Biometría: tu cara, el password más seguro

La identificación a través de la fisonomía de la cara ya se lleva a cabo en muchos cajeros de banco.

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Aunque aún supervisadas por humanos, las máquinas de reconocimiento facial ya operan en varios aeropuertos de Estados Unidos para verificar la identidad de los viajeros. Su funcionamiento –a modo de cajero automático– es muy sencillo, y la pantalla va indicando al usuario los pasos a seguir. Lo primero, pasar el chip del pasaporte por el lector. Después comprobar que los datos personales que se muestran son correctos y, por fin, posar delante de la cámara. Clic.

 

En breves segundos, el sistema compara los parámetros de la foto alojados en el chip del pasaporte con los de la imagen que acaba de captar y decide si hay match (coincidencia) entre ambas. Para terminar, imprime un comprobante que el usuario deberá entregar en el siguiente control policial. Hoy el sistema aún está en fase de pruebas, por lo que pasar por la máquina es un trámite más dentro del engorroso circuito de seguridad de cualquier aeropuerto estadounidense. Sin embargo, en breve, esta tecnología agilizará los procesos y mejorará la fiabilidad de las identificaciones. Será prácticamente imposible viajar con documentación falsa.

 

La suplantación de la identidad es uno de los grandes quebraderos de cabeza de la policía, y no solo en el ámbito de los aeropuertos. Cualquier proceso que requiera identificación a través de un sistema informático es susceptible de ser profanado. Claves, nombres de usuarios y demás códigos se quedan cortos ante la amenaza permanente de los piratas informáticos. 

 

Uno de los sectores más preocupados en este sentido es el de la banca. El 74 % de los bancos europeos ha incrementado la inversión en seguridad y resistencia de sus sistemas de tecnología de la información en el último año, según la encuesta sobre riesgos de la Autoridad Bancaria Europea (ABE) perteneciente al primer trimestre de 2015. Y casi un 60 % de las entidades financieras tiene planes para fortalecer aún más la gestión sobre estas amenazas a corto plazo. Un esfuerzo que podría no ser suficiente: “El riesgo de ciberataques es creciente, las amenazas cada vez son más complejas e intensas”, advierte en su Informe de estabilidad financiera el Banco Central Europeo (BCE).

 

En ese pantanoso escenario trabaja la empresa española FacePhi, con sede en Alicante, que lleva ocho años invirtiendo en el desarrollo de un software de reconocimiento facial. “Lo ideal para cubrir el triángulo de seguridad es algo que tengo, como un móvil o una tarjeta de crédito; algo que sé de memoria, como una clave, y algo que soy, y ahí entra la biometría”, explica Javier Mira, cofundador y vicepresidente de FacePhi. Esta compañía acaba de firmar su primer gran contrato internacional con BBVA Previsión AFP, filial boliviana del banco español, para la implantación de su software entre los clientes.

 

Primero irá dirigido a los pensionistas, para evitar así los casos de suplantación o gestión de la pensión una vez fallecido el beneficiario. Luego se extenderá a todos los usuarios de su banca online. “Gracias a nuestra tecnología, una cámara como la de cualquier ordenador o móvil –aclara Mira– detecta si hay una cara y, con unos algoritmos, genera un patrón facial de la misma, algo así como un password gigante. El patrón se compara con la base de datos de la entidad, que deduce con muy poco margen de error y en cuestión de segundos si es o no la persona correcta”.

 

El software patentado por FacePhi incorpora un sistema de reentrenamiento, de forma que el dispositivo es capaz de identificar a una persona aunque cambien algunos rasgos de su cara por causas como la edad, el peso, etc. “Si yo te conozco hoy y no te veo hasta dentro de un año, probablemente entonces me sonará tú cara, pero quizá no sepa ubicarte. Sin embargo, tu familia y amigos te reconocen aunque estés de lado, con gafas o te dejes barba. Eso es porque sus cabezas han registrado muchas imágenes tuyas, y te identifican de forma muy eficaz. Nuestra tecnología funciona igual: cuantas más veces te registres, más fácilmente te identificará, aunque haya cambios visibles”, explica el directivo de FacePhi.

 

Si una cara, vectorizada por un software, pasa a ser un código, entonces ¿se puede piratear? “En tecnología todo es hackeable. La seguridad del 100 % no existe. El patrón facial incorpora unos metadatos con, por ejemplo, claves de tiempo, que hacen que, si alguien es capaz de robar el código, tendría segundos para actuar; después ese patrón ya no serviría para nada. Tampoco se puede hacer ingeniería a la inversa: desde un patrón facial robado no es posible reconstruir un rostro”.

Etiquetas: curiosidadesinnovacióntecnología

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