¿Y si las vacunas fueran la perdición de las superbacterias?

El aumento del número de bacterias multirresistentes a los antibióticos Es una de las grandes amenazas de las próximas décadas. Los expertos buscan nuevas herramientas terapéuticas para controlar a estos microbios.

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Si no se toman medidas ya, en 2050 morirán en el mundo cada año más de diez millones de personas a causa de las bacterias multirresistentes, según un estudio elaborado por la consultora KPMG a petición del Gobierno británico.

Por otro lado, un documento del Grupo Banco Mundial (formado por 189 países) indica que, para esa fecha, las infecciones resistentes a los medicamentos podrían reducir el PIB mundial entre el 1,1 % (en un escenario llamado de bajo impacto) y el 3,8 % (en el de alto impacto). Los más afectados serían los países pobres, tanto en el número de víctimas como en el coste económico.

Esta emergencia global obliga a buscar nuevas herramientas contra las superbacterias con las que ya no pueden los fármacos actuales. Así lo expuso Ennio De Gregorio, jefe del Centro de Investigación de Vacunas de la compañía farmacéutica GSK en Italia, en el encuentro Cómo pueden las vacunas combatir la resistencia a los antimicrobianos, que se celebró a finales del pasado noviembre en Siena. El científico fue claro: “Las vacunas son esenciales en la lucha contra la resistencia a los antibióticos, porque una sola estrategia médica ya no basta. Previenen las infecciones, lo que reduce la circulación de bacterias y, por tanto, el uso de antibióticos que las combaten, pero también hacen que evolucionen y ganen resistencia”. 

El caso de la tuberculosis

La eficacia de las vacunas contra el fortalecimiento de las bacterias se está investigando en el microorganismo que más mata: Mycobacterium tuberculosis, responsable de la mayor parte de los casos de tuberculosis. Según la OMS, en 2018 fallecieron 1,5 millones de personas por esta infección, y se estima que una cuarta parte de la población mundial porta la bacteria.

El 10 % de los portadores desarrollará tuberculosis pulmonar, sobre todo en los países no desarrollados, donde el acceso a los diagnósticos y los fármacos es muy escaso. Las cepas de Mycobacterium tuberculosis resistentes a múltiples fármacos están emergiendo y extendiéndose por el mundo. La única vacuna (disponible desde 1921) es la BCG, que toma su nombre de la bacteria modificada que la constituye: el bacilo de Calmette-Guérin. Pero no brinda una protección probada y consistente a los adultos de estados azotados por una tuberculosis endémica.

Recientemente, GSK trajo esperanza al anunciar que un ensayo clínico hecho con su vacuna experimental M72/AS01E1 redujo significativamente la incidencia de la enfermedad en adultos con infección latente (portadores de la bacteria que aún no han desarrollado la dolencia). Esta vacuna no es aplicable a pacientes con VIH.

La enzima New Delhi

Hay otros casos que demuestran el gran peligro de las resistencias a fármacos antimicrobianos. Uno de los más preocupantes es el de la enzima New Delhi o NDM-1, que hace a las bacterias que la poseen casi inmunes a los antibióticos, incluidos los de la familia carbapenemas, principal arma terapéutica contra las cepas resistentes. Esta enzima ha causado alarma en la Toscana en el último año: más de un centenar de personas han sido infectadas allí por distintas bacterias tornadas multirresistentes por esta proteína.

La tasa de mortalidad que causan los microorganismos con NDM-1 oscila entre el 30 % y el 40 % a los treinta días del contagio. Esta enzima se identificó por primera vez en 2008 en un paciente sueco procedente de Nueva Delhi. Los expertos dieron la voz de alerta cuando la enzima empezó a detectarse en una de cada diez cepas de Escherichia coli, una de las bacterias más comunes en los seres humanos.

Por Sandra Pulido

Gaceta Médica

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