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Cómo usar un televisor para sustituir el monitor de ordenador

Utilizar un televisor para trabajar cada día en sustitución de nuestro monitor puede ofrecernos muchas ventajas, especialmente porque posee un tamaño mayor.

Cómo usar un televisor como monitor de ordenador
Foto: Istock

En una ocasión anterior te hemos explicado de qué forma podrías ver la pantalla del ordenador en el televisor, una opción excelente cuando, de forma puntual, deseamos realizar una presentación a alguien y necesitamos una pantalla mucho más grande.

Sin embargo, en el caso de que lo que prefieras sea utilizar el televisor como un monitor de ordenador, configurándolo siempre de esta manera, debes saber que es necesario seguir una serie de pasos básicos para asegurarte de que dispones del cable correcto, y, sobre todo, de que el tamaño del mismo es el adecuado.

Esto es principalmente debido a que no es lo mismo usar una TV puntualmente para alguna presentación de fotos o de diapositivas con la familia o los amigos, que llevarnos el ordenador directamente a la televisión para poder trabajar siempre. Y es que, en ocasiones, el tamaño puede ser muy grande, y es posible que el resultado en cuanto a distancia entre nosotros y el dispositivo podría acabar no siendo la adecuada.

Cómo escoger un televisor para usarlo como monitor

A la hora de evitar tener problemas de visión relacionados con el uso de un televisor (especialmente cuando tendemos a usarlo durante bastantes horas al día), es imprescindible tener en cuenta la distancia a la que nos colocamos de él.

En el caso de un uso puntual es cierto que esta distancia no es tan importante, puesto que, en la mayoría de las ocasiones lo más común es que lo utilicemos para enseñar algo a alguien, de manera que nos mantendremos a una distancia más o menos segura (por ejemplo, lo normal es conectar el ordenador al televisor para enseñar las fotos de las vacaciones, y sentarnos en el sofá, por lo que no necesitamos situarnos muy cerca).

Sin embargo, cuando usamos el televisor para trabajar diariamente (algo cada vez más habitual con la llegada del teletrabajo), no hay duda que las cosas pueden cambiar ligeramente.

Si vamos a colocar la televisión en la pared o encima de la mesa de escritorio donde trabajamos habitualmente posiblemente lo más aconsejable sea optar por un televisor con un tamaño máximo de 32 pulgadas, lo que dependerá igualmente del fondo que tenga nuestra mesa. 

Así, si la televisión dispone de 32 pulgadas lo más recomendable es situarnos a una distancia de entre 70 a 80 centímetros, mientras que si supera esta cifra la distancia recomendada sería de más de 1 metro.

En caso de que simplemente deseemos usar un televisor con un tamaño similar a un monitor común (de entre 19 a 27 pulgadas), puedes situarte a una distancia de entre 60 y 70 centímetros, que sería el fondo habitual de muchas mesas de escritorio.

Ordenador en el televisor
Foto: Istock

Recuerda que la clave está en no tener que forzar la vista porque el tamaño del televisor es pequeño respecto a la distancia a la que nos encontramos, y no tener que estar moviendo la cabeza constantemente para poder visualizar todos los elementos de la pantalla cuando esta es muy grande.

Cómo conectar el televisor a nuestro ordenador

Suponiendo que disponemos del cable correcto, es necesario tener presente otro elemento importante: nuestro televisor y el ordenador deben ser compatibles entre sí. Por suerte, en la mayoría de las ocasiones basta simplemente con conectarlos entre sí y encenderlos.

Eso sí, debemos asegurarnos que el televisor se encuentra configurado en el conector de pantalla correcto, que sería el que usamos para conectarlo a nuestra PC. Si es así, la pantalla de inicio de sesión (de Windows o de Mac) debería aparecer en cuestión de segundos.

Hoy en día, la mayoría de televisores modernos usan conexiones HDMI, al igual que la mayoría de tarjetas gráficas modernas. Aunque todo dependerá del dispositivo, ya que podrían admitir HDMI o DisplayPort. Sin embargo, las más antiguas únicamente ofrecerán VGA o DVI-D.

En caso de percatarnos de que nuestro televisor no es del todo compatible con el conector de nuestro ordenador, no te preocupes: con la ayuda de un adaptador para convertir un conector en el otro será suficiente.

Por tanto, los pasos a seguir son en realidad muy sencillos: una vez colocada la televisión en el lugar correcto, solo debes enchufarla a la corriente eléctrica y conectar el cable HDMI, DisplayPort, VGA o DVI-D al televisor, y luego hacer lo propio con el ordenador.

Si todo va bien, al encender el ordenador y escoger la entrada adecuada en el televisor la pantalla de inicio de sesión del PC o la Mac debería de aparecer de forma inmediata.

Eso sí, si sientes que la resolución no es exactamente lo que esperabas, o si incluso se ve borrosa, es posible que debas configurar manualmente la correcta. Para ello, dirígete a las propiedades de la pantalla (tanto en Windows como en Mac), y realiza algunas pruebas para encontrar la resolución nativa del TV, hasta dar con la correcta.

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