Planos en código abierto para construir un pequeño reactor nuclear

Una 'startup' sin ánimo de lucro está ofreciendo un desarrollo de planta nuclear de código abierto. El fundador del Energy Impact Center cree que la energía nuclear es el futuro de la energía limpia.

Reactor nuclear
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Los riesgos para la salud y las emisiones de gases de efecto invernadero asociados a la energía nuclear de fisión son pequeños en relación a aquellos asociados con el uso del carbón, por ejemplo, así que apostar por las renovables y mantener la energía nuclear es una de las decisiones más sostenibles a nivel medioambiental.

Consciente de esa necesidad, hay alguien que ha decidido que todos podamos disponer de planos precisos para poder construir reactores de energía nuclear de 100 megavatios. Eso es mucho más que algunos de los reactores modulares diseñados por nuevas empresas de energía nuclear, pero todavía es poco si lo comparamos las centrales nucleares que operan actualmente.

Energy Impact Center

El papel de la energía nuclear en la lucha contra el cambio climático es un tema polémico, pero un empresario de Silicon Valley cree que puede influir en el debate lanzando diseños de código abierto para un reactor a pequeña escala que podría construirse en dos años por solo 300 millones de dólares. El proyecto OPEN100 proporcionaría así planos de código abierto para el diseño, construcción y financiación de un reactor nuclear de 100 megavatios, lo que disminuye significativamente el costo por kilovatio de energía nuclear.

Detrás del OPEN100 está Energy Impact Center (EIC), que es una organización sin fines de lucro fundada por el ingeniero Bret Kugelmass en 2017. Los objetivos de la organización son similares a los de otros grupos que trabajan por la neutralidad del carbono, o huella de carbono cero, que alude a conseguir emisiones de dióxido de carbono netas iguales a cero equilibrando la cantidad de dióxido de carbono liberado a la atmósfera con una cantidad equivalente retirada de la atmósfera o fijada por plantas.

Kugelmass está convencido de que la energía nuclear es la vía más rápida y eficaz para cultivar una huella de carbono cero, así que considera que debería establecerse un nuevo paradigma para la construcción de centrales nucleares.

Según se puede leer en la web del proyecto: “Actualmente, ofrecemos esquemas de una planta de referencia y una plataforma para compilar el trabajo de diseño continuo. Con la ayuda de nuestros socios y de National Labs, estos dibujos evolucionarán en un plano completamente detallado y listo para construirse”.

Concretamente, los planos son para construir un reactor de agua a presión (por sus siglas en inglés PWR: Pressurized Water Reactor), que es un tipo de reactor nuclear que usa agua como refrigerante y moderador de neutrones. Los planos de código abierto son lo suficientemente detallados como para que cualquier empresa de servicios públicos comience los primeros estudios del sitio con una previsibilidad de costos de +/- 20 %.

Pero las preocupaciones de seguridad, el costo y la cuestión de qué hacer con los desechos radiactivos producidos son escollos que el proyecto aún tendrá que gestionar, sobre todo, a nivel legislativo. El sitio web del proyecto de EIC muestra bloques de ciudades donde las plantas de energía nuclear están rodeadas de césped y aceras y con edificios en las inmediaciones. Incluso para instalar algo como esto, las leyes de energía nuclear deberían cambiarse, o estas plantas no podrían instalarse en las mismas ciudades, al igual que las plantas existentes en la actualidad.

También existe un escepticismo generalizado sobre cuán transformador sería el cambio al pasar al uso de reactores más pequeños, y muchos expertos dicen que se enfrentarían a los mismos problemas de coste y seguridad que sus hermanos mayores.

A pesar de las críticas, para coincidir con el lanzamiento de OPEN100, también se ha lanzado otra versión del proyecto con fines de lucro llamado Last Energy, que buscará conectar a los inversores privados con oportunidades para desarrollar nuevos proyectos nucleares en todo el mundo.

Sergio Parra

Sergio Parra

Científico, letraherido, hiperestésico, idiota en el sentido ateniense de la palabra, aún sigo buscando la ballena blanca a sabiendas de que no existe.

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