Beneficios de la granada

Nunca tantas propiedades se habían dado juntas en un alimento tan delicioso. Resulta que esta fruta es antioxidante, protectora del corazón, preventiva contra el cáncer, antibacteriana... Y se puede consumir de múltiples formas, al natural, en zumo o en extracto encapsulado.

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El fruto del granado, Punica granatum, se ha convertido en uno de los alimentos estrella en el campo de la investigación biomédica. Y no es para menos. La granada tiene propiedades para prevenir y tratar ciertos tipos de cáncer, además de otros múltiples beneficios para la salud. Y no todo está en sus llamativos arilos de color zafiro, sino también en esa gruesa y poderosa capa de piel que la protege y se cierra en forma de corona. La clave está en las punicalaginas, unos poderosos polifenoles macroantioxidantes, casi exclusivos de la granada. Estos compuestos se encuentran en formas alfa y beta solo en los frutos de otras tres especies vegetales: Terminalia catappa, un árbol tropical; Terminalia myriocarpa, un árbol del sudeste de Asia; y Combretum molle, un árbol de Sudáfrica.

 


Bomba quimiopreventiva

Obviamente, la opción que nos pilla más a mano para aprovecharnos de las virtudes de las punicalaginas es la granada. Expertos de la Universidad Miguel Hernández de Elche aseguran que el consumo de esta fruta y sus derivados triplica el poder antioxidante del té verde e, incluso, del vino tinto de reserva. Con el añadido de que el alcohol no tiene ningún beneficio para la salud y sí muchos riesgos. Por el contrario, la granada ha mostrado –y con nota sobresaliente– ser un eficaz aliado para la prevención y tratamiento de determinados tumores malignos y de la buena salud cardiovascular. El ámbito de investigación oncológica en el que, quizá, más ha dado que hablar es el relacionado con el tumor de próstata, la segunda causa de muerte por cáncer después del de pulmón en todo el mundo.

Los estudios demuestran que podría ser un gran aliado en el tratamiento, debido a su poder para inhibir el crecimiento de las células tumorales e inducir la muerte de las mismas. En este sentido, resulta sumamente interesante el trabajo en ratones de Hasan Mukhtar y sus colegas de la Universidad de Wisconsin (EE. UU.) sobre los efectos quimiopreventivos y quimioterapéuticos del extracto de granada, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States (PNAS). También destaca la investigación de un equipo multidisciplinar de urólogos, oncólogos, nutricionistas, patólogos y otros científi cos del ámbito médico de la Universidad de California en Los Ángeles (EE. UU.) sobre cómo los elagitaninos –una clase de taninos– de la granada podrían protegernos del cáncer. O el estudio publicado en el Journal of Medicinal Food, donde el investigador alemán Martin Albrecht y sus colegas ahondan en la capacidad de esta fruta para inhibir la proliferación y metástasis de las células de cáncer de próstata.


En los mencionados ensayos clínicos, entre otros, se suele usar extracto de granada, aceite de granada y zumo fermentado. Con respecto a este último, sabemos, por ejemplo, que es el doble de eficaz que el jugo recién exprimido a la hora de impedir la proliferación de la línea celular MCF-7 y MB-MDA-231 del cáncer de mama. Aunque siempre hacen falta más estudios y más ensayos que pasen de los ratones a los humanos o, como vulgarmente decimos, de las muestras al teatro. A este respecto hay una investigación imprescindible. Se trata de la llevada a cabo en 2002 en el Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional de Pusan (Corea), porque pudo realizarse sobre líneas celulares epiteliales humanas.

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Asimismo, el extracto de este fruto también se ha mostrado útil en el tratamiento de otro gran enemigo de los oncólogos, el cáncer de pulmón. Un estudio realizado en la Universidad de Wisconsin (EE. UU.) asegura que el consumo oral inhibe el crecimiento y la angiogénesis –formación de vasos sanguíneos nuevos– de tumores en el pulmón. Mientras, otro trabajo publicado en Biomedicine & Pharmacotherapy, hace dos años, de firma universitaria china, incide también en sus propiedades como agente quimiopreventivo. Por otra parte, no faltan los experimentos que nos hablan de su potencial terapéutico en la prevención, inhibición y tratamiento del cáncer de colón. Y, para completar el listado de virtudes, hace unos años, se empezó a investigar también tímidamente su potencial en la lucha contra el cáncer de piel, con resultados prometedores.

 


Rico postre para el corazón

Ya hace un tiempo que los estudios de salud cardiovascular están fijándose en la granada. Especialmente, desde que, en el año 2013, una investigación preclínica llevada a cabo por el Instituto Catalán de Ciencias Cardiovasculares (Barcelona) demostrara por primera vez y con ensayos in vivo el mecanismo de acción mediante el cual sus compuestos bioactivos ayudan a mantener una función endoletial óptima. O lo que viene a ser lo mismo, una buena salud cardiovascular. Pero no era el primer estudio, ni mucho menos el último. El ensayo fue llevado a cabo con un suplemento realizado a base de extracto de granada, como el que habitualmente fabrican diferentes laboratorios y empresas del sector dietético y farmacéutico.

A la hora de la verdad, la actividad cardioprotectora de esta fruta hace que la mayoría de estudios que se le dedican tengan que ver con sus beneficios relacionados con la protección y el cuidado de la bomba vital. Pero aún hay más. La comunidad científica ha prestado atención a los beneficios que su extracto tiene para la osteoporosis y la artritis reumatoide. Otros trabajos aluden a su poder como antifúngico y antibacteriano.


En la actualidad, la resistencia que las bacterias han ido desarrollando contra los antibióticos se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza, por lo que las alternativas a su uso son una buena opción a tener en cuenta. En este sentido, la granada ha demostrado en un estudio in vitro ser eficaz contra el hongo responsable de la candidiasis, así como contra otros microorganismos ya famosos por haber desarrollado cepas multirresistentes, como las bacterias Staphylococcus aureus y Escherichia coli. Puede que, en el futuro, hasta los fabricantes de pasta de dientes empiecen a fabricar sus dentífricos con piel de granada entre sus ingredientes. La razón está en su poder para inhibir la Candida albicans y su efecto antiplaca cuando se usa en enjuagues bucales. Al parecer, resulta un escudo muy efectivo contra la proliferación de microorganismos que atacan a la dentadura, según diferentes estudios. Otros investigadores están tratando de averiguar qué efectos tiene a la hora de combatir distintas enfermedades de profundo impacto en la sociedad, como el alzhéimer, la malaria y el VIH.

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Mollar de Elche, para gourmets

De entre todas las clases de granada del mundo, en España tenemos la suerte de contar con la llamada mollar de Elche, con denominación de origen. Es una variedad cotizadísima, sometida a exhaustivos controles de calidad, y muy estudiada por el Grupo de Calidad y Seguridad Alimentaria de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Gracias a ello, sabemos, por ejemplo, que su piel tiene una concentración de antioxidantes un 10 % superior a la de parte comestible. MUY se puso en contacto con el químico Ángel Antonio Barrachina Carbonell, catedrático de la Universidad Miguel Hernández en el Departamento de Tecnología Agroalimentaria. Es autor de numerosos estudios sobre este manjar y lleva más de quince años trabajando mano a mano con los agricultores, los comercializadores y la agencia de denominación de origen para demostrar científicamente las bondades de la variedad alicantina. Se trata de un producto que siempre hemos tenido en nuestras tierras, pero solo ahora lo estamos empezando a valorar y vender, no solo en el mercado nacional, sino también en el internacional. Barrachina destaca que “la granada mollar de Elche puede cultivarse en otros lugares, pero nunca conseguirá el mismo sabor y calidad, porque la tradición en el cultivo de este árbol durante siglos hace que esta fruta con denominación de origen protegida sea única y característica”.

Dicha denominación de origen engloba cuarenta municipios de tres comarcas del sur de Alicante, en las que se concentra más del 70 % de la producción nacional. Además, es la principal productora a nivel europeo. Ahora bien, más del 60 % de la producción se exporta, y los datos apuntan a que, en nuestro país, solo un 5 % de la población la consume de forma habitual. No es precisamente la fruta favorita en estos tiempos de prisa y comida rápida, debido al minucioso proceso de pelado requerido para separar los arilos –esos deliciosos granitos comestibles– de la piel. Por otro lado, el consumidor no sabe qué granadas está comprando cuando va al mercado, si la española u otra variedad procedente de algún país que, sin negar sus virtudes, carece muchas veces de los rigurosos controles sanitarios en origen que sí tienen nuestras agricultura e industria alimentaria. Cuando le preguntamos a Barrachina sobre sus aclamadas propiedades quimiopreventivas y beneficios, nos responde que “indicar que un alimento puede curar el cáncer es una barbaridad, pero no lo es decir que una alimentación sana, equilibrada y basada en la dieta mediterránea es un modo espectacular de prevenir, no solo el cáncer, sino muchísimas otras enfermedades”.

Mejor, fresca

Su recomendación es consumir la granada fresca, durante la temporada de campaña, como primera opción. Y, luego, tomarla en jugo: “Un modo fantástico de consumir un producto muy nuestro, muy mediterráneo, muy saludable, de un modo diario y sin esfuerzo alguno. Nos garantiza un aporte de compuestos bioactivos fenomenal, si somos capaces de seleccionar un zumo natural, cien por cien de granada y con un sabor natural”. Asimismo, el experto nos explica que, para que sea saludable, el jugo “debe ser astringente, amargo y con notas vegetales, porque la mayor parte de los famosos polifenoles están en la corteza del fruto y solo se extraerán y pasarán a la bebida si hay una maceración del zumo con la piel. Recordemos este punto tan sencillo para asegurarnos de que nuestro zumo está teniendo el efecto esperado sobre nuestra salud”, remarca Barrachina.

En último lugar, aconseja “usar aceites de semilla de granada, zumos fermentados, bebidas a base de granada… Siempre es un plus en nuestra alimentación y su ingesta, con moderación, siempre será positiva. No conozco ningún efecto secundario negativo asociado a su consumo y al de sus productos derivados, siempre que sean tomados con moderación y en cantidades lógicas y racionales”, añade este catedrático.