Homo Curiosus

Elena Sanz: ¿estás infointoxicado?

En plena era de la información, mucha gente reclama su derecho a desconectar. Elena Sanz nos habló de ello en Homo Curiosus.

 

Elena Sanz es periodista científica desde hace quince años, tanto en medios digitales como impresos. Ha trabajado para El País, MUY Interesante, El Mundo, Tercer Milenio, la editorial McGraw-Hill y La Sexta, obteniendo reconocimientos como el Premio Boehringer Ingelheim al periodismo en medicina o el Prisma de la Casa de las Ciencias al mejor artículo de divulgación. Y está absolutamente convencida de que la ciencia es ubicua y ayuda a entender mejor la economía, el arte, la gastronomía, el cine o la música.

"Recibimos mucha información pero no tenemos tiempo para procesarla con una actitud crítica", nos contaba Elena. "La saturación de información provoca que, por un lado nos quedemos con los titulares, no dedicamos mucho tiempo a profundizar y por otro que estemos muy dispersos, con la consecuente pérdida de capacidad analítica. Por eso también se propagan con mucha más facilidad los bulos".

¿Somos ciudadanos más informados o más vulnerables a la manipulación?

"Tenemos mucho conocimiento accesible, pero informados, informados, no creo que estemos. Hoy hay más información disponible que nunca, pero nuestro cerebro está de alguna forma, más vacío, porque dejamos la responsabilidad de recordar datos, por ejemplo, en manos de Google. Ya no tenemos ni siquiera que recordar los cumpleaños de los amigos, hay apps o redes sociales que se encargan de ello. El problema es que si no tenemos datos internos… ¿cómo podremos ser capaces de razonar o de analizar? Hemos externalizado toda nuestra memoria e información, y creo que eso es negativo".

Junto a la charla de Elena Sanz en Homo Curiosus se ha proyectado el documental Cerebro saturado.

 

Cerebro saturado

Las tecnologías de la información y la comunicación han transformado nuestras sociedades. El torrente de datos digitales, que solicitan nuestra atención de forma constante, tiene un impacto sobre nuestras vidas y en nuestro cerebro, y está en el origen de la sobrecarga cognitiva y el estrés, fundamentalmente en el mundo laboral. Las investigaciones para medir estos efectos no han hecho más que empezar. ¿Cuáles son las soluciones para hacer frente a este flujo que crece de manera exponencial? ¿Cómo es posible que el mundo digital haya cambiado por completo nuestro universo personal y profesional? ¿Estamos a todavía tiempo de reclamar nuestro derecho a la desconexión?

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