Bicicletas de Pekín: la red de 'el Internet de las cosas' más grande del mundo

Las bicicletas compartidas han transformado por completo el paisaje urbano de muchas ciudades chinas, y también están transformando la Internet de las Cosas (IoT)

Mobike
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El concepto de Internet de las Cosas (Iot) fue propuesto por Kevin Ashton en el Auto-ID Center del MIT en 1999. En pocas palabras, describe la red de los objetos cotidianos que nos rodean están conectados a internet. Estas redes empiezan a ser especialmente grandes, con muchos nodos, como sucede con las bicicletas compartidas que circulan por ciudades chinas como Pekín.

A pesar de que, hasta hace relativamente poco, viajar en bicicleta era propio de clase la baja en el país, los coches se han ido arrinconando en los últimos años. Sobre todo a partir de finales de 2015, cuando las startups de bicicletas compartidas Mobike y Ofo han empezado a suministrar decenas de millones de bicicletas conectadas a internet.

Mobike

En diciembre de 2016, la compañía Mobike convirtió a Shanghai en la ciudad de bicicletas compartidas más grande del mundo. En agosto de 2018, lanzó una versión eléctrica de su bicicleta naranja. Estamos ante un crecimiento espectacular de una empresa que, a principios de 2016, incapaz de comprar bicicletas de proveedores con las especificaciones requeridas, tuvo que construir sus propias unidades. 

Mobike equipó a sus bicicletas con códigos QR y cerraduras inteligentes con conexión a internet alrededor de la rueda trasera. Para usarla, pues, basta con escanear el código con el teléfono móvil (usando la App de Mobike): el candado se abre de forma automática

Las bicicletas no se encuentra en un punto de recogida y retorno, sino que están desperdigadas por toda la ciudad y el usuario puede dejarla donde estime oportuno tras su uso. El coste del viaje se calcula en función de la distancia recorrida y el tiempo que se ha empleado.

Esta facilidad en el uso ha propiciado que las bicicletas se hayan puesto de moda, registrando en otoño de 2017 la cifra de 22 millones de trayectos al día. Las de color naranja y plateado son las de Mobike. Las de amarillo son de la marca Ofo. El resto de colores pertenecen a compañías imitadoras. 


IoT sobre ruedas

Pero lo verdaderamente revolucionario de este nuevo medio de transporte que ha cuajado en China es lo que no se ve a primera vista. Como las unidades están continuamente conectadas a internet, pueden transmitir datos de sus movimientos, gracias al GPS que tiene incorporado y que funciona con energía solar, al Bluetooth y a la tecnología NFC (una plataforma de identificación y validación de equipos).

Todos estos sensores, juntos, generan una cantidad enorme de datos que pueden alimentar los algoritmos de inteligencia artificial de la empresa que está detrás de Mobike, Tencent, una multinacional China cuyas subsidiarias proveen productos y servicios de internet como mensajería instantánea, multimedia online, servicios de valor agregado de móvil y telecomunicaciones, servicio de Entretenimiento Interactivo, E-Commerce y servicio de publicidad online. En total, se calcula que todas las bicicletas generan al día unos 20 terabytes de datos, que son subidos a la nube de Mobike.

El lado negativo de todo ello es que otras compañías están ofreciendo sus modelos a más bajo coste, y que esta guerra de precios ha ocasionado que las calles de las ciudades se llenen de bicicletas, muchas de ellas sin usar. Algunas empresas han quebrado, y millones de bicicletas tuvieron que ser transportadas a vertederos improvisados. Finalmente, nadie sabe muy bien hacia dónde se encaminarán estos cambios tan radicales, mezclados con burbujas financieras o tendencias a un peligroso monopolio, pero lo que parece claro es que el mercado de las bicicletas va a seguir transformando China y su conectividad. No en vano, esta inmensa red de bicicletas ya ha sido la más grande del mundo en el llamado Internet de las Cosas.

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