El lado oscuro de la tecnología móvil

Oro, coltán y tugnsteno: estos tres materiales usados para fabricar móviles, consolas y otros dispositivos financian cruentos conflictos en países africanos.

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Muchos de los dispositivos electrónicos que compramos, y tanto usamos, se han relacionado con la financiación de conflictos armados en todo el planeta, como los de la República Democrática del Congo (RDC), la República Centroafricana o Ruanda. Estos países son muy ricos en algunos minerales y metales como el oro, el tungsteno, el tantalio y el estaño, imprescindibles para que nuestro smartphone, tableta o cualquier dispositivo electrónico se encienda, recargue la batería, vibre.

"Se conocen como minerales de conflicto y son aquellos que, de una forma u otra, están relacionados con crímenes de lesa humanidad y grupos armados en aquellos países en los que se obtienen, que suelen ser pobres, en vías de desarrollo", define Michael Gibb, de Global Witness, una ONG internacional que investiga y denuncia desde 1993 los vínculos entre la explotación de recursos naturales y los conflictos armados, la pobreza, la corrupción y los abusos contra los derechos humanos.

Minerales de sangre

Aunque no son el motivo por el que estos grupos armados luchan, les permiten obtener dinero con el que comprar armas, pagar a sus soldados, atraer a más miembros y así alargar la contienda. Para conseguir esos minerales también llamados de sangre, violan, matan, amenazan, roban, secuestran y fuerzan a personas a trabajar en condiciones inhumanas, como ha documentado tanto Global Witness como la ONU.

"La gente está más familiarizada con esta misma situación en torno a los diamantes, causa de guerras civiles en Angola, Sierra Leona o Liberia. Y, sin embargo, se sabe menos del coltán, presente en los productos que usamos cada día y también manchado de sangre", señala Gibb. Y se lamenta de que "la existencia de recursos naturales en estos países pobres, en lugar de ayudar a la población, de generar empleo y oportunidades de desarrollo, se convierta en una especie de maldición".

A pesar de que resulta difícil calcular una cifra, solo en 2013, según un informe de Enough Project, organización internacional sin ánimo de lucro, los grupos rebeldes congoleños generaron casi 1.000 millones de dólares (unos 897 millones de euros) a partir de minerales extraídos ilícitamente.

Etiquetas: mineralessmartphonestecnología

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