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Cómo crear un USB de arranque en Windows 10 rápidamente

Disponer de una unidad de USB de arranque de nuestro sistema operativo se convierte en una opción sumamente útil cuando el sistema operativo presenta algún tipo de incidencia, o no se inicia correctamente. En esta ocasión, te explicamos cómo puedes crear un USB de arranque de Windows 10.

Cómo crear un USB de arranque en Windows 10
Foto: Istock

A medida que muchos ordenadores portátiles ya no traen una unidad lectora de discos (CD, DVD o Blu-Ray), con la finalidad de fabricar dispositivos cada vez más finos y menos pesados, no hay duda que cada vez es mayor el número de usuarios que utilizan cada día el almacenamiento en la nube o continúan usando memorias USB o discos duros externos con la finalidad de hacer copias de seguridad de sus archivos, o con la finalidad simplemente de transferirlos.

Cuando el sistema operativo funciona de forma incorrecta, en ocasiones es necesario arrancar el ordenador desde un disco óptico (CD o DVD) o una unidad USB. Para conseguirlo, es imprescindible que esa unidad disponga de un programa de arranque, el cual se encargue de tomar el control del ordenador.

Por lo general, los ordenadores están configurados para buscar, primero, el sistema operativo en un CD o DVD primero, y luego buscarlo en el disco duro interno o en la unidad de SSD. Pero, ¿sabías que también es posible configurarlo para que busque primero en una unidad USB? Una opción útil es saber crear un USB de arranque, lo que puede ser de muchísima utilidad cuando, por ejemplo, nuestro ordenador no dispone de una unidad lectora de discos. 

¿Qué es un USB de arranque?

También conocido como USB bootable, un USB de arranque consiste en una unidad flash con conectividad USB que se utiliza con la finalidad de recuperar o reinstalar Windows en un ordenador, en lugar de hacerlo a partir del sistema operativo instalado en el mismo.

Esta opción es sumamente útil, por ejemplo, cuando el sistema operativo funciona de manera inadecuada, y no es posible acceder a él, cuando no podemos reparar la incidencia o cuando, simple y llanamente, el sistema no se inicia como es debido.

Aunque hoy en día lo más común es encontrarnos con el sistema operativo preinstalado en la partición del sistema del ordenador, o incluso Microsoft nos ofrece la posibilidad de descargarnos Windows directamente desde Internet, en determinadas ocasiones necesitamos un medio de instalación externo. En estos casos, la unidad USB de arranque puede ser de mucha ayuda.

¿Sabes por qué? Principalmente porque es mucho más rápido y compacto que un soporte de datos óptico (CD, DVD), adaptándose perfectamente tanto a la configuración como al reinicio del sistema.

¿Por qué necesitamos disponer siempre de un USB de arranque?

Aunque en el apartado anterior te hemos ofrecido solo algunos sencillos ejemplos, la realidad es que hay muchos usos para una unidad USB de arranque. Evidentemente, la más importante tiene que ver con arrancar el ordenador, especialmente cuando no se inicia por sí mismo por un fallo grave del sistema, problemas relacionados con la partición, la existencia de un disco duro defectuoso o por la presencia de un virus.

También es útil, por ejemplo, para actualizar nuestro sistema operativo si una determinada actualización automática anterior no ha funcionado de forma correcta. Además, también puede actuar como una reinstalación “limpia”, sobre todo cuando el sistema funciona demasiado lento.

Incluso aunque no haya surgido ningún tipo de incidencia y / o emergencia en este sentido, siempre es una excelente idea disponer de un USB de arranque con el sistema operativo que usamos cada día, puesto que nunca sabremos cuándo nos veríamos en la necesidad de utilizarlo.

Creando nuestra unidad USB de arranque en Windows 10

Antes de empezar con el proceso, debes saber que necesitas Windows DiskPart como programa (o cualquier otra herramienta externa siempre y cuando cumpla con las mismas funciones), una unidad USB con al menos 8 GB de almacenamiento (bastará con 4 GB de almacenamiento para Windows 10 de 32 bits), y el archivo ISO del sistema operativo en cuestión.

En primer lugar debemos conectar la unidad USB al ordenador. En el menú de inicio de Windows escribimos cmd. Cuando aparezca, hacemos clic con el botón derecho y seleccionamos Ejecutar como administrador. Ahora, escribimos el comando diskpart, y pulsamos Intro.

Ingresamos ahora el comando list disk, lo que mostrará todos los dispositivos de almacenamiento disponibles. Podemos reconocer el USB por la capacidad de almacenamiento, en este caso generalmente se mostrará como disk 1.

Partiendo del supuesto de que ‘disk 1’ se corresponda con la unidad USB sobre la que vamos a trabajar, introducimos el comando sel disk 1 para seleccionarlo. Con la finalidad de eliminar todos los archivos que puedan existir dentro del USB, escribimos clean y pulsamos Intro. 

Ahora introducimos el comando create partition primary para crear la partición primaria. Luego, escribimos list par y seleccionamos la nueva partición primaria creada, escribiendo sel par 1. Ahora, la activamos escribiendo el comando active.

Ahora le toca el turno a formatear nuestro USB. Para ello, escribimos el comando format fs=FAT32 label=”WINDOWSUSB” quick override. Debes tener en cuenta que el proceso de formateo puede tardar un poco. Una vez finalice el proceso, introducimos el comando assign para asirgar automáticamente una letra a la unidad USB (por ejemplo, “F:”). Para terminar, introducimos el comando exit para cerrar DiskPart, y luego exit nuevamente para cerrar símbolos del sistema.

Ahora, para finalizar el proceso, tan solo tenemos que copiar el archivo ISO de Windows a la memoria USB de arranque. Para ello, tan solo debemos arrastrar y soltar el archivo en la unidad USB que hemos formateado previamente.

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