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5 inventos que podrían cambiar nuestras vidas en un futuro no muy lejano

El tren supersónico de Elon Musk, el Internet cuántico o el uso de la inteligencia artificial para encontrar moléculas capaces de desarrollar fármacos más potentes y efectivos son algunos ejemplos.

Inventos que podrían cambiar nuestras vidas en un futuro
Foto: Istock

No hay duda: los inventos y las innovaciones desarrolladas ayer han cambiado el mundo en el que vivimos hoy. Y, al igual que ocurrió en el pasado, los inventos que se creen ahora posiblemente cambiarán nuestras vidas en un futuro, incluso en un futuro no muy lejano.

Tenemos el privilegio de vivir en un momento en el que la ciencia y la tecnología trabajan de la mano, y pueden sernos de grandísima ayuda, haciéndonos la vida más fácil y desarrollar innovaciones que pueden cambiar la forma en que vivimos todos los días.

Y es que, como manifiestan los expertos, hoy en día nos encontramos en un nuevo boom tecnológico, gracias a que la tecnología a la que ya estamos expuestos, y acostumbrados, ha ayudado a allanar el camino para seguir innovando. 

Hyperloop: el tren supersónico de Elon Musk

Con el curioso nombre de Hyperloop, nos encontramos ante uno de los proyectos de transporte más ambiciosos de Elon Musk, actual CEO de Tesla. Aunque la idea data de principios del siglo pasado, fue el multimillonario empresario de origen africano quien decidió retomar el concepto en el año 2013.

Situado entre un tren y un avión, el conocido como Hyperloop consistiría en un tubo elevado en el que se mueven distintas cápsulas en cuyo interior se transportan viajeros o mercancías. Estas cápsulas son impulsadas por un campo magnético creado mediante motores de inducción ubicados en el interior de los tubos.

Se trataría de una tecnología que ofrecería la posibilidad de alcanzar una velocidad de crucero fenomenal de 1200 km / h. Aunque aún se encuentra en una etapa inicial, debemos decir que ya se han llevado a cabo distintas pruebas en Francia. Es más, ¿sabías que se planea una línea comercial para finales de la década de 2030?

Coches autónomos
Foto: Istock

Vehículos autónomos

Los coches autónomos consisten en vehículos que se pueden usar sin la ayuda de un conductor. Su desarrollo ha ido en aumento en los últimos años, especialmente después de que se autorizara su uso por carreteras abiertas, y sobre todo después de que distintos grupos de automoción, como Tesla o Ford, hayan comenzado a desarrollar sus modelos, y Google hiciera lo propio con su Google Car.

Además, la seguridad de estos vehículos será posiblemente uno de los argumentos de ventas más importantes a considerar, ya que diferentes investigaciones han demostrado ya que el número de muertes en Estados Unidos por accidentes de tráfico, ante el aumento en el uso de los coches autónomos, podría reducirse en más del 90 por ciento para 2050.

Mientras tanto, se estima que para 2035 el mercado de los vehículos autónomos podría representar alrededor de los 515 mil millones de euros, motivo por el cual empresas de automoción y de alta tecnología están entrando en este nuevo nicho de mercado.

Internet cuántico

Como hemos visto a lo largo de los años, y seguimos viendo actualmente con los ataques de ransomware que están sufriendo algunos hospitales y empresas importantes en Europa, Internet se encuentra bajo la amenaza de ciberataques a gran escala.

De acuerdo a la MIT Technology Review, “una Internet basada en la física cuántica podría ser de muchísima ayuda a la hora de asegurar las comunicaciones”.

Con esta idea, científicos de la Universidad Tecnológica de Delft, en los Países Bajos, se encuentran trabajando en estos momentos en el desarrollo de una infraestructura cuántica de Internet, en la que las comunicaciones son codificadas en forma de qubits y se entrelazan en fotones capaces de circular en las fibras ópticas, lo que ofrecería la posibilidad de conseguir que fueran imposibles de descifrar sin perturbar la red.

Según los expertos, esta tecnología podría estar operativa apenas dentro de 5 a 6 años para largas distancias, y para el desarrollo de una red global tendríamos que esperar hacia el final de la presente década.

Inteligencia artificial para encontrar nuevas moléculas para el desarrollo de fármacos y vacunas más potentes

Hace pocos días conocíamos que científicos de Nuevo México habían conseguido desarrollar un conjunto de modelos computacionales en línea, de código abierto, útiles para ayudar a los expertos a detectar más rápidamente diferentes moléculas con la finalidad de desarrollar fármacos más potentes para combatir, en ese caso particular, la COVID-19.

No obstante, es cierto que se trata de una tecnología muy interesante, que ofrecería excelentes posibilidades. Por ejemplo, se estima que existen alrededor de 1.060 moléculas que pueden ser utilizadas para desarrollar fármacos potenciales

Y los investigadores podrían servirse de las ventajas proporcionadas por la inteligencia artificial (IA) para tamizar las moléculas y relacionarlas con objetivos potenciales, como un receptor celular o una proteína. 

De hecho, ya en el mes de julio de 2019, un equipo formado por investigadores australianos fue capaz de diseñar una vacuna contra la gripe con un adyuvante diseñado por un algoritmo. Y en febrero de 2020 la empresa Insilico Medicine desarrolló un fármaco contra la fibrosis en apenas 46 días gracias a la inteligencia artificial (el desarrollo de este tipo de fármacos clásicos suele llevar hasta 10 años).

Megaconstelaciones de satélites

Después del lanzamiento de 120 satélites en 2019, SpaceX planea desplegar hasta 42.000 satélites para crear una conexión a Internet en todo el planeta. Así, para 2022 la constelación de OneWeb planea lanzar 600 satélites, mientras que también hemos sabido que Amazon había decidido adquirir 3.236 satélites en órbita baja para cubrir lo que se conocen como áreas blancas.

Todo ello gracias al bajo coste que supone el lanzamiento de estos nanosatélites, los cuales pesan apenas unos pocos kilos. No obstante, su despliegue en el espacio plantea problemas en términos de interferencia con otros servicios satelitales, como podría ser el caso de los utilizados para la previsión meteorológica, aumentando el riesgo de colisión.

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