¿De verdad se ahorra energía con el cambio de hora?

El Parlamento Europeo aboga por establecer un único uso horario durante todo el año pero el cambio, si llega, no lo hará antes de 2021.

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Cada año cambiamos la hora en dos ocasiones: una en marzo y otra en octubre. Tradicionalmente se nos dice que esta medida se pone en práctica porque así ahorramos energía, al concentrar más horas de sol cuando más falta hacen, que es durante el horario laboral, reduciendo el consumo energético al encender las luces bastantes horas menos en las empresas, ya que estas son responsables del 80% del consumo energético de todo el país.

 

La costumbre de atrasar el reloj en hora en invierno y adelantarlo en verano comenzó a emplearse de forma generalizada en 1974 con objeto de poder aprovechar mejor la luz del sol y, por tanto, consumir menos electricidad tras la primera crisis del petróleo.

 

Así, dos veces al año los europeos ajustan los relojes para cumplir la directiva comunitaria 2000/84/CE. Para determinar el momento del cambio de horario, desde Europa se tuvo en cuenta la circunstancia particular de que en España existen dos horas oficiales, una para la Península y el archipiélago balear y otra para las islas Canarias que, desde 1922, va una hora por detrás que el resto de españoles.

 

Con el cambio de hora del mes de octubre en España recuperamos la que se considera hora oficial del país, que es ir una hora por delante del tiempo que marca el meridiano de Greenwich (Greenwich Mean Time GMT).

 

Sin embargo, ¿es cierto que ahorramos  energía haciendo el cambio de hora?

 

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El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) expone, por ejemplo, que el ahorro real podría ser de apenas de seis euros al año en la factura energética.

 

La Red Eléctrica de España (REE), por su parte, ofrece en acceso abierto datos actualizados cada 10 minutos sobre la demanda energética en España, detallando porcentualmente qué fuente energética se está utilizando en cada momento, con fuentes tanto de energías renovables como no renovables.

 

Si bien es cierto que hay diferencias en el consumo energético gracias al cambio de hora (el consumo energético es menor después de haber realizado el cambio de hora), sobre todo teniendo en cuenta que aprovechamos más horas de luz natural del sol en y consumimos menos iluminación artificial y, por tanto, menos electricidad, en los últimos años, los supuestos beneficios son bastante menores que todos y cada uno de los trastornos que genera.

 

Curiosidades sobre el cambio de hora

 

¿Sabías que se le atribuye a Benjamin Franklin haber concebido la idea del horario de verano en 1784 para conservar las velas? Sin embargo, Estados Unidos no instituyó esta medida hasta la Primera Guerra Mundial como una forma de preservar los recursos para el esfuerzo de la guerra. El primer estudio exhaustivo de su efectividad se produjo durante la crisis del petróleo de la década de 1970, cuando el Departamento de Transporte de los EE. UU. descubrió que el horario de verano redujo el uso de electricidad nacional en aproximadamente un 1% en comparación con el horario estándar pero, como decimos, los beneficios del pasado no pueden compararse con la utilización de la energía que hacemos en la actualidad y su aprovechamiento dista mucho del que se dio en su momento. El ahorro energético está cada vez más cuestionado.

 

Consejos

 

Recuerda que para que el cuerpo sobrelleve sin problemas el cambio en los relojes, los expertos recomiendan modificar paulatinamente el horario de las comidas, ajustar la hora de irse a dormir o no echar siesta únicamente ese domingo.

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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