Pruebas para que una máquina pueda ser considerada más inteligente que un humano

Son varias las pruebas a las que podemos someter a una inteligencia artificial para saber si ha superado los niveles de la inteligencia humana.

IA
iStock

Determinar que una inteligencia artificial es más inteligente que un ser humano es harto difícil porque ni siquiera podemos definir la inteligencia humana con precisión, por ello hay diversas pruebas complementarias para evaluar la inteligencia de una máquina.

Desde este campo de investigación, una inteligencia artificial que pudiera desarrollar cualquier tarea intelectual con una solvencia superior a la humana sería catalogada como una inteligencia artificial general (IAG). Por el momento, nadie ha logrado diseñar una inteligencia así (si bien algunos investigadores sostienen que hace unos años se superó una de las pruebas necesarias, el llamado Test de Turing).

Para poder considerar que un sistema es un ejemplo operativo de este tipo de inteligencia general, la máquina debería superar las siguientes pruebas. 

Test de humanidad

La prueba del café: básicamente, consiste en que la máquina demuestre la capacidad de poder acceder en una casa y averiguar cómo preparar una taza de café. De este modo, la máquina debe ser capaz de localizar la cafetera, encontrar el café, poner agua, encontrar una taza, y toda una serie de pequeñas operaciones que para un ser humano resultan incluso intuitivas, pero que para una máquina requieren una gran cantidad de cálculos.

La prueba fue desarrollada por Ben Goertzel, un investigador pionero en el estudio de la IAG, y pone en evidencia la llamada paradoja de Moravec: algunas tareas que son difíciles para los seres humanos (como multiplicar cifras muy altas) no entrañan ninguna dificultad para una máquina, pero otras acciones muy simples, incluso realizables por un niño, como doblar la ropa, requieren grandes cantidades de cálculos.

La razón de esta paradoja es que hay tareas que se pueden organizar en órdenes simples, instrucciones muy concretas (como el ajedrez), y otras, sin embargo, tienen muchas variables, como andar por una habitación llena de obstáculos. Este principio fue postulado por Hans Moravec, Rodney Brooks, Marvin Minsky y otros en la década de 1980. Moravec afirmó: "Comparativamente es fácil conseguir que los ordenadores muestren capacidades similares a las de un humano adulto en tests de inteligencia, y difícil o imposible lograr que posean las habilidades perceptivas y motrices de un bebé de un año".

La prueba del estudiante universitario: consiste en que el sistema tiene que asistir a un curso universitario, aprender las lecciones impartidas, y ser capaz de superar los mismos exámenes que los que realizan los estudiantes humanos. La prueba también fue desarrollada por Ben Goertzel y pone en evidencia toda la complejidad que subyace al hecho de aprender cosas nuevas usando conocimientos que ya se dominan.

La prueba del empleo: el sistema debe ser capaz de realizar un trabajo económicamente importante con la misma eficiencia que un humano. La prueba fue desarrollada por Nils Nilsson, considerado uno de los padres de la IA, y en la actualidad ya hay algunos ejemplos que podrían considerarse en sectores como el de la automoción o la industria. En su informe sobre Perspectivas de empleo 2017, la OCDE estima que un 11,7% de los empleos en España tiene una alta probabilidad de ser automatizados en los próximos años.

El test de Turing: propuesta por Alan Turing, consiste en la evaluación de un humano sobre una conversación en lenguaje natural entre el sistema y una persona. El humano debe ser incapaz de detectar quién es la máquina y quien la persona. Si bien hay algunos test de Turing que una máquina puede superar, a la larga siempre se fracasa porque la comprensión del lenguaje natural todavía es muy parcial por parte de la máquina.

Hay versiones del Test de Turing que vemos diariamente, como es el caso del Captcha (Completely Automated Public Turing Test to tell Computers and Humans Apart, Prueba de Turing pública y automática para diferenciar a máquinas y humanos): esas letras retorcidas o preguntas del tipo "dos más dos" que protegen los formularios en internet.

Continúa leyendo