Conectividad 5G y Beamforming: un completo sistema de señalización de tráfico

Mientras que cada vez más teléfonos móviles vienen con la nueva y renovada conectividad 5G, distintas mejoras permitirían disfrutar de una conexión a Internet muchísimo más rápida, y sobre todo, eficiente. Un buen ejemplo lo encontramos en el sistema Beamforming.

Conectividad 5G y Beamforming
Foto: Istock

Recientemente conocíamos que el nuevo y renovado iPhone 12 viene completamente disponible para la conectividad 5G, considerada como la red móvil de quinta generación, convirtiéndose en un nuevo estándar inalámbrico global después de las redes 1G, 2G, 3G y 4G. Y lo estará, además, para todos los modelos y versiones, incluyendo no solo la versión estándar, sino también para el iPhone 12 Mini, el iPhone 12 Pro y el iPhone 12 Pro Max, como no podría ser menos.

Se trata de una tecnología inalámbrica destinada a ofrecer velocidades máximas de datos, de varios Gbps, una latencia ultrabaja, una mayor confiabilidad y disponibilidad, capacidad de red masiva y una experiencia de usuario muchísimo más uniforme, a lo que se unirían un mayor y mejor rendimiento y una mayor eficiencia.

Cumpliría así con las expectativas de la mayoría de usuarios móviles de hoy en día, que quieren velocidades de datos cada vez más rápidas. Y, sobre todo, un servicio bastante más confiable. De hecho, la conectividad 5G ofrece esto y mucho más. 

No en vano, todas las empresas están de acuerdo en una cosa: a medida que aumenta la cantidad de usuarios móviles, y con ello la evidente demanda de datos, este tipo de conectividad inalámbrica debería ser capaz de manejar mucho más tráfico, a velocidades mucho más elevadas que las diferentes estaciones base que componen las redes actuales. Es aquí cuando nos encontramos con Beamforming, una de las tecnologías emergentes que podría ser de bastante ayuda en este sentido.

Consiste básicamente en un sistema de señalización de tráfico para estaciones base celulares, capaz de identificar la ruta de entrega de los datos más eficiente, para un usuario en particular, a la vez que consigue reducir la interferencia para los usuarios cercanos durante el proceso. 

Por ejemplo, podría ser de cierta utilidad para ayudar a las conocidas como matrices MIMO masivas, que son estaciones base con decenas o incluso cientos de antenas individuales, haciendo un uso bastante más eficiente del espectro que las rodea. Uno de sus principales desafíos sería el de reducir la interferencia mientras transmite una mayor cantidad de información desde muchas más antenas a la vez. 

Así, en las estaciones base MIMO masivas, los diferentes algoritmos de procesamiento de señales trazan la mejor ruta de transmisión a través del aire, para cada usuario. Luego, pueden enviar paquetes de datos individuales en muchas direcciones diferentes, haciéndolas rebotar en edificios y otros objetos siguiendo un patrón coordinado con precisión. Esta formación de haces permite que muchos usuarios y antenas en una matriz MIMO masiva puedan intercambiar mucha más información a la vez.

La formación de haces se utiliza principalmente para abordar aquellas señales que son bloqueadas fácilmente por objetos, y que suelen verse debilitadas a largas distancias. Justo en este caso, la formación de haz podría ser de utilidad a la hora de enfocar una señal en un haz concentrado que apunte únicamente a una sola dirección de un usuario, en lugar de transmitir en muchas direcciones a la vez. Esto podría fortalecer las posibilidades de que la señal pueda llegar intacta, reduciendo la interferencia para todos los demás usuarios.

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