¿Por qué los niños parecen incansables?

Los críos no parecen conocer el significado de la palabra fatiga. Pueden pasarse todo el día activos, correteando y dando brincos sin cansarse.

 

Los niños vienen con las pilas cargadas y, según un estudio publicado en la revista Frontiers in Physiology, tenemos motivos para sentir envidia.  Porque los músculos infantiles ofrecen mayor resistencia al agotamiento que los de los adultos. Y si los comparamos con los de atletas de triatlón, corredores de larga distancia y ciclistas de élite, no cabe duda: su tiempo de recuperación es bastante más corto, algo aparentemente contra natura.

 “En teoría, los  niños deberían hacerlo peor, porque tienen una capacidad cardiovascular limitada, tienden a adoptar patrones de movimiento menos eficaces y necesitan dar más pasos para recorrer la misma distancia”, explican los autores de la investigación.

 

Súper músculos

Sin embargo, la naturaleza ha compensado esos déficits dotándolos de un tejido muscular prácticamente infatigable. Además, el  corazón acelerado de un chaval vuelve a su ritmo normal rápidamente, y elimina antes el lactato que acumula su sangre al hacer deporte, excedente responsable de las agujetas.

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