Las tierras raras, elementos imprescindibles para que el mundo funcione

Ni son tierras, ni son raras. Pero forman parte de casi todos los dispositivos tecnológicos actuales y, además, China monopoliza casi toda su extracción, por lo que estos elementos son un importante arma geopolítica.

Ni son tierras, ni son raras. Hablamos de un grupo de elementos químicos, en su mayoría pertenecientes a la familia de los lantánidos (ese grupito que forma una fila aparte debajo de la tabla periódica) El escandio y el tritio, que suelen aparecer mezclados con los lantánidos en los yacimientos, también se incluyen en las tierras raras.

Es muy probable que cada vez escuchemos hablar más de las tierras raras: resulta que muchos de estos elementos son clave para el funcionamiento de los dispositivos tecnológicos y pantallas sin los que ya no somos capaces de vivir. Son componentes fundamentales para el almacenamiento de datos, en el desarrollo de motores eléctricos modernos, y forman parte de cristales láser, pantallas, aparatos usados en medicina y odontología, así como de dispositivos más cotidianos como los microondas, auriculares, altavoces, etc.

Extracción cara y contaminante

Pesa a lo que pueda sugerir su nombre, las tierras raras no son raras, se estima que hay yacimientos por todo el mundo, si bien estos se concentran especialmente en China, Brasil y Rusia. El problema con ellas radica en la dificultad de su extracción: como se explica en este artículo de Nobbot, hablamos de un proceso muy contaminante, que genera cientos de litros de agua salada contaminada, utiliza materiales tóxicos y genera residuos radiactivos. Por ejemplo, los lantánidos se separan de la mayoría de los elementos mediante la precipitación de oxalatos o fluoruros de soluciones de ácido nítrico.

Se trata de un problema medioambiental importante, y para minimizarlo una buena idea es intentar dar una vida más larga a nuestros dispositivos tecnológicos.

Según explica el Ilustre Colegio Oficial de Geólogos en su página Tierra y Tecnología, los principales yacimientos comerciales de tierras raras se asocian a cuatro tipos de rocas: carbonatitas, rocas ígneas alcalinas, arcillas lateríticas y depósitos tipo placer como las monacitas. Las principales concentraciones de elementos de tierras raras están asociadas con variedades poco comunes de rocas ígneas, rocas alcalinas y carbonatitas. Actualmente, China cubre más del 80% de todo el suministro de tierras raras, ya que en el resto de países, debido a los insostenibles costes de producción, se ha ido abandonando la extracción.

Debido a esto, China tiene en sus manos un arma geopolítica importantísima, ya que un corte del suministro de tierras raras pondría en jaque la producción de dispositivos tecnológicos punteros en todos los países occidentales, incluido Japón. Este es el motivo por el que cada vez se habla más de la tierras raras.

Ni tierras, ni raras

Ya lo decíamos al comenzar el artículo: hablamos de elementos químicos, en su mayoría del grupo de los lantánidos. Pero se denominan así porque, en el momento en el que fueron descubiertas, se llamaba así a los óxidos. Y ‘raras’ porque, en comparación con otros yacimientos más abundantes como la cal, eran bastante escasas, además de que son difíciles de encontrar en estado puro.

Elementos como el cerio, el itrio y el neomidio son más abundantes, incluso, que el plomo. El más escaso de ellos, el tulio, sigue siendo más abundante que el  oro y el platino.

 

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