Así es como China censura Weibo, el equivalente a nuestro Facebook o Twitter

La censura en China es tan taxativa que los usuarios del país asiático deben comunicarse a través de plataformas que son vigiladas por censores profesionales.

Weibo
Pixabay

Twitter o Facebook, así como otras redes sociales y apps, están censuradas o reguladas de algún modo en China. Para comunicarse a través de ellas o cultivar el microblogging, pues, los usuarios de internet que residen en este país emplean Weibo, una plataforma perfectamente regulada por un cuerpo de más de mil personas dedicadas a controlar el contenido que se publica.

No es extraño que haya tantas personas vigilando contenido en una sola plataforma si tenemos en cuenta que Weibo lo usa el 30 % de los usuarios, es decir, un porcentaje similar a los usuarios que tiene Twitter en Estados Unidos; sin embargo, en China residen 1.400 millones de personas, y en Estados Unidos "solo" hay algo más de 300 millones.

Copiando mensajes de Twitter

Para que los usuarios de Weibo no se pierdan la actualidad que aparece en Twitter, hay jóvenes activistas chinos que se dedican a copiar algunos de sus tuits en Weibo empleando para ello un Virtual Private Network (VPN), lo que les permite conectarse desde China fingiendo que lo hacen desde otro país, escamoteando así la censura local.

Muchos de estos tuits que se traducen son inofensivos. Normalmente se limitan a información de estrellas de cine estadounidenses, películas de Hollywood o música. Si se copiaran tuits más comprometidos políticamente, entonces la censura China no tardaría en eliminarlos, así como sucede con otros mensajes incómodos.

Sin embargo, la censura raramente recurre a la eliminación sin más y ésta suele ser más sutil: en vez de eliminar los mensajes que no deben publicarse, se modifican los algoritmos de dan visibilidad al mensaje para que apenas sea visto por nadie. De esta forma recibe menos 'retuits' y, en suma, acumula menos impacto.

En general, este tipo de vigilancia está automatizada, y las alarmas saltan cuando se detectan palabras clave. Pero lo importante es que el usuario no sienta que le están censurando explícitamente, aunque pueda llegar sospecharlo. De esta manera, el usuario disidente se desahoga, aunque casi nadie le lea, lo que beneficia a los dos bandos. Tan solo se dan casos de censura sistemática y directa en casos muy flagrantes de disidencia política.

50 Cent Party

Weibo ya tiene más usuarios que Twitter a nivel mundial. Pese a este increíble crecimiento, la red social que reina en China por número de usuarios sigue siendo WeChat, una especie de WhatsApp aumentado, que también está sometida a los rigores del control que existen en Weibo.

Tal cantidad de usuarios potenciales, además de una vigilancia automatizada, y de un buen número de "policías de la red", requiere de otros elementos que describe así Frédéric Martel en su libro Smart. Internet(s): una investigación: "El régimen remunera a los trolls políticos que pretenden ser internautas corrientes, pero que en realidad están ahí para vehicular falsos rumores o perturbar las conversaciones. Se les llama los 50 Cent party, pues el partido les paga cincuenta céntimos por cada post".

El Ministerio de Cultura de la República Popular China lleva a cabo regularmente sesiones de entrenamiento para estos 50 Cent Party, tras las cuales se somete a los participantes a un examen que deben aprobar para obtener el "certificado de aptitud". No se conoce la cifra exacta que compone este grupo, pero algunos estiman que hay varios cientos de miles.

Todo esfuerzo es poco para controlar lo que se dice. Para China no se trata tanto de censura como de armonización. "Es la idea central de Confucio pero también del expresidente Hu Jintao. En China se toleran mal las disensiones, los contradictores y la oposición".

Por eso, en ocasiones también hay que cortar de raíz. La Administración del Ciberespacio de China (CAC), el departamento encargado de la censura en las redes del país asiático, anunció en noviembre la suspensión de 9.800 cuentas en redes sociales, tanto de Weibo como de WeChat, al considerar que publicaban informaciones que se situaban fuera de los marcos legales establecidos, es decir, infringían la tan ahelada "armonización" de la ciudadanía.

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