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Baterías de vehículos eléctricos: cuanto más envejecen, más seguras son

A diferencia de lo que se creía, cuanto más antigua es la batería de un coche electrónico, menos peligro representa. Ahora, los investigadores y socios de la industria quieren definir parámetros para el uso posterior de baterías desechadas.

Baterías de vehículos eléctricos
Foto: Istock

Un equipo de la Universidad Tecnológica de Graz, como parte del proyecto bautizado con el nombre de “SafeBattery”, ha estado investigando acerca del comportamiento de las baterías de litio en los coches eléctricos bajo cargas de impacto durante los últimos cuatro años. 

Los investigadores, por ejemplo, conocen el rendimiento de las nuevas celdas de batería, aunque no habían indagado acerca de todo el ciclo de vida de la misma. Así, estudiaron y analizaron los diferentes escenarios que puede llegar a experimentar una determinada batería a lo largo de su vida útil: vibraciones, fuertes aceleraciones causadas por golpes de estacionamiento, la carga y descarga constante y, además, accidentes graves.

Con la ayuda de modelos de simulación, métodos de cálculo y pruebas de choque, los investigadores pudieron determinar que tanto las vibraciones como las aceleraciones apenas afectan el comportamiento de las baterías. Pero sí observaron cambios eléctricos y mecánicos más significativos como resultado de la carga y descarga constante de la batería.

Las celdas de batería envejecidas de esta forma presentan una mayor rigidez bajo carga mecánica, pero este tipo de cambios no significan necesariamente que se vuelvan más peligrosas con el paso del tiempo. Al contrario, la suma de las distintas influencias las hace más seguras con el tiempo, puesto que también pierden energía eléctrica

Así, al existir un potencial energético reducido, algo que se suele encontrar comúnmente en las baterías de vehículos eléctricos más antiguas, disminuye el riesgo de incendios accidentales, aumentando su seguridad.

Beneficios para la industria automotriz

Gracias a los resultados de la investigación, los fabricantes saben ahora lo que pueden esperar de una celda de batería, lo que ofrece la posibilidad de desarrollar diseños que ayuden a ahorrar material y a conseguir, sobre todo, una mayor eficiencia. 

De hecho, hasta ahora, la batería se instalaba de tal forma que se podían descartar deformaciones en todos los escenarios inimaginables. Sin embargo, ahora, los fabricantes pueden hacer un mejor uso del espacio de instalación. Mientras que, además, la seguridad asociada a las comprobaciones de una nueva celda son válidas durante toda la vida útil de la batería.

¿Una segunda vida para las baterías de vehículos eléctricos?

En lo que se refiere a la línea de tiempo de la vida útil de una batería, el consorcio “SafeBattery” ahora va un paso más allá. Y es que en el proyecto COMET SafeLib, recientemente lanzado, los cambios en las baterías de tracción para vehículos eléctricos están siendo examinados con mayor detalle junto con otros socios, como Mercedes o Fronius, con la finalidad de desarrollar factores de seguridad para su uso posterior.

Y es que aunque las baterías utilizadas con una capacidad de potencia del 80 por ciento ya no son adecuadas para su uso en los vehículos eléctricos, sí tienden a ser adecuadas para el almacenamiento de energía estacionaria.

Debido a ello, el equipo de científicos persigue el objetivo de definir parámetros para el uso posterior de aquellas baterías que se han desechado. Y lo que es aún más interesante: desarrollar diseños que ayuden a conseguir una mayor eficiencia y a ahorrar material.

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