Demuestran que el lactato puede provocar cáncer

El lactato es fundamental para el crecimiento del tumor ya que activa los principales genes mutados involucrados en el crecimiento y proliferación del cáncer.

En 2017 los investigadores Iñigo San Millán, de la Universidad de Colorado Springs, y George Brooks, de la Universidad de Berkeley, publicaron la hipótesis de que el lactato jugaba un papel muy importante en el desarrollo del cáncer. De hecho, San Millán y Brooks declaraban en ese momento que el lactato era el único componente metabólico presente y necesario en todas las etapas del cáncer.

En su hipótesis, los científicos explicaron el efecto Warburg por primera vez. Este efecto fue descubierto por el premio Nobel Otto Warburg en 1923 y asociaba exceso de lactato en el cuerpo con cáncer. Sin embargo, no se sabía el porqué de esa presencia. San Millán y Brooks descubrieron que el lactato se producía para desarrollar cáncer.

Los investigadores han seguido trabajando en esa línea y han conseguido demostrar su hipótesis: el lactato que se acumula (el que se relaciona con el cáncer) activa los principales genes mutados involucrados en el crecimiento y proliferación del cáncer.  “De hecho, si estos genes mutados no están expuestos al lactato, tienen difícil el cometido de producir cáncer. Por ejemplo, el premio Nobel del año pasado se lo han dado a tres investigadores por su trabajo en el factor de transcripción HIF-1 el cual, cuando está mutado, es elemento fundamental en el desarrollo de muchos cánceres. Todavía no está muy claro qué activa la producción del HIF-1 en cáncer. En nuestro estudio hemos descubierto que el lactato regula directamente la expresión de HIF-1 entre un 290-480%”, nos cuenta San Millán.

Los resultados del nuevo estudio han sido recientemente publicados en la revista Frontiers in Oncology. En esta investigación los científicos expusieron células de mama humanas cancerosas a glucosa y se produjo lactato. Este aumentó la expresión de todos los principales genes mutados involucrados en el cáncer de mama entre un 150-800%.

Ahora, San Millán y su equipo están reproduciendo este estudio en otros cánceres como el de pulmón de células pequeñas y el de pulmón no microcítico. Están encontrando resultados similares al de mama.

El lactato

Pero ¿qué es exactamente el lactato o ácido láctico? ¿Cómo funciona? ¿Qué lo produce? Vayamos por partes… El lactato es un producto que se obtiene de la combustión de la glucosa (bien obtenida de los alimentos que ingerimos, bien por la movilización del glucógeno almacenado en los músculos y el hígado) y que las células consumen para obtener energía. Es más, el lactato es una de las mayores fuentes de energía de las células. Destacar que cerebro y corazón son dos de los grandes consumidores de lactato de nuestro organismo.

Sobre cómo funciona el lactato, San Millán nos lo resume: “La dinámica del lactato es muy estable en general. Entra en las células y se convierte en energía pero no se acumula. Sin embargo, en el cáncer, parte de ese lactato se convierte en energía pero la mayoría se acumula constantemente en el sitio donde el tumor se produce. Lo que hemos descubierto es que este lactato que se acumula es fundamental para el crecimiento del tumor ya que activa los principales genes mutados involucrados en el crecimiento y proliferación del cáncer”.

Cuando hacemos ejercicio también producimos lactato, lo que nos podría llevar a pensar que  con su práctica estaríamos avivando al cáncer. Pues bien, no hay nada que temer pues tal y como nos indica el investigador español, el lactato que fabricamos mientras corremos, jugamos al fútbol o nos machacamos en el gimnasio no se acumula sino que se convierte en energía y desaparece del músculo en minutos. Además, este lactato crea respuestas positivas para mejorar el rendimiento y la forma física. “Sin embargo, el lactato en el cáncer se acumula constantemente, no se “recicla” y como hemos demostrado se “desregula” y empieza a activar a los genes involucrados en el cáncer para que prosigan con su función de transformar células normales a células cancerígenas, así como para la función de crecimiento y proliferación del tumor”, nos explica. Así que ya lo sabes, el ejercicio adaptado a las condiciones personales de cada uno y bajo supervisión médica es bueno.

Otra duda que nos surge acerca del lactato es si reduciendo nuestra ingesta de azúcar y de hidratos de carbono, limitaríamos la cantidad de glucosa en nuestro organismo y con ella la posibilidad de que se produzca lactato. La respuesta no es sencilla. Para empezar, el cáncer, cuanto más agresivo es, más glucosa necesita y si esta no se encuentra a su disposición, se la va a robar al cuerpo y a los músculos. Al robar la glucosa de los músculos, se puede producir caquexia, es decir, la pérdida de masa muscular en pacientes con cáncer. De nuevo, cuanto más grave es el cáncer, mayor necesidad de glucosa tiene y mayor caquexia produce. Para que nos entendamos, los músculos se comerían a ellos mismos para producir la glucosa que la enfermedad requiere. “Por tanto hay que tener cuidado en restringir los carbohidratos en pacientes con cánceres ya que podría acentuar la caquexia en muchos de ellos. Estoy acabando un estudio con pacientes de cáncer con el hospital MD Anderson en Houston (el número 1 del mundo en cáncer) y efectivamente, estamos viendo que los pacientes con cáncer más avanzado y caquexia poseen significativamente menos cantidad de glucógeno que los pacientes sin caquexia y los pacientes sin cáncer. Todavía se necesita mucha investigación en este aspecto. No estoy diciendo que hay que aumentar el consumo de glucosa para nada, pero que restringir carbohidratos en estados de cáncer podría ser peligroso”, apunta el investigador español.

Siguientes pasos

El equipo de San Millán y Brooks está ahora tratando de bloquear el lactato y disminuir su producción. “Si logramos bloquear el lactato, acabaríamos con el cáncer ya que este se quedaría sin su “visa” o “pasaporte”. El problema es que todas las células consumen y producen lactato y si bloqueamos de forma sistémica al lactato, muy probablemente sería letal. Por tanto, nos estamos centrando en intentar bloquear exclusivamente el lactato presente en los tumores. De momento, en células de cáncer de mama así como de cáncer de pulmón estamos viendo una reducción in vitro en la proliferación y supervivencia de esas células cancerígenas de entre un 60-85% en tan solo 48h. Ahora hemos pasado a la fase in vivo, hemos implantado estos tumores en ratones y hemos empezado a estudiar la evolución de esos tumores. Estamos ya desarrollando nuevos abordajes para llegar al tumor de forma localizada y bloquear el lactato, aunque como toda la investigación lleva tiempo en probarla y luego en ser terapia exitosa”, concluye San Millán.

Mar Aguilar

Mar Aguilar

Me hubiera gustado ser médica pero le tengo terror a la sangre. Por eso, escribir sobre salud no me parece mal plan. También me interesa la nutrición. Disfruto viendo vídeos de YouTube con guiris preparando comida saludable y me encantan los animales.

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