Debate sobre asma: concienciación en torno a una enfermedad subestimada

Invertir en asma sí es rentable, y los profesionales tienen las herramientas para garantizar una buena calidad de vida a los pacientes. Pero es necesario crear conciencia.

 

De entre la variabilidad de enfermedades crónicas que incide en la población española, el asma es una de las que más atención merece, por sus características específicas.

Cuando observamos los datos, nos damos cuenta de que el asma tiene una prevalencia de entre un cinco y un diez por ciento en España, especialmente entre la población infantil, lo que significa que cada año la sufren de ocho a quince personas de cada mil. Pese a que su incidencia es relativamente alta, existe una percepción del riesgo en la población más bien baja. Pero el asma también mata, y sigue matando ahora igual que hace diez años. Suele hacerlo en personas de avanzada edad, con más frecuencia, mujeres; pese a ello, cualquier persona con asma, aunque sea leve, está en riesgo.

Consciente de que esta enfermedad necesita nuevos enfoques para reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes, un grupo de expertos de diversas entidades científicas y sanitarias se ha reunido en un debate de actualidad sobre el asma, organizado por AstraZeneca y con el apoyo de Gaceta Médica, El Global, Ser Padres y Muy Interesante. El debate estuvo moderado por Santiago de Quiroga, CEO de WeCare-U Comunicación SL. y Enrique Coperías, director de la revista Muy Interesante.

 

¿Qué es el asma?

Una vez puesta en contexto la situación actual del asma, entramos en materia de la mano de los profesionales.

Nos lo define el Dr. Juan Antonio Trigueros,  Coordinador del Grupo de Patología Respiratoria de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG): “Es un síndrome, un conjunto de acontecimientos, como la inflamación de los bronquios, que obstruyen la vía aérea”.

Pese a que el asma puede tener distintos niveles de gravedad, los pacientes no deben despreciar nunca un asma leve. De hecho, la mortalidad del asma está relacionada precisamente con su baja percepción del riesgo, dado que un número importante de los pacientes fallecidos no visitaron a su médico el día interior.

En este sentido, el Dr. Jesús Molina, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, hizo hincapié muy al comienzo de la charla en el control de la enfermedad: “Cuando el paciente no está monitorizado es cuando tiene esa falsa sensación de que está bien. Hay que cambiar la idea de que solo se puede recibir ayuda cuando se tienen síntomas, y adoptar un punto de vista más preventivo y menos sintomático”.

 

Por su parte, el Dr. Trigueros nos hace ver una realidad aún más acuciante y, normalmente, oculta: las comorbilidades.

“Para el paciente de asma, es un trauma descubrir que tiene una enfermedad crónica, sobre todo en un joven, por ejemplo, de 14 años. Suele sufrir estigma, y además suele presentar aversión a realizar actividades que pueden acentuar un ataque, como el deporte; deja de hacer muchas cosas que le gustan”.

“Por ejemplo, quieres tener una cita con la chica que te gusta en el campo, donde hay olivos que te provocan alergia, y esto puede ser un factor desencadenante del asma”.

 

El riesgo de fallecimiento es mayor en edades avanzadas, pero la población infantil y joven se ve especialmente afectada por el asma, y por tanto, también su calidad de vida.

En cuanto a incidencia, el asma se da con más frecuencia en el género femenino. Aunque las causas de esta preponderancia no están bien estudiadas, los doctores apuntaron a algunas características hormonales relacionadas, así como a la pubertad precoz o a la obesidad.

A su vez, en edades avanzadas, cuando el riesgo de fallecimiento es mayor, éste aumenta más aún si existen problemas psiquiátricos.

El Dr. Santiago Rueda, que dirige Unidad de Neumología Pediátrica del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, dio algunas pistas más relacionadas con la incidencia del asma: “Sabemos que hay genes implicados, es decir, que existe una base genética hereditaria que puede colaborar al desarrollo del asma, y que a su vez la enfermedad puede verse favorecida por algunos factores externos, como el tabaquismo”.

 

El ataque de asma

El ataque de asma está relacionado con el concepto de control de la enfermedad. Como apuntó el Dr. Francisco Javier Álvarez Gutiérrez, miembro de la Unidad de Asma del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y coordinador del Área de Asma de la SEPAR durante la charla, la mayoría de los ataques son prevenibles; eso sí, hay estudios que relacionan el deterioro de la función pulmonar con el ataque de asma: “Un ataque de asma puede provocar un deterioro en la función pulmonar, y el deterioro a su vez puede favorecer que se produzcan más ataques de asma. Como vemos, se trata de un círculo vicioso”.

Debido a las comorbilidades, el Dr. Álvarez  también hizo un llamamiento a la participación de otros grupos interprofesionales para ayudar al control de la enfermedad: desde alergólogos, enfermeros, psicólogos… pasando por el papel de los profesionales de la enfermería.

En este sentido, el Dr. Rueda también mencionó la importancia de otros actores sociales no necesariamente sanitarios, como educadores o entrenadores, para concienciar al  paciente.

 

Invertir en asma es rentable

Hacia la conclusión del debate, los ponentes hicieron un apunte muy claro: se puede ayudar al paciente con asma a llevar una vida normal, y tenemos las herramientas para ello.

“Es un trabajo de todos. Tienen que intervenir el paciente, el profesional y los medios de comunicación”, tal como señaló el Dr. Jesús Molina.

Eso sí, como recordó el Dr. José Tomás Gómez Sáenz, Coordinador Nacional del Grupo de Trabajo de Respiratorio de SEMERGEN: “Es un trabajo desde la infancia hasta la farmacia"; es decir, la concienciación sobre la prevención de la enfermedad debe producirse desde el hogar hasta que el adulto acude a recibir el consejo de los profesionales sanitarios.

 

Para poder garantizar esta calidad de vida a los pacientes, es necesario hacer un buen diagnóstico. Pero el hecho de que el paciente solo pida ayuda a su médico cuando tiene síntomas graves provoca que este proceso no quede bien cubierto, como reconoce el Dr. Trigueros. Por este motivo, el abuso del tratamiento para el alivio de los síntomas puede ser perjudicial, en detrimento de un tratamiento necesario para controlar la enfermedad más efectivo: “El enfoque en el tratamiento y no en la prevención ha discriminado mucho al asma frente a otras enfermedades respiratorias”.

Por su parte, el Dr. Álvarez, señaló que para él, la palabra clave es concienciación: “Es rentable invertir en asma. En todos los estudios realizados sobre el coste de la enfermedad, se observa que aumentando la inversión en fármacos y control, disminuyen los costes indirectos, como las bajas laborales. Hay que concienciar a las administraciones, al paciente, a los profesionales sanitarios…”

 

 

Para el Dr. Javier Dominguez Ortega, miembro de SEAIC y miembro del Servicio de Alergología del Hospital La Paz (IdiPAZ): "El asma no es una enfermedad banal, y trabajamos para que el paciente se dé cuenta de que no tiene que asumir no hacer ejercicio, no ir a tal sitio…”

Además, el Dr. Domínguez mencionó algunos consejos fundamentales: “Si no sabes qué tipo de asma tienes, pero lo sospechas porque usas medicación puntual, acude a tu médico”. Además, el doctor recomendó tomar algunas medidas preventivas, como no fumar o evitar ambientes muy secos.

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