Pornosexual, ¿un nuevo tipo de orientación sexual?

Homosexuales, heterosexuales, pansexuales... nos suenan. Pero, ¿sabes qué es un pornosexual? Indagamos en otras tendencias sexuales.

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La pornosexualidad es, por tanto, un fenómeno emergente en que la orientación sexual del individuo está vinculada solamente a la pornografía.

 

La pornosexualidad no es una orientación sexual comparable a ser heterosexual o bisexual pues, en este caso, el placer sexual no se deriva de una persona "real", cara a cara. Cierto es que ver pornografía es una forma útil de explorar y aprender sobre los deseos sexuales, pero la moderación es clave. Demasiado puede sesgar el equilibrio y volver insensible cuerpo y cerebro, escogiendo finalmente la opción del porno como reemplazo del sexo en la vida real.

 

"Puesto que toda su gratificación sexual es la gratificación de uno mismo, nunca han aprendido las clases de habilidades sociales para formar relaciones sanas e íntimas," explica Lawrence Siegel, sexólogo clínico y consultor de educación sexual en los Institutos Modernos de Terapia Sexual.

 

El ascenso del porno en la era digital

 

Un estudio llamado 'Brain Structure and Functional Connectivity Associated With Pornography Consumption' y publicado en la revista JAMA de la Journal of the American Medical Association, concluyó que el 66% de los hombres y el 41% de las mujeres ve porno, sea o no en  internet, al menos una vez al mes.

 

El anonimato que ofrece la red ha contribuido al aumento de más personas que se identifiquen como pornosexuales. Considerando que los hombres son generalmente más propensos a hacer uso del porno, aumenta su probabilidad de identificarse como tales.

 

La pornosexualidad difiere de otras orientaciones sexuales porque se trata de un comportamiento aprendido, vacío de vínculos de apego y comunicación entre humanos.

 

Varios estudios han demostrado que el consumo de porno puede afectar al cerebro, alterando su estructura y funcionamiento, y aumentando la probabilidad de adicción a este comportamiento. La producción de dopamina es más activa al ver pornografía. Así, este neurotransmisor surge en respuesta a la anticipación y la expectativa, invitándonos a darnos placer a nosotros mismos mientras consumimos pornografía. Es decir, si se asocia algo previo –por ejemplo, ver porno– con la sensación de placer posterior, la dopamina comienza a fabricarse.

 

Por otro lado, utilizar la pornografía como única fuente de placer puede disminuir la sensibilidad del centro de recompensa del cerebro, provocando que cuanto más porno se observa, menor sea la actividad en los centros de recompensa del cerebro -y más se necesite-, según un estudio llevado a cabo por investigadores alemanes y publicado en la revista JAMA Psychiatry. De ahí que el cerebro de un adicto al porno sea comparado a menudo con el de un drogadicto o alcohólico.

 

Etiquetas: pornografíasexosexualidad

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