Radiografía de las vacunas que pueden vencer a la COVID-19

Mi entras la tercera ola de la pandemia golpea con fuerza , el mundo entero espera la llegada de la ansiada vacuna que consiga frenar los contagios. Hablamos de unos fármacos que están creándose en tiempo récord y que podrían cambiar el escenario sanitario actual por completo. Pero ¿cómo funcionan ?

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Las inmunizaciones desarrolladas por Pfizer, Moderna y AstraZeneca son las que se encuentran en las fases más avanzadas. De hecho , y como es bien sabido, Pfizer anunció el pasado 9 de noviembre que su candidata, la BNT162b2, que ha desarrollado en colaboración con BioNTech , supera el 90 % de eficacia, un porcentaje que ha sorprendido positivamente a los expertos . Está basada en ARN mensajero (ARNm) ,esto es, la larga molécula – compuesta de nucleótidos unidos en un orden único –que se encarga de transmitir las instrucciones genéticas necesarias para producir una o más proteínas en los seres vivos . Aquí se trata de fabricar la proteína S del SARS-CoV-2 ; o ,más bien, una porción de la misma denominada dominio de unión al receptor . Esta actuará como antígeno, es decir, la sustancia que genera la respuesta defensiva de nuestro organismo . En palabras de Sergio Rodríguez, director general de Pfizer en España, “una vez que el ARNm de la vacuna se encuentre en las células del cuerpo, estas seguirán las instrucciones para producir las proteínas – o antígenos – que , expuestos en la superficie celular , serán reconocidos por el sistema inmune del individuo vacunado”.

Es el mismo mecanismo que utiliza la vacuna de Moderna. Como explican en la compañía norteamericana, “estamos inyectando a los pacientes instrucciones sobre cómo crear una proteína que imite una parte del nuevo coronavirus”. Con este modelo, puntualizan, “las células del cuerpo las construyen y las muestran al sistema defensivo . Entonces, las células inmunes notará n que se trata de proteínas extrañas y reaccionarán”. Moderna ha anunciado recientemente que su vacunamRNA-1273 ha conseguido la confirmación de la Agencia Europea del Medicamento para solicitar una autorización de comercialización ante la Comisión Europea.

La candidata AZD1222, desarrollada por AstraZeneca en colaboración con la Universidad de Oxford, se encuentra asimismo en las últimas etapas: con un ensayo en fase III en marcha en Estados Unidos y uno en fase II-III en el Reino Unido y Brasil. Utiliza como vector la versión atenuada de un agente patógeno (adenovirus) que causa resfriado común en los chimpancés y que sirve para transportar material genético de la proteína S del SARS-CoV-2.

Tras la vacunación, según aseguran desde la compañía británica, se produce la citada proteína , que , como ya hemos visto, prepara  al sistema inmunitario para atacar al corona virus si este infecta al cuerpo posteriormente. “El uso de un vector vírico recombinante no humano ofrece la ventaja de conseguir una respuesta inmunitaria fuerte y, como no se replica, no puede provocar infección en la persona vacunada”, explican desde AstraZeneca.

 

 

 

Ad26.COV2-S, la vacuna en desarrollo por parte de Janssen –Johnson & Johnson en Estados Unidos–, se basa también en un adenovirus modificado para hacerlo menos peligroso. Este funciona como vehículo para introducir un gen que activa la producción de una proteína del SARS-CoV-2 en el cuerpo humano. Su gran ventaja, según Antonio Fernández, director de Acceso al Mercado y Asuntos Gubernamentales de Janssen, es que “si el propio cuerpo humano sintetiza las proteínas, entonces desarrolla una inmunidad muy robusta”. Requeriría una sola dosis para “inhibir la replicación viral tanto en vías aéreas superiores como inferiores –asegura el experto, y añade–: Esta característica es muy importante porque ofrece inmunidad esterilizante, lo cual se traduce en que el sujeto no puede contagiar ni propagar la enfermedad”.

Por último, Sanofi y GSK Han anunciado una alianza histórica en pos de produciruna vacuna efectiva. Sanofi contribuye con su antígeno , de nuevo la proteína S del SARS-CoV-2 . Lo ha desarrollado basándose en el ADN recombinante, tecnología con la que ha producido una secuencia genética exacta a la que codifica las proteínas presentes en la superficie del virus. Dicha secuencia se ha insertado en el material genético de un baculovirus –agente patógeno que solo infecta a los insectos– , la misma plataforma de expresión en la que se basa la vacuna recombinante de Sanofi para la gripe registrada en Estados Unidos. “ Producirá rápidamente grandes cantidades del antígeno del SARS-CoV-2 , que se formulará para estimular el sistema inmunitario y aportar protección frente al coronavirus”, indican en la compañía.

En esta alianza, GSK aporta su tecnología de adyuvantes con experiencia en vacunas pandémicas. Su uso resultaría de particular importancia en una situación como la actual, como señala Eduardo de Gomensoro, director médico de Vacunas de GSK : “El adyuvante puede agregarse a la vacuna para potenciar l a respuesta inmune, lo que permite reducir la cantidad requerida de antígeno por dosis ” .