Mesa redonda sobre VIH: los retos en la lucha contra el sida

Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, 5 profesionales se reúnen para poner en común distintos enfoques entorno a la prevención, el tratamiento y perspectiva de futuro para los pacientes de VIH.

Pese a los avances producidos en los últimos años en la lucha contra el sida, es indudable que sigue siendo uno de los problemas de salud pública más graves a nivel mundial. En España se siguen muriendo de sida unas 500 personas al año; y muchos porque no se diagnostican. Si no se tratar el VIH se convierte en una enfermedad potencialmente muy grave.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en 2015 había casi 37 millones de personas infectadas por VIH, y más de 2 millones se debían a nuevas infecciones.

¿Cuál es la situación concreta del sida? ¿A qué retos nos enfrentamos en la lucha contra la infección por VIH?

Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, 5 profesionales se reúnen para poner en común los abordajes entorno a la prevención, el tratamiento y perspectiva de futuro para los pacientes de VIH en una mesa redonda moderada por el presidente editor de Wecare-u Santiago Quiroga y Enrique Coperías, Director de MUY INTERESANTE.


Situación en España

La situación de la epidemia en España sigue siendo algo preocupante, pero hay buenas noticias. Como recuerda Santiago Moreno, Jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal, el número de personas con VIH se sitúa entre 140.000 a 170.000: “La cifra siendo elevada, pero lo importante es que el número de nuevas infecciones se mantiene constante, entre 3.000 y 4.000 personas cada año".

Mirando al resto de países europeos, la cifra de incidencia se sitúa en 80 casos por millón, superior al de los países del entorno. Pero lo que más preocupa es que aún existe un porcentaje importante de no diagnósticos. Según datos de 2016, todavía el 14 % de las personas con VIH está sin diagnosticar en España, aunque es una cifra que ha disminuido respecto a años anteriores. El hecho de que logremos ir reduciendo el número de no diagnosticados, y no aumente el número de nuevos infectados, es una buena señal. Significa que estamos agotando la reserva de infección de VIH: no son nuevas infecciones, sino nuevos diagnósticos.

Las compañías farmacéuticas es un agente más que tiene que contribuir al control de la infección. En este sentido, Marisa Álvarez, Directora médica de Gilead España: “Los esfuerzos deben venir desde distintos agentes, y el abordaje ha de ser muy integral, desde la prevención y diagnóstico, hasta el tratamiento. Una vez diagnosticados, hay que iniciar el tratamiento rápido: para lograr ser indetectables y no transmitir la infección”.

 


Medidas de prevención

En cuanto a la prevención del sida, lo primero de lo que debemos asegurarnos es de evitar que las personas contraigan el virus. En este sentido, Santiago Moreno se mostró claro en cuanto a la ruta a seguir: “Tenemos que recurrir a las medidas que se han demostrado que son efectivas. Estas son la PreP (profilaxis de pre exposición); y el diagnóstico temprano de los pacientes”.

Por su parte, Ramón Espacio, Presidente de la Coordinadora Estatal de VIH y sida (CESIDA), puso el foco en la población joven. “El acceso a la sexualidad es muy temprana y la juventud tiene muy pocos referentes sexuales".

Siguiendo con la misma reflexión Miguel Ángel Rodríguez Jefe de Sección de Farmacia del Hospital Ramón y Cajal, aludió a la modernización de las campañas: “Nos centramos en dar los mensajes en la radio y la prensa, pero la prevención deberían lanzarse a redes sociales, como Instagram; a cosas que los jóvenes utilicen todos los días”.


¿Por qué es tan importante el diagnóstico temprano?

El diagnóstico tardío trae consigo, principalmente, dos consecuencias muy negativas. Como explica Santiago Moreno: “Al no haber síntomas al principio, mientras no se diagnostique la infección irá progresando, lo que, evidentemente, perjudica a la salud del paciente. Por otro lado, hay un perjuicio para la sociedad; la persona no sabe que tiene el virus, y lo transmite”.

Hoy sabemos que una persona con el VIH que ha recibido tratamiento puede llegar a un estado en el que el virus es indetectable. Esto quiere decir que esa persona ya no puede transmitirlo. Esta gran noticia tiene un impacto emocional muy poderoso, en el que incidió Ramón Espacio, desde el punto de vista de los pacientes: “Ya no eres un virus con patas”. Esto contribuye, además, a eliminar el estigma.


El papel de la atención primaria

Mónica Morán Arribas, Jefa de Sección de Prevención de VIH de la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, quiso destacar el papel de la atención primaria: “La atención primaria, por donde pasa la mayoría de personas al menos una vez al año, es un escenario fundamental para promover el diagnóstico”. Por ello, hace falta que los profesionales estén preparados: “Asegurarse de que los sanitarios sepan abordar el historial de vida sexual de los pacientes puede ser una estrategia para favorecer un diagnóstico inmediato”, explica.

En este sentido, Miguel Ángel Rodríguez hizo hincapié en la necesidad de que, cuando se diagnostique a una persona por atención primaria, luego “no se pierda por el camino” hasta llegar al especialista, para que pueda ser tratado cuanto antes.

De izquierda a derecha: Miguel Ángel Rodríguez, Marisa Álvarez, Santiago Moreno, Ramón Espacio, Mónica Morán, Enrique Coperías y Santiago de Quiroga.


Tratamiento del VIH

Desde que en 1996 se demostró que la triple terapia podía suprimir la carga viral del VIH, el sector farmacéutico, representado en el debate por Marisa Álvarez, Directora médica de Gilead España, tiene la ambición de conseguir fármacos que permitan tratamientos cada vez más eficaces y con menos efectos secundarios, algo que se está consiguiendo.

Desde el punto de vista de los tratamientos, en el debate se pusieron sobre la mesa dos temas clave: por un lado, la tolerabilidad de los fármacos. Con el paso de los años, la industria ha logrado minimizar efectos adversos de los fármacos antiretrovirales, como los problemas óseos, o la infección renal. Ahora, los tratamientos son muy seguros y efectivos.

Como recuerda Marisa, la supervivencia de las personas que conviven con el VIH aumenta; van a envejecer y combinar el tratamiento con otras medicaciones, así que es importante que no haya confrontación entre ellas: “Si los pacientes se sientes ‘enfermos’ por tener que tomar una pastilla diaria toda su vida, hay que intentar ofrecerles otras alternativas. Ese es el futuro, hay que adecuarse a lo que nos piden los pacientes".

En cuanto a la escucha activa del paciente, Ramón Espacio puso de manifiesto que debería superar el contexto del ensayo clínico: “Queremos una medida de escucha que se pueda aplicar a la vida diaria y que sea fiable para obtener el dato de la calidad de vida”.

Otro aspecto fundamental a tratar desde el punto de vista de los tratamientos es la adherencia. Miguel Ángel Rodríguez lamenta que aún haya un 48 % de pacientes que no presentan una adherencia completa, es decir, que no siguen el tratamiento a la perfección. La buena noticia es que los tratamientos son tan efectivos que, a pesar de ello, el 95 % de los pacientes está controlado.


La comorbilidad, un reto a nivel sanitario

El tratamiento ha conseguido que los pacientes vivan más y con mejor calidad de vida. Pero eso pasa por envejecer, lo que aumenta el riesgo de comorbilidades. No hay que olvidar que el sida se ha convertido en una enfermedad crónica, lo que implica un envejecimiento prematuro del sistema inmune.

Como se puso de manifiesto durante la charla, las personas con VIH tienen más incidencia de comorbilidades (uno o más trastornos además de la enfermedad o trastorno primario) que el resto. Más de un 30% de la población que convive con el VIH es mayor de 50 años. Hay que buscar diferentes enfoques para que le paciente pueda convivir con esas comorbilidades y buscar fármacos lo más seguros posibles que le permiten identificarlas y prevenirlas.

Por otro lado, el bienestar psicológico también es un aspecto muy a tener en cuenta para evaluar el estado de los pacientes de VIH. Mónica Morán manifestó la necesidad de valorar la calidad de vida, el punto de vista social, afectivo o psicológico del paciente: "A nivel biológico tenemos muchos datos, pero socialmente hay trabajo que hacer. La sociedad tiene que entender que las personas con VIH no tienen por qué sufrir el estigma y enfermedades asociadas como depresión o ansiedad".


Perspectiva de futuro

En España, el 86 % de las personas con VIH están diagnosticadas; más del 90 % de estas recibe tratamiento y, de ellos, el 95 % es indetectable. El diagnóstico se convierte, por tanto, en el primer gran objetivo.

Para 2030, ONUSIDA marca el reto en el 95/95/95: el 95% de las personas con VIH diagnósticas; el 95% de ellas, con tratamiento; y el 95 % de ellas, con carga viral indetectable.


Ponentes:

Mónica Morán, Jefa de Sección de Prevención de VIH de la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid.

Santiago Moreno, Jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal.

Ramón Espacio, Presidente de la Coordinadora Estatal de VIH y sida (CESIDA).

Marisa Álvarez, Directora médica de Gilead España.

Miguel Ángel Rodríguez Jefe de Sección de Farmacia del Hospital Ramón y Cajal.

 

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