Internet, el paraíso de los narcisistas

La Red es el lugar ideal para promocionar la marca YO. ¿Qué dice de nuestra sociedad esta epidemia de egolatría?

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Se está desarrollando un mundo de hipernarcisismo, en el que siempre creemos tener razón porque nunca contactamos con aquellos que nos la quitarían.

Internet dispara la egolatría

Las redes sociales, por ejemplo, están diseñadas para elevar nuestro ego: en la inmensa mayoría no hay opción no me gusta. No es de extrañar que un estudio realizado por los psicólogos Laura Buffardi y Keith Campbell, de la Universidad de Georgia, encontrara que los individuos más narcisistas y ególatras tienen más amigos y obtienen más likes en Facebook. En la Red recibimos sobre todo la admiración de los demás, porque el diseño está hecho para hacer crecer nuestro ego. El efecto multiplicador que ejerce sobre nuestro narcisismo es puesto de manifiesto en miles de ensayos e investigaciones científicas. Y muchos de ellos lo ven como un desarrollo negativo.

El controvertido divulgador Adam Curtis, por ejemplo, reúne en su último documental, titulado Hypernormalisation, argumentos sobre el individualismo radical que, según él, han ideado las nuevas tecnologías. El autor defiende que internet ha creado un mundo onanista en el que mi verdad se convierte en la única verdad. Paradójicamente, las infinitas posibilidades de elección que da la Web han limitado el mundo del ser humano, porque estamos desbordados y acabamos entrando solo en los foros que ratifican nuestras opiniones usando nuestras preferencias personales como único criterio de selección.

Curtis afirma que se está desarrollando un mundo de hipernarcisismo, en el que siempre creemos tener razón porque nunca contactamos con aquellos que nos la quitarían. Este documentalista es uno más de los que están alertando sobre los riesgos de la inflación de ego que se vive en el mundo actual.

Bienvenidos a la Generación Yo

En un controvertido libro, la psicóloga Jean Twenge, de la Universidad Estatal de San Diego, en California, etiquetó como Generación Yo a una gran parte de la juventud actual. Engloba, según Twenge, a individuos con una gran autoestima, con actitudes que muchos consideran arrogantes y a los que se les nota encantados de conocerse a sí mismos. Para Twenge, su egolatría proviene de una época en la que se acentuó mucho en la educación la importancia del yo. Y, además, internet ha multiplicado el efecto: han encontrado en las redes sociales el escaparate para la autopromoción. Ellos saben que en la Red lo importante es sobresalir. El cómo da igual.

Por su parte, Madeline Levine, psicóloga de la Universidad de Stanford, resume en su obra El precio del privilegio las críticas fundamentales que se hacen a esta cultura del yo. Se trata, según estos autores, de una estrategia psicológica que prima el egocentrismo por encima del esfuerzo. La inmensa mayoría de los famosos actuales son ídolos que no han aportado nada más que su desparpajo y su gran confianza en ellos mismos, y los jóvenes aprenden en internet que el éxito no tiene nada que ver con el talento. Esta forma de entender la vida ha encontrado en la Red un campo de acción perfecto. Allí pueden contar las fiestas que han hecho, siempre concurridas, siempre divertidas; colgar fotos en las que se reflejan detalladamente todos los cambios de estilo rindiendo culto a la imagen; y presumir de ligues que viven un perpetuo romance feliz.

La descripción del narcisista online que hacen este tipo de analistas muestra que catalogan este factor como algo negativo. Los adjetivos que utilizan tienden a enfatizar ese lado oscuro: hablan de "locuacidad y encanto superficiales"; de "tendencia a saltarse las reglas y cometer delitos"; de "falta de autocontrol"; de "autovaloración exagerada"; de "arrogancia y prepotencia"; de "ausencia de una empatía real"; de "necesidad constante de halagos"...

Selfis mortales 

Etiquetas: internetpersonalidadpsicologíaredes sociales

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