Los microplásticos que ingieres cada día sin saberlo

Investigadores del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Alicante demuestran que la sal de mesa marina contiene microplásticos.

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Según datos de la revista Science en 2015, cada año llegan al mar entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de plástico, lo que convierte a los océanos en el mayor vertedero de este tipo de residuo.

Los sociedades científicas y grupos ecologistas llevan tiempo advirtiendo sobre las miles de toneladas de plástico que se arrojan a diario al mar, y las consecuencias son observables. No solo afectan a los ecosistemas marinos, lo cual ya es bastante grave, sino también a la comida que ingerimos cada día.

Un estudio español ha concluido que la sal de mesa marina contiene microplásticos. Un efecto menos conocido, y que tres investigadores del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Alicante describen en la revista Scientific Reports. Los plásticos se han colado ya en la sal que producen las salinas marinas y que llega a la mesa de los consumidores.

 

En el estudio, se analizaron sales producidas por salinas de emplazamientos representativos de todas las costas españolas: Galicia, Huelva y Cádiz, en el Atlántico; Barcelona, Gerona, Valencia, Murcia y Menorca en el Mediterráneo; y La Palma y Lanzarote, en Canarias. Todas ellas contienen plástico en diferentes concentraciones, que van de 60 a 280 micropartículas por kilo de sal, en su mayoría tereftalato de polietileno (PET, el 83,3 % del total), polipropileno (PP, el 6,7 %) y polietileno (PE, el 3,3 %).

¿Cuánto plástico puede ingerir una persona por esa vía?

Este trabajo sugiere que, si se respeta la ingesta máxima de sal que recomienda la OMS (5 gramos diarios, como mucho), el consumidor español come cada año una cantidad teórica de 510 micropartículas.

Esa cantidad no es alta, añaden, puesto que en otros alimentos marinos se han detectado concentraciones mucho mayores (un solo mejillón, apuntan, puede tener hasta 178 microfibras de plástico).

Sin embargo, llaman la atención sobre este problema, porque los plásticos tardan siglos, incluso milenios, en degradarse de forma natural y pueden absorber otro tipo de contaminantes existentes en el medio ambiente y transferirlos a la cadena alimenticia.

Maria E. Iñiguez, Juan A. Conesa & Andres Fullana. Microplastics in Spanish Table Salt. Scientific Reports (2017). Doi:10.1038/s41598-017-09128-x

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