¿El sexo nos puede matar?

Este estudio analiza la relación entre el ejercicio, el sexo y el riesgo de ataques al corazón o muerte cardíaca súbita

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Los súbitos aumentos de actividad física moderada a intensa, como correr o mantener relaciones sexuales, incrementan de modo significativo el riesgo de sufrir un ataque al corazón, especialmente en personas que no realizan ejercicio regular, según un estudio que se publicó en 2011 en la revista Journal of the American Medical Association.

Los médicos han sabido durante mucho tiempo que la actividad física puede causar serios problemas cardíacos, pero la investigación ayuda a cuantificar ese riesgo, según explicó el doctor Issa Dahabreh de Tufts Medical Center en Boston. Su equipo analizó datos de 14 estudios examinando el vínculo entre el ejercicio, el sexo y el riesgo de ataques al corazón o muerte cardíaca súbita, un ritmo mortal del corazón que hace que la sangre deje de circular.

Los investigadores hallaron que las personas son 3,5 veces más propensas a sufrir un ataque cardíaco o una muerte súbita de origen cardíaco cuando se están ejercitando comparado con los momentos en que no lo están haciendo. Y son 2,7 veces más propensas a sufrir un ataque al corazón cuando practican sexo o inmediatamente después, comparado con los momentos en que no lo practican. "Estos riesgos se elevan sólo por un breve período de tiempo (1 a 2 horas) durante y después de la actividad física o sexual", explica Jessica Paulus, coautora del estudio. Y se pueden minimizar si el esfuerzo se realiza de forma gradual. Además, otro de los resultados del estudio indicaba que las personas que tienen un mayor nivel de actividad sexual habitual tenían menos riesgo de sufrir estos problemas cardiovasculares.

Sin embargo, según la Fundación Española del Corazón, en realidad los casos de fallecimiento durante el acto sexual ocurren en un porcentaje muy bajo. “En un estudio sobre 5.559 casos de muerte repentina por causas no traumáticas, sólo 34 de ellos eran por motivos cardiológicos y se produjeron durante el coito. Es necesario destacar que en 27 de esas 34 relaciones, la persona fallecida estaba realizando el acto sexual con una pareja distinta de la habitual. Indudablemente, factores "externos" influyeron de forma significativa en el desenlace (nerviosismo, mayor excitación, sentimientos de culpa, necesidad de quedar bien, etc.)”, explican en su página web.

¿Se puede practicar sexo después de un infarto?

¿Y qué pasa si hemos sufrido un infarto? ¿Podremos recuperar nuestra actividad sexual sin riesgos? Según indica la Fundación Española del Corazón (FEC), el gasto energético realizado mientras se mantienen relaciones sexuales equivale, más o menos, a subir dos pisos de escaleras, y el esfuerzo que se realiza se considera más bien moderado, por lo que no sería una actividad de riesgo.

Es necesario, en todo caso, realizar una preparación física y psicológica adecuada antes de reanudar las actividades cotidianas. En lo que respecta al sexo, muchas veces hay factores como la ansiedad o el miedo a tener otro ataque que dificultan las relaciones de pareja, por lo que es necesario un trabajo psicológico. Aprender a relajarse mediante técnicas de respiración puede ser una buena forma de superar esos temores.

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