Estas son las medidas que está tomando EEUU contra la minería de criptomonedas

Es una práctica excesivamente contaminante y perjudicial para el medio ambiente.

Los legisladores demócratas de Estados Unidos están presionando a las compañías mineras de Bitcoin del país para que divulguen cuánta electricidad utilizan en esta práctica en un esfuerzo por evaluar cómo afectará eso a los residentes de áreas cercanas y al medio ambiente. Ocho miembros del Congreso han enviado cartas a seis empresas que practican la minería de Bitcoin preguntándoles sobre el impacto energético y ambiental de sus operaciones.

Un crimen ecológico y medioambiental

Dado el uso de energía extraordinariamente alto y las emisiones de carbono asociadas con la minería de Bitcoin, las operaciones mineras plantean preocupaciones sobre sus impactos en el medio ambiente global, los ecosistemas locales y los costes de electricidad para el consumidor.

Los congresistas implicados en esta iniciativa pidieron a las empresas que respondieran a varias preguntas sobre cuánta electricidad usan, de dónde proviene y cómo planean crecer en Estados Unidos. Esto se produce inmediatamente después de una audiencia de supervisión sobre el impacto de la minería de criptomonedas en la energía celebrada por el Comité de Comercio y Energía de la Cámara hace tan solo unas semanas. Durante la audiencia, expertos y legisladores debatieron si las criptomonedas podrían desempeñar un papel importante en la promoción de las energías renovables o desbaratar por completo los objetivos climáticos de Estados Unidos.

Podría dar al traste con los objetivos climáticos

La extracción de ciertas criptomonedas, sobre todo Bitcoin, consume enormes cantidades de energía. Si Bitcoin fuera un país, ocuparía el puesto número 27 por su consumo de electricidad, utilizando más energía que toda Ucrania en un solo año. Si esa electricidad se genera a partir de combustibles fósiles, se agrega mucha contaminación, algo que se sumaría a la crisis climática global.

La razón por la que Bitcoin usa tanta electricidad es que se basa en un proceso de uso intensivo de energía llamado prueba de trabajo para mantener seguro la tecnología blockchain que utiliza para encriptar y realizar las transacciones de criptodivisas. Requiere que los mineros utilicen equipos informáticos especializados para resolver acertijos cada vez más complejos con el fin de verificar las transacciones. Los mineros son recompensados ​​ a su vez con nuevas monedas.

El sistema de prueba de trabajo, que es intencionalmente ineficiente desde el punto de vista energético, es lo que preocupa a algunos legisladores y muchos expertos ambientales. Diferentes procesos usan solo una fracción de la energía requerida para la prueba de trabajo. En los Estados Unidos, el hambre de energía de los mineros ya ha revivido plantas de carbón y gas natural envejecidas. Por ejemplo, una de las empresas que recibió una de las cartas de los legisladores compró dos centrales eléctricas de Pensilvania que ahora queman desechos de carbón principalmente para extraer Bitcoin.

La compañía asegura en su página web que, al quemar desechos de carbón, está ayudando a limpiar áreas que han sido devastadas por su presencia. Pero una vez quemados, los desechos contaminan el aire y sobrecalientan el planeta, contribuyendo a aumentar y agravar la crisis climática en todo el mundo.

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