En China ya se pide dinero en las calles con códigos QR

La adopción por pagos con 'smartphone' es ya tan habitual en China que la mayoría han sustituido el dinero real por el virtual.

Smartphone
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Los ciudadanos chinos no han tenido que vivir un modelo de transición del dinero físico al virtual. A pesar de algunas excepciones, en el país nunca se adoptaron del todo las tarjetas de crédito y débito. Así que, tras la irrupción del smartphone, se abrió la posibilidad de que la mayoría de las transacciones ya no tuvieran que efectuarse con dinero efectivo. 

A diferencia de occidente, donde aún podemos usar las tarjetas de crédito (lo que a su vez frena la adopción de los pagos con smartphones), los pequeños negocios familiares chinos han empezado a escanear con sus terminales los códigos QR que los clientes muestran con su propio smartphone. Y lo hacen con la convicción de quienes nunca llegaron a disponer de terminales de punto de venta o TPV para tramitar pagos con tarjeta. 

Así pues, la velocidad de implantación de este sistema de pago ha sido tan espectacularmente rápido y generalizado que incluso los mendigos lo usan para pedir limosnas.


WeChat y Alipay

Durante 2015 y 2016, las compañías Tencent (WeChat) y Alibaba (Alipay) introdujeron gradualmente los códigos QR, un código de barras cuadrado que puede escanearse con el smartphone a fin de facilitar una transacción económica. 

Los propietarios de las tiendas ni siquiera necesitan un dispositivo específico para mostrar el código QR: basta con imprimirlo en una pegatina o una hoja de papel, vincularlo a su cuenta y pegarlo en la pared o en cualquier otro sitio. El cliente usará entonces la app de Alipay o WeChat para escanear el código e introducir el pago total, haciendo uso de la huella dactilar de su smartphone para confirmar.

Sin comisiones, los fondos se transfieren al instante. Actualmente, WeChat se encuentra desarrollando un sistema de pago utilizando reconocimiento facial llamado Frog Pro. En 2017, Alipay ya había sacado su servicio de pago de reconocimiento facial.

El hecho de que todo el mundo tenga un smartphone junto a que no hay comisiones en las transacciones son los dos factores principales del éxito: las tarjetas de crédito que intentaron introducirse años atrás añadían tasas del 2,5 al 3 % en la mayoría de cobros

WeChat y Alipay, sin embargo, permiten incluso las transferencias entre personas sin que medie comisión. Tal y como lo explica Kai Fu Lee en el libro Superpotencias de la inteligencia artificial: "Fáciles y conectadas a un móvil, las aplicaciones pronto se convirtieron en herramientas para ‘dar una propina’ a los creadores de artículos o vídeos online. Crecieron los micropagos de cantidades tan exiguas como quince céntimos”.

El 65 por ciento de los más de 753 millones de usuarios de smartphone que hay en China habían activado el pago móvil a finales de 2017. El dinero en efectivo desapareció tan rápidamente de las tiendas que hasta los atracos a las mismas disminuyeron. Kai Fu Lee añade: “Llegó un punto en que los mendigos en las calles de las ciudades chinas se colgaban trozos de papel alrededor del cuello con la impresión de dos códigos QR, uno para Alipay y otro para WeChat”.

En 2019, WeChat contaba con 1 132 millones de usuarios activos al mes. Alipay no le va a la zaga, y también proporciona características como pago de facturas, administración de la cuenta del banco, prepago de tarjetas de saldo, compra de tickets de bus o tren, compra de comida a domicilio, pago de seguros o almacenaje de documentos de identificación digital.

En España, cada vez más comercios empiezan a aceptar estas plataformas para realizar pagos debido a la afluencia de turistas chinos. Alipay también ha informado de que abrirá su plataforma a los turistas que viajan a China. Su éxito, sin duda, está rebosando las propias fronteras del país asiático.

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