Adiós a los ‘me gusta’ de Instagram

La compañía de Zuckerberg ha decidido que los ‘likes’ que acumula cada publicación estén solo visibles para su autor. Te contamos la causa.

La popularidad de las redes sociales es un hecho más que patente. Los datos así lo corroboran, unos 3.000 millones de usuarios se conectan diariamente, es decir, más del 40% de la población mundial. El medio más empleado para consultarlas es el móvil, por encima del ordenador y de la tablet, y la media diaria que permanecemos conectados es de una hora, según las estadísticas.

 

Tenemos a nuestra disposición muchas redes sociales aunque en los últimos tiempos Instagram se ha convertido en la más popular, un reinado que prevalece sobre todo entre los jóvenes. Muchos de ellos suben diariamente fotos a la red, intentando conseguir la admiración de sus seguidores. Los niños de hoy ya no quieren ser bomberos, médicos o astronautas, quieren ser youtubers o influencers, así lo remarcan las encuestas. La fiebre por el mundo digital ha llegado a tal extremo que consigue generar todo tipo de ansiedades entre los usuarios.

Este fenómeno incluso ha desembocado en la creación de nuevos vocablos que ayuden a entenderlo. Es el caso de la expresión FOMO (Fear of Missing Out) , así se conoce al síndrome que destaca por el miedo a perderse algo, está presente sobre todo en los jóvenes de menos de 30 años y destaca por la sensación de ansiedad al temer quedarse desactualizado, mientras vemos a través de las fotografías de nuestros contactos, como ellos sí disfrutan de una apasionante vida social. Se caracteriza por la necesidad de estar conectado, a tiempo real, de todo lo que sucede en nuestras redes sociales en cada momento.

Narcisismo y redes sociales

Estar conectado continuamente a las redes impide disfrutar de la realidad que nos rodea. La apariencia, la popularidad, el reconocimiento se han convertido en obsesión. Los referentes actuales son las celebrities que aparecen en nuestro timeline, basta con ver los millones de likes que acumulan. Para parecerse a ellas, los instagrammer invierten un enorme esfuerzo y tiempo en hacer la foto ideal, incluso han proliferado los programas para retocar el cuerpo y la cara. El propósito de esta tendencia  narcisista es construir una vida virtual que parezca perfecta, que deje constancia de lo bien que nos va. Hasta tal punto llega esta obsesión que muchos usuarios deciden comprar seguidores, o lo que es incluso peor, morir por hacerse un selfie

Toda esta locura por gustar a los demás y buscar su reconocimiento ha provocado que la Royal Society Public Health considerase a Instagram la red peor valorada, por el efecto que provoca en la salud mental de los jóvenes que tratan de alcanzar popularidad y mostrar una fachada perfecta hacia los demás.

No sabemos si este hecho ha tenido que ver con la decisión de la compañía de  Zuckerberg de eliminar los likes. Una estrategia, quizás, destinada a calmar la ansiedad de aquellos usuarios que han dejado de publicar fotos y se han convertido en meros sujetos pasivos de la red, debido a la angustia que le producía tener pocos “me gusta”, para así animarlos a que participen de una forma más activa.

Todo está bien en su justa medida, y las redes sociales han demostrado ser una buena herramienta en muchos aspectos, pero no debemos convertirnos en esclavos de ellas. Dejemos de fingir la  felicidad en un mundo de atrezzo y busquémosla en la gente que nos rodea y en esos momentos cotidianos que, aunque ahora no nos demos cuenta, no volverán más.

 

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