Vegetales tóxicos que comemos a diario

Parálisis, problemas cardiacos, trastornos intestinales... e, incluso,la muerte.

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Las siguientes frutas, semillas y verduras podrían causarnos serios problemas de salud si no las tomáramos en dosis moderadas, las comiésemos crudas o si ingiriéramos ciertas partes de las plantas no aptas para el consumo.

 

Cacao (Theobroma cacao)

Es una planta rica en oxalatos, los cuales actúan como secuestradores de minerales, es decir, entorpecen la asimilación de calcio y hierro de los alimentos. Una de las sustancias que componen su fruto, la teobromina, es letal para animales domésticos como los perros o los gatos. Unos pocos gramos pueden provocarles problemas cardiacos potencialmente letales.

 


Mandioca o Yuca (Manihot esculenta)

Jamás debe comerse cruda, ya que contiene glucósidos cianogénicos, que cuando se descomponen dan lugar a compuestos tóxicos. Esas moléculas, degradadas por una enzima propia de la planta, dan lugar a ácido cianhídrico, que se termina descomponiendo en acetona y cianuro. Puede ocasionar mareos, dolor de cabeza, trastornos del sueño o síntomas más peligrosos casos de grave intoxicación.

 


Melocotones, manzanas, cerezas, albaricoques y ciruelas

Sus semillas tienen altas concentraciones de compuestos que se transforman en cianuro al contactar con los ácidos estomacales. Es una defensa natural de las plantas para que los animales no ingieran las simientes. Tragarse unas pocas no supone un problema para un adulto, pero no conviene que las coman niños pequeños.

 


Anacardos (Anacardum occidentale)

Se consumen tostados, ya que la cáscara y el exterior del fruto seco están recubiertos de ácido anacárdico, un compuesto altamente irritante y tóxico, parecido a la hiedra venenosa. Produce edemas, inflamación y supuración, y puede resultar mortal en grandes cantidades. Los anacardos que adquirimos normalmente han sido cocidos para eliminar la sustancia venenosa.

 

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Nuez moscada (Myristica fragans)

No es letal, pero si se consumen de cinco a diez gramos tiene efectos alucinógenos y relajantes, como los de la marihuana. También puede provocar alucinaciones, vómitos o deshidratación. La toxicidad de la nuez moscada se debe probablemente a la miristicina, aunque no está del todo claro. Esta especia se ha empleado en medicina tradicional durante cientos de años.

 


Patata (solanum tuberosum)

Si no se consume adecuadamente, puede resultar muy perjudicial para la salud, por culpa del alcaloide solanina. Se trata de un tipo de pesticida natural que aparece en grandes concentraciones en los tallos tiernos de la patata, sus hojas y, en mucha menor medida, en los tubérculos –sustancia de color verde debajo de la piel–.

 


Tomates (Solanum lycopersicum)

La planta tomatera es venenosa, a excepción de sus frutos. Para no intoxicarse, no se deben comer los tallos verdes, las hojas o los rabos. Sus componentes dañinos son la solanina glucoalcaloide, la tomatina y algunas glicoproteínas. Cuando están verdes, los tomates también poseen estas sustancias.

 


Plátano (Musa paradisiaca) y nuez de Brasil (Bertholletia excelsa)


Ambos vegetales carecen de toxinas, pero esconden un secreto: son radioactivas. Esto se debe al potasio , un isótopo radioactivo del potasio. Pero no hace falta eliminarlos de la dieta, porque el mero hecho de habitar la Tierra nos somete a más radiación natural que comer un plátano a diario durante toda nuestra vida.

 


Ruibarbo (Rheum rhabarbarum)


Cuando se consume en cantidades moderadas, no es tóxico. Sin embargo, contiene sustancias que pueden afectar al organismo. Entre ellas, el ácido oxálico, potencial causante de daños renales. Encima, agrava enfermedades como la artritis, la cistitis, el cólico nefrítico o los cálculos renales.

 

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Almendras amargas (Prunus amygdalus)

Contiene un glucósido denominado amigdalina. Cuando nuestra saliva entra en contacto con él, se descompone en benzaldehído –el que da el particular sabor amargo–, glucosa y el venenoso cianuro. La dosis mortal es de cincuenta almendras amargas en adultos, y de entre cinco y diez en niños.

 


Alubias rojas (Phaseolus vulgaris)

Solo son venenosas cuando están crudas, porque la cocción destruye las toxinas. Estas legumbres contienen filohemaglutinina (PHA), una lectinaglicoproteína que provoca la aglutinación de hematíes y leucocitos de la sangre. Produce náuseas, vómitos y diarrea.

 


Espárragos (Asparagus officinalis)

Contienen mucho potasio y principios diuréticos, por lo que no son aconsejables si se padecen problemas renales. Cuando se deja crecer la planta hasta su fase adulta, produce unas bayas rojas, tan ricas en compuestos de sulfuro que un puñado basta para provocar fuertes dolores abdominales.

 


Aceite de ricino (Ricinus communis)


Contiene ricina, una sustancia que paraliza los ribosomas, los orgánulos celulares encargados de sintetizar proteínas. Con una ingesta de tan solo diez semillas en adultos –dos o tres en niños–, el ricino causa la muerte.