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Llega la ciberescuela

La forma de aprender ha cambiado. La incorporación de nuevas tecnologías en colegios y universidades ha abierto las puertas a formas de enseñanza radicalmente distintas. Esperanza G. Molina ha vuelto al cole para descubrir las más originales. Y su reportaje ha merecido el premio Accenture de Periodismo 2010.

La tiza dice adiós con la llegada de las superpantallas

Lecciones en podcast que se pueden escuchar en el iPod


La educación no presencial ha despuntado con la comunicación on line. Las distancias se han acortado desde que el universo Second Life se llenó de campus virtuales de universidades donde estudiantes y profesores interactúan en tiempo real. Para Dans la web es una herramienta esencial. "Yo evalúo a mis alumnos por sus aportaciones, pero en clase hay poco tiempo para intervenir. Sin embargo, si un alumno me hace una pregunta vía web, yo la devuelvo al foro para construir un hilo, incluyo en mi respuesta artículos, ilustraciones, etc. Es una interacción superior a la del aula, que debería reservarse para actividades en las que la asistencia tenga un valor añadido".

El profesor como foco central de información tiene los días contados, afirman los gurús de la nueva educación. El nuevo docente será un supernodo en una red de aprendizaje. Dans explica que en sus clases para adultos "hay personas que han tenido experiencias de las que yo carezco, o que se meten en internet y encuentran información que yo no he leído. Pasaremos del modelo unidireccional actual a un sistema en el que el docente absorba lo que aportan los demás y ayude a discernir la información relevante".

Otros, más radicales, vaticinan el fin de las aulas. David Wiley, que es profesor de Psicología y Tecnología en Brigham Young University, se plantó hace unos meses frente a un montón de autoridades universitarias y sentenció: "Sus instituciones serán irrelevantes en 2020". Wiley apuesta por un acceso universal a la educación, con ciberlecciones que se bajen gratis desde la web. Según él, antes los centros educativos ofrecían un acceso exclusivo al conocimiento, pero ahora este es cada vez más libre. Y si no se adaptan, morirán. En plena ebullición tecnológica, educadores, editores, empresas de hardware y software, gurús y políticos tienen sus propias propuestas. Nadie puede asegurar cuáles serán las repercusiones de las tecnologías en las aulas, pero lo que está claro es que allí estarán.

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