10 trucos para no estar tan pendiente del móvil

La dependencia del móvil es una auténtica esclavitud. Estos consejos pueden ayudarte a vivir más tranquilo.

Está muy claro, el teléfono móvil es el invento del siglo. Unido a que la permanente conexión a Internet es ya posible sin ningún tipo de contratiempos, tenemos el cóctel perfecto para crear adicción a esta tecnología. La nomofobia es una manera de dependencia evidente en casos de personas jóvenes y adolescentes, pero también en adultos. Cuando no tienen su teléfono consigo entran en un estado de ansiedad, y que no consigue aplacarse hasta que vuelven a tenerlo a su lado.

Sin que lleguemos a esos extremos, evitar caer en esta situación pasa por darle al teléfono la atención que merece, pero no más. Conseguirlo puede no ser sencillo, pero si se ponen en marcha unas pautas para que no estemos tan atentos a nuestro dispositivo, nuestra relación con él mejorará. Que nos encante la tecnología no quiere decir que nos dejemos avasallar. Hay que entender la relación de una forma diferente. ¿Qué tal unos consejos para evitar caer en una espiral dañina? Son sencillos de aplicar, y si consigues llevarlos a cabo, verás como ya no echas mano tan a menudo de él.

10 trucos que te ayudarán a no depender tanto del móvil

El primero de ellos es bien sencillo, pero antes has de pararte a pensar. ¿Apagas el teléfono por las noches? ¿Es completamente necesario que esté encendido? Esta última pregunta solamente se entiende si tu teléfono móvil es la única manera de estar en contacto con el resto de personas. Quizás sí que te convenga tenerlo encendido para cualquier asunto de urgencia. Pero si en casa tienes teléfono fijo, debes plantearte apagar el teléfono por las noches. La razón es muy simple, cualquier visita al baño supondrá una tentación. Lo mismo ocurre si te desvelas, coger el teléfono es lo más sencillo. Pero hay alternativas muy sanas, como leer un poco, salir al balcón, o incluso dar un paseo nocturno.

Este punto nos lleva al siguiente, evita llevarte el teléfono a la cama y ponerte a hacer algo con él una vez que ya te has acostado. La cama es simplemente el lugar de ir a dormir, no es de tener una pantalla muy iluminada dándote a los ojos. Y dicho sea de paso, ve directamente a la cama a dormir, no a dar vueltas.

Muchas veces cogemos el teléfono por puro aburrimiento, es lo que tenemos más a mano y es una verdadera ventana al exterior. Cada vez que vayas a hacerlo, recapacita si te va a aportar algo o puedes hacer otra actividad mucho más interesante. Te habrás dado cuenta de que cuando coges el teléfono en estas circunstancias, el tiempo pasa rápido y se es poco productivo.

Las notificaciones que recibimos en nuestro dispositivo nos están captando continuamente la atención. Una buena idea es desactivar su frecuencia, o bien eliminarlas directamente. Piensa que cada notificación que llega no tiene porque ser algo extremadamente importante, puede que sea tu grupo de WhatsApp del gimnasio comentando cualquier cosa. Establecer un horario para consultar el teléfono es quizás una medida muy acertada.

También ha llegado el momento de tener todas las aplicaciones que tienes instaladas en el móvil. Puede que muchas de ellas no sirvan de nada, pero están ahí llamando tu atención. Plantéate una limpieza de aplicaciones y quita todo aquello que no te interesa. Estarás obteniendo un beneficio doble, por un lado ganar espacio, y por el otro, evitar distracciones innecesarias.

 

 

Hay momentos sagrados en los que no debemos hacer uso del teléfono. Las horas de las comidas o el momento de ir al baño son dos de ellos, pero también una reunión de amigos. En este caso además puede suponer una falta de respeto o mostrar que no prestamos atención si nuestro punto de interés solamente el teléfono móvil. Ponte en el lugar de otro, imagina que estás tratando de hablar con alguien y esa persona solamente mira una pantalla.

Una buena forma de evitar tener que estar mirando siempre el teléfono cuando nos encontramos en casa es dejarlo fijo en un sitio, es decir, no llevarlo con nosotros. Llevarse la mano al bolsillo es muy tentador, pero ya no lo es tanto si lo has dejado encima de una estantería o de la mesa de la cocina. Evitarás distracciones innecesarias y comprobarás cómo puedes ir alejándote de él y que no pasa nada.

Un gran aliado que tenemos en el teléfono es el Modo Avión, que deja al dispositivo sin posibilidad de recibir llamadas, mensajes o de navegar por Internet. Úsalo más a menudo, por ejemplo, si vas en el coche y no tienes un sistema de manos libres. Poner el teléfono de esta manera es algo que conviene realizar con cierta frecuencia, es una forma de evitar que nos moleste.

En diversas ocasiones nos vemos prácticamente forzados a usar el teléfono más de lo debido. Por ejemplo, cuando iniciamos una conversación por WhatsApp y la otra persona sigue alargando la charla. Manifiesta tu deseo de zanjar el asunto de manera educada. "No puedo seguir hablando", o "he de dejarte", supone siempre levantar una barrera porque temo que la situación se sale de control. Piensa que tu tiempo es lo más valioso. Y además, con los audios de WhatsApp existe la tentación de enviar mensajes demasiado largos. Las normas no escritas de buena educación digital manifiestan que un audio de más de un minuto de duración se considera una falta de educación. Un mensaje de audio tan largo, valora la posibilidad de no abrirlo que te llame por teléfono.

Para ayudarte en tu proceso de desintoxicarte de tu teléfono móvil, valora la posibilidad de instalar aplicaciones de control de tiempo. En todo caso, los dispositivos móviles poseen opciones de control de tiempo, pudiendo limitar el que utilizas en aquellas aplicaciones que pueden resultar más peligrosas, como las redes sociales.

Nuestra relación con la tecnología ha de ser fluida, nunca absorbente. Mal utilizado, un teléfono móvil puede provocar aislamiento, algo muy curioso en un instrumento que fue pensado para poder comunicarnos.  Recuerda que eres tú quien tiene el control, y que se vive mucho más tranquilo dándole a las cosas la importancia que poseen.

Nacho Grosso

Nacho Grosso

Curioso empedernido y procrastinador impenitente.

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