La Iglesia católica también propone regulaciones éticas para la inteligencia artificial

Cada vez hay más preocupación acerca de cómo regular éticamente las decisiones que tomen las inteligencias artificiales.

Ética inteligencia artificial
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Expertos como el Instituto Alan Turing de Reino Unido abogan desde hace tiempo por la necesidad de una institución imparcial que supervise los proyectos y algoritmos de inteligencia artificial. La Unión Europea también ha propuesto regulaciones recientemente.

Esta preocupación tiene tal alcance que hasta la Iglesia ha decidido pronunciarse al respecto.

Llamada a Roma para la ética de la IA

Funcionarios del Vaticano han solicitado que se conciban normas éticas más estrictas sobre el desarrollo de la inteligencia artificial. Para ello, han presentado el documento Llamada de Roma para la ética de la IA (Rome calls for AI Ethics).

En este documento se establecen seis principios generales en relación a la ética de la inteligencia artificial: transparencia, inclusión, responsabilidad, imparcialidad, confiabilidad y seguridad y privacidad.

Estos principios hacen hincapié, pues, en que la tecnología debería "proteger a las personas", particularmente a los "débiles y desfavorecidos".

El Vaticano quiere asegurarse así de que las empresas no usen la IA como un medio para recopilar datos sin el consentimiento de las personas y luego usar esos datos para obtener beneficio comercial o político. El propio papa Francisco considera que "esta asimetría, por la cual unos pocos saben todo sobre nosotros mientras nosotros no sabemos nada de ellos, merma el pensamiento crítico y el ejercicio consciente de la libertad”.

Por ello, los funcionarios del Vaticano también instan a los responsables políticos de todo el mundo a crear nuevas formas de regulación sobre "tecnologías avanzadas que tienen un mayor riesgo de afectar los derechos humanos", lo que tiene estrecha relación con la tecnología de reconocimiento facial.

El documento también expresa que debe establecerse un "deber de explicación" y que los algoritmos basados ​​en la IA deben proporcionar a las personas información sobre cómo los algoritmos tomaron sus decisiones para garantizar que no haya sesgos, ni sexuales, ni raciales, ni de otro tipo. Por ejemplo, Paul Mason, autor de Por un futuro brillante, reclama decretar una utilización ética de los algoritmos, con una obligación de revelación de los mismos. "Tenemos que oponernos a todo lo que reduzca nuestro control consciente sobre nuestro entorno de trabajo, o sobre nuestra libertad de elección racional, o sobre nuestra libertad en general. Y no llevados de la tecnofobia, sino del deseo de mejorar las máquinas, de mejorar y hacer más transparentes los algoritmos, de aumentar nuestro control".

De momento, el documento ya ha recibido el respaldo de IBM y Microsoft, pero, progresivamente, los funcionarios del Vaticano esperan aumentar el número de apoyos de su iniciativa de ética de la IA en los próximos meses. También esperan colaborar con universidades de todo el mundo para promover más investigación científica sobre pautas éticas de IA, pues se consideran una fuente moral y ética para millones de creyentes que también van a usar estas nuevas tecnologías, o serán monitorizadas por ellas.

Al fin y al cabo, para que las personas acepten y usen los sistemas basados en inteligencia artificial necesitan poder confiar en ellos y, además, resulta importante que sus decisiones autónomas de la IA no solo sean legales, sino que también respeten los códigos morales vigentes.

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