El candado de bicis que hace vomitar a los ladrones

Este innovador artilugio, llamado SkunkLock, expulsa un gas pestilente cuando los amigos de lo ajeno intentan romperlo.

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El olor que libera cuando el ladrón ha cortado aproximadamente un 30% de su estructura es muy parecido al que expulsan las mofetas cuando se sienten atacadas –de ahí el nombre del artilugio, ya que “skunk” significa mofeta en castellano–. El objetivo es que el delincuente salga por patas y renuncie a seguir cortando el candado y, por consiguiente, a llevarse la bicicleta.

 

Sus inventores, Daniel Idzkowski y Yves Perrenoud, viven en San Francisco (EE. UU.) y se les ocurrió crear este candado después de que a ellos mismos y a sus amigos les hubieran robado sus bicicletas en varias ocasiones. “Pretendemos que SkunkLock sea un toque de atención a los ladrones con herramientas que saben que cualquier candado para bicicleta se puede cortar en un minuto”, explican.

 

El SkunkLock, que se ha dado a conocer a través de la plataforma de crowdfunding Indiegogo –en la que, al recaudar casi 35.000 euros ya ha conseguido prácticamente doblar la financiación que necesitaba para ponerse en marcha–, se puede conseguir a partir de 109 dólares (unos 98 euros).

 

Sus creadores informan de que podrán realizar los envíos de este candado anticacos a partir de junio de 2017. Eso sí, siempre pendientes de la legislación de cada país, ya que en algunos estados se prohíbe el envío de productos que contengan capsaicina –caso de algunas versiones del SkunkLock–, regulaciones que se promulgaron debido a los aerosoles de pimienta. Por esa razón, han trabajado en variantes con una fórmula alternativa que no utiliza la capsaicina como elemento irritante y que tiene como objetivo intentar hacer compatible el candado con esas otras normativas.

 

En este vídeo puedes ver cómo funciona:

 

Imagen: SkunkLock

Etiquetas: bicicletainventostecnología

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