FaceApp, la aplicación de moda, ¿roba los datos?

Tras el pánico sobre esta aplicación viral que envejece nuestro rostro, analizamos qué hay detrás de todo esto. ¿Hay riesgo?

FaceApp es la aplicación gratuita más popular de Google Play y de la App Store de Apple gracias a un filtro de edad que hace que las personas que aparecen en las fotos se vean mucho más mayores, como si de una visión futura del mismo se tratase. Pero mientras que innumerables fotos de famosos y usuarios ocasionales de esta aplicación inundan las redes desde la semana pasada, existen inquietudes crecientes sobre la forma en que FaceApp maneja los datos de los usuarios.



¿FaceApp está robando nuestros datos?



En los últimos días, el #faceappchallenge se ha apoderado de las redes sociales. Este "desafío" implica descargar una herramienta de edición de selfie llamada FaceApp y usar uno de sus filtros para envejecer digitalmente el rostro. Luego, hay que publicar la foto de tu 'yo anciano' en internet y todos se echan unas risas.. Obtienes una pequeña oleada de dopamina por la recopilación de algunos "Me gusta" y poco más. Desafío completado.

Sin embargo, cuando esta app se volvió viral, Joshua Nozzi, un desarrollador de software, advirtió a los que la estaban usando de que "tuvieran cuidado con Facepp porque carga inmediatamente las fotos sin preguntar". Algunos medios recogieron este reclamo y comenzaron a surgir inquietudes sobre la privacidad de la aplicación.

La preocupación se intensificó aún más cuando algunos comenzaron a señalar el dato de que FaceApp es rusa. "La aplicación a la que le estás dando todos tus datos faciales de forma voluntaria dice que la ubicación de la compañía está en San Petersburgo, Rusia", tuiteó Charlie Warzel, del New York Times. La polémica se acrecentó en Internet.

Según varios investigadores de seguridad, no existe ninguna evidencia de que la app esté robando nuestros datos.

FaceApp respondió a la controversia afirmando que "podría almacenar" algunas fotos subidas en la nube por razones de "rendimiento y tráfico". También dijo que si bien el "equipo central de I + D de la aplicación se encuentra en Rusia, los datos del usuario no se transfieren a Rusia".

 

Entonces, ¿está todo bien?

 

¿Deberíamos sentirnos libres de participar en el #faceappchallenge sin preocuparnos de que nuestras fotos sean mal utilizadas? Pues... no exactamente. De acuerdo con los términos de servicio de FaceApp, cuando usamos la aplicación, le concedemos un permiso “perpetuo, irrevocable, no exclusivo, sin derechos de autor, en todo el mundo” para hacer lo que quiera con las fotos. Sin embargo, aunque esto puede ser horrible, vale la pena señalar que es igual a la política de privacidad de básicamente cualquier otro servicio y plataforma de tecnología.

Si te has negado a participar en el #faceappchallenge porque estabas preocupado por la privacidad, pues está muy bien pero, de todas formas, es probable que tu rostro ya esté en una base de datos en algún lugar, ayudando a entrenar inteligencias artificiales. Por ejemplo, en  Google.

 

En mayo, los investigadores de Google revelaron que habían usado 2.000 vídeos de YouTube de personas que hacen el desafío del maniquí (el desafío viral en el que te quedas quieto) para ayudar a entrenar a un modelo de IA para predecir la profundidad de un objeto en movimiento en un vídeo. Los investigadores también publicaron su conjunto de datos para futuras investigaciones, lo que significa que no se dice cómo se usarán esos datos en el futuro.

 

Ni siquiera tienes que cargar nada en Internet para que tu foto acabe como entrenamiento de una IA. A principios de este año, la Universidad de Colorado en Colorado Springs (EE. UU.) comentó haber estado fotografiando en secreto a estudiantes para un estudio de reconocimiento facial. Se obtuvieron imágenes de más de 1.700 personas entre 2012-2013 sin su conocimiento o consentimiento. Esas fotos se incluyeron en un conjunto de datos utilizado para entrenar algoritmos de reconocimiento facial. La financiación para este conjunto de datos provino de las agencias militares y de inteligencia de los Estados Unidos.


La moraleja de esta historia, entonces, es que no debes preocuparte demasiado por una aplicación rusa. Deberías preocuparte por todo, en general, en la red. Apenas estamos empezando a comprender hasta qué punto vivimos en una sociedad de la vigilancia.

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

Continúa leyendo