Los sensores más importantes que encontrarás en tu teléfono móvil

El sector de la telefonía móvil ha evolucionado muchísimo desde la llegada al mercado de los primeros teléfonos con pantalla a color. Y lo ha hecho tanto que, hoy en día, lo menos que hacemos con ellos es llamar o enviar mensajes de texto. Los sensores, de hecho, forman una parte importantísima.

Los sensores más importantes que encontrarás en tu teléfono móvil
Foto: Istock

Los teléfonos inteligentes (o smartphones) que utilizamos hoy en día nada tienen que ver con aquellos teléfonos móviles que usábamos hace apenas una década. Tal día como hoy, pero hace 10 años, Samsung lanzaba el primer Galaxy S, Apple presentaba su iPhone 4 con pantalla de 3,5 pulgadas, HTC hacía lo propio con su Desire y poco después llegaba a las tiendas el Nexus One.

Pero si debemos mencionar un teléfono que, aunque no fue de los más vendidos del año, sí es un claro ejemplo de los diseños que ya posiblemente no encontremos en la mayoría de los dispositivos móviles, ese fue el Motorola FlipOut, un auténtico smartphone cuadrado con bordes redondeados y teclado QWERTY que se escondía detrás, apareciendo justo en el momento en el que se deslizaba la pantalla.

Hoy en día nuestro teléfono móvil se ha convertido en una auténtica hazaña de ingeniería. Y, es cierto, muchas de sus mejores hazañas los encontramos en la presencia de una gama de sensores que completan al máximo algunas de sus principales funciones.

Giroscopio

Se trata de un sensor verdaderamente útil, que ayuda al acelerómetro a comprender en qué dirección se encuentra orientado el teléfono, añadiendo otro nivel de precisión para que, por ejemplo, las fotografías de 360 grados se vean realmente espectaculares.

Es el sensor encargado de detectar lo que estamos haciendo cuando jugamos a un juego de carreras e inclinamos la pantalla para dirigir el vehículo, aplicando únicamente pequeños giros al teléfono, en lugar de movernos por todos lados. Y, curiosamente, la primera vez que fueron introducidos en un teléfono móvil ocurrió en el iPhone 4, que salió a la venta en 2010.

Por aquel entonces sí se consideró un auténtico avance, ya que ayudaba a detectar la orientación del teléfono con absoluta y clara precisión.

Acelerómetro

Es posiblemente uno de los más importantes. Manejan la detección de movimiento basada en ejes, y le indican al software del teléfono hacia dónde apunta el mismo, además de rastrear nuestros pasos cuando caminamos con el dispositivo. 

No obstante, posee una peculiaridad bastante interesante: el sensor en sí se encuentra compuesto por otros sensores, incluyendo estructuras cristalinas microscópicas que actúan debido a las fuerzas de aceleración. Posteriormente, el acelerómetro interpreta el voltaje proveniente de dichos cristales para determinar en qué dirección apunta el teléfono y qué tan rápido se mueve. De hecho, es el encargado de detectar y aplicar aplicaciones de vertical a horizontal, y viceversa.

Magnetómetro

Es otro de los sensores, junto al acelerómetro y el giroscopio, que actúan determinando dónde se encuentra un teléfono en el espacio físico. Se encarga de medir campos magnéticos y de indicar en qué dirección se encuentra el norte variando su salida de voltaje al teléfono.

Cuando entramos y salimos del modo brújula dentro de Google Maps o Apple Maps, el magnetómetro se activa con la finalidad de determinar en qué dirección debe estar el mapa.  Pero lo que es aún más importante: opera en conjunto con los datos provenientes tanto del acelerómetro como de la unidad GPS para averiguar en qué dirección se encuentra y dónde.

GPS

El sistema de posicionamiento GPS es otro de los sensores importantes que encontramos en nuestro teléfono móvil. Utiliza una red de 30 satélites que orbitan la tierra de forma continua, los cuales se conectan al smartphone para obtener una triangulación con la posición del dispositivo, utilizando para ello los datos de posición obtenidos por, al menos, tres de ellos.

Así, una vez conectado con varios satélites, calcula dónde se encuentra en función de los ángulos de intersección.

En realidad no utilizan ninguno de los datos de nuestro teléfono, de manera que aún aunque hayamos perdido la cobertura, todavía podremos comprobar nuestra ubicación, incluso aunque los mosaicos del mapa sean una imagen borrosa y de pésima resolución.

Sensores biométricos

Hoy en día casi todos los teléfonos móviles que encontramos en las tiendas vendrán con un sistema de reconocimiento facial o con un sensor de huellas digitales, útiles para ayudarnos a iniciar sesión en el teléfono. Aún cuando puedan manipularse, son considerados por lo general más seguros y convenientes que utilizar únicamente un código PIN o un simple patrón de bloqueo.

Existen tres tipos principales: capacitativo (escaneo con capacitores electrónicos), óptico (escaneo con luz) y ultrasónico (escaneo con ondas sonoras).

Otros sensores útiles

También podemos encontrarnos con otros sensores igualmente útiles. El sensor de proximidad generalmente se ubica cerca del altavoz superior y combina un LED infrarrojo y un detector de luz para funcionar cuando tenemos el teléfono cerca de la oreja, de forma que la pantalla pueda apagarse. Para hacerlo, el sensor es capaz de emitir un haz de luz que rebota, pero invisible para el ojo humano.

El sensor de luz ambiental se encarga de medir la luz en la habitación y ajustar el brillo de la pantalla en consecuencia (siempre y cuando esté configurado para que el ajuste se realice de forma automática). 

Al igual que ocurre con el resto de la tecnología que encontramos en el interior de nuestro teléfono móvil, los sensores son cada vez más pequeños e inteligentes, y consumen menos energía.

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