Motivos (científicos) para dormir la siesta

La costumbre mediterránea de dormir tras la comida es tan buena para el cuerpo como para la mente. Hoy te explicamos por qué las siestas son tan increíblemente buenas para nosotros, según la ciencia.

Es posible que estés familiarizado con esa sensación de somnolencia abrumadora que suele azotarnos durante la media tarde. Es común, ocurre tanto como si hemos comido como si no, y es causada por una caída natural en el estado de alerta del organismo. Por ello, si te encuentras luchando contra el sueño a mediodía y estás en un lugar donde puedes tomar una siesta, lo más sensato es que duermas siesta.

Tomarse el tiempo para una breve siesta nos aliviará la somnolencia casi de inmediato y mejorará el estado de alerta durante varias horas después de despertarnos.

 

¿Por qué dormimos la siesta? Pues para podemos ponernos al día con el sueño perdido, anticiparnos por la pérdida de sueño para evitar sentir sueño posteriormente, para disfrutar, por aburrimiento o para pasar el tiempo...

La siesta es una actividad relativamente común. De hecho, aproximadamente el 50% de las personas afirma hacer siesta al menos una vez por semana.

Por países, las tasas de siestas son mayores en países como Grecia, Brasil y México que tienen una cultura tradicional de la siesta, que incorpora "tiempo de silencio" a primera hora de la tarde para que la gente se vaya a casa a dormir la siesta. En tales países, hasta el 72% de las personas se echará una siesta unas cuatro veces por semana.

Las ventajas de dormir la siesta


Las siestas no solo son beneficiosas porque nos hacen sentir menos somnolientos y más alerta, sino porque mejoran nuestro funcionamiento cognitivo, los tiempos de reacción, la memoria a corto plazo e incluso nuestro estado de ánimo.

 

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