¿Qué es la robofilia?

Con reacciones contrarias y a favor del sexo con robots, la robofilia se presenta ante nosotros como una posibilidad que va ganando realismo y con un mercado potencial más que suculento.

 

La robofilia puede sonarnos a palabra o incluso a tema de ciencia ficción pero representa una respuesta efectiva a una sociedad cada vez más avanzada tecnológicamente.

 

 

¿ Sexo con robots? El mundo de la robótica nos ofrece mejores soluciones a los más variopintos problemas u obstáculos de los seres humanos, por lo que, ¿por qué no exprimir su potencial a nivel sexual?

 

 

Qué duda cabe que el mercado latente del placer con un compañero robótico existe y probablemente se convierta en una necesidad con mayor realismo en el futuro. Según David Levy, experto en inteligencia artificial y autor del libro “Amor y sexo con robots”, las relaciones sexuales con robots serán algo habitual en 2050. Puede que nos resulte extraño en estos momentos, pero... ¿lo será en el futuro?

 

Está claro que para los seres humanos tener relaciones sexuales no es únicamente un instinto biológico. Es algo que va más allá de la mera satisfacción física. Entran en juego factores mucho más complejos que si los robots desean cubrir, tendrán que ser capaces de estar programados para algo más que para guiñar, abrir la boca o mantener una pequeña conversación previamente almacenada en su disco duro.

 

Las relaciones sexuales con robots serán algo habitual en 2050 – David Levy

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¿Cumpliría un robot todos los requisitos para establecer una relación? ¿Podrían los robots despertar emociones en los seres humanos? ¿Tener sexo con robots teniendo pareja implicaría ser infiel a la misma? Muchas preguntas a las que habrá que esperar para dar respuesta.

 

Como sabemos, las parafilias incluyen comportamientos sexuales que la sociedad puede considerar desagradables, inusuales o anormales. Las más comunes son: la pedofilia (centrada en el interés sexual hacia los niños), el exhibicionismo (exposición de los genitales a extraños), el voyerismo (observar actividades privadas de víctimas inconscientes) y el frotteurismo (tocar o frotar a una persona que no consiente). El fetichismo (uso de objetos inanimados), el masoquismo sexual (ser humillado o obligado a sufrir) o el sadismo sexual (infligir humillación o sufrimiento) son mucho menos comunes. También existe una categoría de parafilias, conocida como otros trastornos parafílicos especificados, que abarca comportamientos que no están cubiertos por los diagnósticos ya mencionados, como los que involucran a personas muertas, orina, heces, enemas o llamadas telefónicas obscenas y que solemos tratar como parafilias insólitas o raras. Algunos de los comportamientos asociados con las parafilias son ilegales; las personas en tratamiento por trastornos parafílicos a menudo se encuentran con complicaciones legales relacionadas precisamente con su comportamiento.

 
El patrón de excitación erótica de esta índole suele estar bastante desarrollado antes de la pubertad. Están involucrados varios procesos donde la ansiedad o el trauma emocional temprano interfieren con el desarrollo psicosexual normal. El patrón estándar de excitación es reemplazado por otro patrón, a veces a través de la exposición temprana a experiencias sexuales muy cargadas que refuerzan la experiencia de placer sexual de la persona. Suele adquirir elementos simbólicos y condicionantes (por ejemplo, un fetiche simboliza el objeto de excitación pero puede haber sido elegido porque el fetiche se asoció accidentalmente con la curiosidad, el deseo y la excitación sexuales).

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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