¿Eres una persona envidiosa?

Sabemos que todos, de una manera u otra, lo somos. Pero ¿en qué nivel? Respondiendo a las siguientes preguntas –eso sí: ¡muy sinceramente!–, sabrás por dónde se mueve tu capacidad de envidiar. ¿Acaso demasiado intensa y sufres innecesariamente? ¿Tal vez de forma tan floja que te falta capacidad de esfuerzo y de superación?

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pulso

1/10 Cuando tengo un objetivo, me fijo a menudo en si otras personas lo han conseguido y cuánto han tardado en hacerlo.

escalera

2/10 Me disgusta que me hablen de personas cercanas que han tenido éxitos de manera elogiosa.

ángel y demonio

3/10 Me alegro cuando determinadas personas que han destacado fracasan estrepitosamente.

suerte

4/10 ¿Piensas que merecerías mejor suerte de la que tienes?

piruleta

5/10 ¿Te alegras cuando un amigo te cuenta que ha tenido un éxito?

espiando el móvil

6/10 ¿Crees que los problemas que has tenido con tus amigos son debidos a la envidia que te tienen?

suerte

7/10 ¿Tiendes a minusvalorar los éxitos ajenos aunque los demás estén aplaudiéndolos?

envidia en la oficina

8/10 ¿Cuánto ha influido la suerte en los éxitos laborales de las personas que te rodean?

chicas celosas

9/10 ¿Te frustra que los demás consigan metas que tú estás buscando?

envidioso

10/10 ¿Qué intensidad crees que tienen tus sensaciones de envidia?

La envidia te corroe

Aunque hay aspectos de la envidia que son beneficiosos, ese no es tu caso: las sensaciones asociadas a ella: amargura, mal humor, resquemor, etc., te están causando problemas. Te recomendamos que mires menos al vecino y te concentres en tus propias metas, ¡te irá mucho mejor!

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Envidia, la justa

¡Enhorabuena! La envidia es un sentimiento normal, y de hecho se considera una ventaja adaptativa ya que nos ayuda a dar lo mejor de nosotros mismos y a superarnos. El problema viene cuando la envidia se convierte en un sentimiento tóxico, pero ese no es tu caso, así que te animamos a seguir así. 

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Un poquito de envidia sana no te vendría mal

Aunque en exceso te puede amargar la vida, la envidia sana es buena: indica que tienes respeto hacia el vencedor y te motiva para esforzarse y superarte. Así que no tengas miedo: sentir "pelusilla" de vez en cuando es más que recomendable. 

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