El poder del chocolate

Comerlo es un auténtico placer para la mayoría de los paladares. Además, nuestra salud física y mental saben sacar partido de este manjar tan denostado como adorado desde hace siglos. Desde la nutrición y la psicología, dibujamos un nuevo perfil del cacao, más bondadoso que castigador.

El chocolate es uno de esos pocos alimentos que incluimos dentro de una categoría especial, aquella en la que el placer y la salud comparten el mismo espacio. Su sabor, aroma, textura y la agradable sensación de bienestar que nos regala cada onza son responsables de que su consumo no haya dejado de crecer nunca. Y es que pocos se resisten a la tentación de comer unos bombones o saborear una taza de chocolate caliente. Aunque podría afi rmarse que ese deleite ya es en sí un benefi cio, al menos desde el punto de vista emocional, veamos qué sustrato científico hay bajo esta dulce sensación y cuáles son sus matices, que también los tiene.

En general, la comunidad científica no presenta fisuras a la hora de confirmar las ventajas asociadas a la ingesta de chocolate. Del mismo modo, coinciden en señalar su grado de pureza como el factor determinante a la hora de hablar acerca de sus efectos positivos para la salud. “Cuanto más concentrado está, más benefi cios podremos obtener”, asegura la doctora Carmen Gómez Candela, jefa de la Unidad de Nutrición del Hospital La Paz (Madrid). Así, apunta que, “por encima del 50 %, es cuando sus benefi cios son más evidentes, aunque eso no significa que un chocolate menos concentrado carezca de unas cualidades muy interesantes”, remarca la doctora Gómez Candela. Algo más exigente se muestra Ferrán Vila, dietista-nutricionista de la Unidad de Trastornos Alimentarios de ITA (Barcelona), centro especializado en salud mental. “Para poder disfrutar de los efectos positivos de este alimento, debemos buscar aquellos que tengan entre un 80 % y 85 % de cacao o cacao en polvo y siempre sin edulcorar”, sostiene. Y especifi ca que “el chocolate con leche, el blanco o los postres achocolatados, entre otros, no entrarían en la categoría de beneficiosos”, señala Vila.

La doctora en Alimentación, Fisiología y Salud por la Universidad de Navarra Idoia Ibero-Baraibar puntualiza que este alimento “está compuesto por pasta de cacao al que se le suelen añadir otros ingredientes, como azúcar, leche y frutos secos, en distintas proporciones”, lo que puede hacer variar sus propiedades nutricionales.

Pero, en todos los casos, cumple una característica común: su alto contenido energético: entre 500 y 550 kcal por cada 100 g. En cuanto al resto de nutrientes, la experta dice que contiene “entre un 40 % y un 60 % de hidratos de carbono, la mayoría de los cuales son azúcares simples; un 30 %-50 % de grasas; y un 5 %-10 % de proteínas”. “Además de energía también aporta vitamina A y vitaminas del grupo B, indispensables para el buen funcionamiento del organismo. Asimismo, incluye minerales, como cinc, calcio, hierro y magnesio, este último, clave en la dieta de los deportistas”, resume la doctora Gómez Candela. Por otra parte, cree que lo importante es que se escoja un chocolate de calidad.

“El problema es que, a menudo, comemos derivados, productos a los que se añaden ingredientes como el azúcar, que mitigan el amargor del cacao, pero reducen sus antioxidantes”, advierte. Calorías y mucho más. Para Vila, sin embargo, su fama no proviene de su composición nutricional, rica en grasas e hidratos de carbono, “sino de otras sustancias menos conocidas, los flavonoides, de valioso efecto antioxidante. También encontraremos teobromina y cafeína, estimulante del sistema nervioso central. Y, por último, anandamida y feniletinamina, que producen una agradable sensación de bienestar emocional”.

La doctora Gómez Candela puntualiza que, además, contiene epicatequina, “un polifenol conocido, entre otras cosas, por contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares y mejorar el perfil de grasas en la sangre”. Vila considera el alto contenido en antioxidantes como uno de los puntos fuertes de este alimento. “Las bondades del cacao para la salud dependen de la riqueza en estas sustancias, las cuales se relacionan con efectos protectores para el sistema cardiovascular, al reducir la presión arterial, los índices de oxidación del colesterol malo y la agregación plaquetaria”, asevera. A ello, la doctora Ibero-Baraibar suma también sus benefi cios para el sistema inmunitario, respaldados por estudios científ cos. Sin embargo, existe un inconveniente, y es que, durante la fase de producción, el procesado tecnológico del grano de cacao puede reducir cantidad de antioxidantes.

En su justa medida

“La European Food Safety Authority (EFSA), basándose en varios estudios, concluyó que el consumo diario de 200 mg de flavonoles de cacao contribuye a mantener una adecuada función endotelial, clave para la salud vascular —recoge la doctora Ibero-Baraibar. Y añade—: Para obtener esa cantidad, bastaría con consumir 2,5 g de polvo de cacao rico en flavonoles o 10 g de chocolate”. Eso sí, Jesús Velasco, especialista en nutrición y dietética del Hospital Victoria Eugenia de Cruz Roja Española (Sevilla), hace hincapié en que “muchas veces las cantidades que reflejan los estudios son muy superiores a las que podemos encontrar en el chocolate; esto no significa que no deba consumirse, pero no debería aconsejarse como método de mejora de la salud”.

Más abierto se muestra Vila en cuanto a las dosis recomendadas: “Hay que tener en cuenta que no es un medicamento, por lo que la posología es más flexible. Una onza o dos al día es una medida aceptable. Ahora bien, no signifi ca que no podamos consumir otro tipo de cacao o en distinta cantidad de forma ocasional, sin perder de vista que lo estaremos tomando por placer y no por sus cualidades beneficiosas”. Por su parte, la doctora Ibero-Baraibar advierte de que no debemos olvidar que tiene muchas calorías y no hay que tomarlo en exceso: “Podría contribuir al aumento de peso y a la desaparición de los efectos positivos”. Además, la doctora Gómez Candela menciona su contenido en plomo como otro de los posibles riesgos en caso de ingesta elevada. “Aunque, dadas las cantidades que habitualmente tomamos, es muy improbable que se dé una reacción anómala debido a ese motivo”, nos tranquiliza.

 

¿Pasión o adicción?

Puede que seas de esa clase de gente que no deja pasar un día sin comer un par de onzas. Si es así, según la doctora Gómez Candela, no hay motivos para la preocupación, ya que no se trata de un cuadro de dependencia. “En la consulta, vemos casos de trastornos por atracón o de pacientes que lo toman en exceso, pero no podemos decir que se trate de adictos, ya que este diagnóstico requiere de unas connotaciones que no se encuentran en el chocolate”. De todos modos, sí existe la posibilidad de establecer una relación insana con este alimento si se aprecia “una ingesta mucho mayor de la cantidad recomendada, la sustitución de otras comidas por el consumo de chocolate o comerlo con claras muestras de ansiedad”, señala Vila. Así, por ejemplo, reemplazar la fruta, el yogur o los frutos secos por cacao es un grave error, ya que “estaremos eliminando de nuestra dieta los nutrientes que contienen estos alimentos”. De todas maneras, la doctora Ibero- Baraibar defiende la idea de que “el chocolate negro podría incluirse dentro de una dieta saludable y equilibrada, siempre y cuando sea lo más puro posible y respetemos las cantidades recomendadas”. Eso sí, Velasco insiste en que “su efecto positivo ni de lejos es comparable al beneficio de hacer ejercicio físico y mantener unos buenos hábitos alimentarios”.

Así las cosas, Vila cree que, si alguien abusa en la cantidad o la frecuencia de la ingesta de chocolate, es recomendable acudir a un dietista-nutricionista para que le ayude a reorganizarse y recuperar unas pautas sanas. “Y si una persona come chocolate en soledad, con sentimiento de culpa o de forma acelerada, le sugeriría que viera a un psicólogo para tratar los posibles problemas de ansiedad”, apostilla Vila.

 

Pariente de la marihuana

Por último, según Beatriz Alonso, psicóloga y pedagoga en el Centro de Psicología Bilbao, la ciencia ha demostrado que, al comerlo, se libera anandamida. Este compuesto químico orgánico crea una sensación de relax muy similar a la que se obtiene con el consumo de marihuana. A esto hay que sumar el azúcar, que es un alimento muy adictivo. Aunque estas sustancias ponen en jaque la posibilidad de mantener una relación sana con el chocolate, la psicóloga Virginia Rodrigo del Solar, directora del citado centro, sugiere que consideremos su ingesta “como un capricho que puede aportar muchos benefi cios si lo consumimos con moderación. Conseguir este equilibrio es la clave para hacer que algo beneficioso no se convierta en un problema”.

Más energía para hacer deporte

El binomio chocolate-deporte funciona bien, según un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Diego. Publicado en Clinical Translational Science, el experimento demuestra que el cacao puro puede aumentar la capacidad de hacer ejercicio físico. Los voluntarios eran personas que habían sufrido daños en las mitocondrias del músculo esquelético –responsables de producir energía en las células–, que suelen verse alteradas en diabéticos y en sujetos con fallo cardiaco. Estos pacientes acusan normalmente falta de energía física y fatiga, difi cultad para respirar y caminar... Los participantes consumieron barras de chocolate negro con contenido extra de epicatequina, un flavonoide natural propio del cacao. Después de tres meses, las biopsias de sus músculos mostraron incrementos importantes en el número de mitocondrias, que además tenían más crestas en su interior, un indicador del aumento de eficiencia a la hora de producir energía para abastecer a las células.

Nuestro cerebro también disfruta

Numerosos estudios han demostrado que este capricho gastronómico puede conllevar mejoras tanto en la salud física como en el aspecto emocional y cognitivo. Una de sus mayores aportaciones a nivel psicológico es “que favorece un estado de ánimo óptimo y estimula la mente”, según Sandra Farrera, psicóloga clínica y forense y directora del Centro PsicologíaBcn. La razón se llama teobromina, “un alcaloide que potencia la actividad cerebral”. De hecho, estudios hechos por la doctora Beatrice Golomb en la Universidad de California en San Diego exponen que el cacao es positivo para las personas que padecen depresión o ansiedad. Virginia Rodrigo del Solar lo considera un estimulante natural, ya que “ayuda a recuperarse de la falta de energía, lo que produce un gratificante confort a nivel cerebral. Y es que el trabajo mental en nuestro día a día consume buena parte de los nutrientes que ingerimos”. Su colega Beatriz Alonso comenta que “hay investigaciones que revelan que las hormonas relacionadas con el estrés –cortisol y las catecolaminas– se ven reducidas tras la ingesta diaria de 40 g de chocolate negro”. Y añade: “También hay estudios que muestran que tiene un impacto directo sobre las hormonas gastrointestinales y produce saciedad”.

Rodrigo también alude a las sensaciones de relajación, tranquilidad y felicidad que produce. La clave está en el triptófano del chocolate, un aminoácido que “estimula la producción de la hormona serotonina, neurotransmisor relacionado con el bienestar general del organismo. Es considerado como un antidepresivo natural”. Alonso añade la feniletilamina, reguladora del estado de ánimo, como corresponsable del efecto antidepresivo y normalizador del humor. “Esta sustancia estimula el sistema nervioso y crea una sensación placentera”, asegura la experta. Sin embargo, “estos efectos no son significativos si hablamos de una persona con depresión. Tanto es así que no encontraremos a ningún psiquiatra que recete chocolate para tratarla”, advierte.

 

El postre perfecto para una primera cita. ¿Y afrodisiaco?

La relación entre el chocolate y el deseo viene de antiguo. “A principios del siglo XX, se empleaba junto con otras especias y hierbas en ceremonias matrimoniales y celebraciones nocturnas”, apunta Rodrigo. Desde la perspectiva científica, “aumenta los niveles de dopamina, hormona relacionada con el placer sexual. También contiene feniletilamina, sustancia que se segrega cuando te enamoras. Ahora bien, la cantidad presente en este alimento de ambos componentes no es suficiente para desencadenar efectos afrodisiacos”. Protege la memoria.

La revista Nature Neuroscience publicó un estudio en el que, por primera vez, se comprobaban en humanos los cambios cerebrales que se producen al tomar chocolate. Así lo explica el principal autor de la investigación, Adam M. Brickman, neuropsicólogo del Instituto Taub de la Universidad de Columbia (Nueva York): “A través de imágenes de resonancia magnética, se ha visto que una zona muy concreta, asociada al declive de la memoria por la edad, experimentaba mayor vascularización, es decir, recibía más aporte sanguíneo y más nutrientes y registraba más actividad metabólica, lo que significa una mayor predisposición al proceso de memorización.